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Mientras en verano se organizan en grupo, el resto del año se puede viajar y trabajar como voluntario de manera individual
Los viajes solidarios están cada vez más solicitados. Se trata de un modo diferente de viajar en el que, además de conocer otros lugares y culturas, se puede aprovechar para participar en proyectos de voluntariado. La época más frecuente para realizar estos viajes es el verano, pero también es posible reservar plaza el resto del año. Incluso se puede organizar un viaje individual, a la medida de cada persona.
El "gap year" o año sabático es un alto en el camino, un periodo que permite dejar atrás las responsabilidades del día a día para dedicar tiempo a otras cuestiones que, además, pueden tener un fin social. El final del verano suele coincidir con una lista de propósitos para el nuevo curso que, en algunos casos, incluye un tiempo sabático. ¿Y qué hacer en él? Las estancias o viajes solidarios son una opción. "Hacer una pausa antes de incorporarte a un nuevo empleo o a un nuevo curso, alejarse por un tiempo de la rutina, vivir de cerca un proyecto de voluntariado", explican desde Sabática. Esta organización gestiona programas de voluntariado internacional, formativos y prácticas profesionales en el extranjero, aunque en su caso no es necesario disponer de un año completo para tomar parte en los proyectos. Los requisitos son: tener más de 18 años y ganas de compartir y conocer nuevas culturas. Si se cumplen ambos, se puede elegir entre una oferta que se extiende por todo el mundo. "Es una forma inteligente de convertir un tiempo sabático en una experiencia vital única", insiste la fundadora de la entidad, Meritxell Morera.
- Imagen: hdptcar -
La finalidad de estas "escapadas" es transformar el turismo en una herramienta de lucha contra la pobreza. Aprovechar su potencial como motor económico para contribuir al desarrollo de los pueblos del Sur. Por ello, se adoptan diferentes modalidades. Ni siquiera es necesario viajar en grupo, sino que existen propuestas en solitario. "Abogamos por una forma de viajar que fomente el respeto a las culturas y la protección del medio ambiente, a la vez que pretende ser una herramienta de desarrollo para las comunidades de acogida", destaca la delegación valenciana de ACSUR-Las Segovias (Acsud), que organiza este tipo de viajes desde hace varios años.
Las estancias solidarias dan la oportunidad de acercarse a otras realidades. En el caso de Acsud, la organización de los viajes incluye "la visita a lugares interesantes, charlas sobre actualidad, historia y temas sociales", además del conocimiento de experiencias locales llevadas a cabo por asociaciones campesinas o ecologistas, entre otras. Es una manera responsable de viajar, "una forma respetuosa de conocer la realidad de un país".
En cada viaje se persigue un intercambio cultural entre los viajeros y las comunidades de acogida, un trato en términos de igualdad, se buscan aquellos valores que fomenten la reflexión y sensibilización. "El turismo solidario puede llegar a convertirse en una forma de ayudar tanto al desarrollo humano como a la conservación medioambiental", señala la responsable de la Asociación Tierra, Agua y Sol, Ana Ferrán. El contacto directo con los habitantes de un país invita a conocer en profundidad la forma de vida en la zona, a establecer vínculos de afecto, igualdad y solidaridad con las capas más pobres de la sociedad y, en especial, con las mujeres y los niños. "Estos son nuestros objetivos", precisa Ferrán.
Por otro lado, el coste del viaje se reinvierte "lo máximo posible" en el tejido asociativo del lugar y la comunidad en general para que los viajeros conozcan de primera mano el fruto de su aportación. "Estos viajes sirven para apoyar a las organizaciones locales y permiten entradas complementarias a las otras actividades económicas que se realizan", añade la coordinadora de Turismo responsable de ACSUD-Las Segovias, Paola Sarti.
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