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Webcams hasta en la sopa (2006)

La invención de las cámaras digitales ha puesto un ojo electrónico en cada rincón y en todo tipo de aparatos, y muchas de esas imágenes van a parar a la Web

"En el futuro, todo el mundo tendrá sus 15 minutos de intimidad". La frase es de Phil Zimmerman, el creador de PGP (un sistema de cifrado del correo electrónico), parafraseando a Warhol. En efecto, las cámaras se han vuelto tan pequeñas y tan baratas que están en todas partes y no hay dónde esconderse. Algunas son indiscretas, otras son muy útiles, y otras, sólo superfluas.

Webcams

Aunque también se habla de la propia cámara para PC como webcam, el término se refiere en origen a cualquier cámara que hace públicas sus imágenes a través de una página web. La primera webcam de la que se tiene noticia estaba apuntando a la cafetera en la Trojan Room de la universidad de Cambridge en 1991. La imagen se podía ver en todos los ordenadores de la Red, y así, cuando no había café, los investigadores se podían ahorrar el viaje.

A partir de la popularización de las cámaras para PC, empezaron a surgir páginas que ofrecían imágenes en directo de todo el mundo, desde Times Square hasta la playa de la Concha. Pero no fueron las únicas imágenes que llegaban a la Red.

La videoconferencia se hizo popular: era una de esas promesas del futuro que nunca llegaban, o que resultaban muy caras. Sin embargo, en cuestión de unos pocos años, se puso al alcance de todo el mundo. El precio de las cámaras para PC bajó de la cifra mágica de 100 dólares. Combinadas con el aumento del ancho de banda de las conexiones de Internet, y el éxito de la mensajería instantánea, cualquiera podía verse y hablarse a distancia.

La webcam indiscreta

Sin embargo, los resultados fueron mucho más allá de las reuniones virtuales entre ejecutivos de Tokio y Nueva York. El cibersexo ya era conocido en los canales de chat, donde los usuarios buscaban excitación intercambiando mensajes instantáneos. Al añadir una cámara, las posibilidades se multiplicaban, y tanto los encuentros entre extraños como las relaciones a distancia tenían ahora imagen y sonido.

Con las videconferencias eróticas llegaron también las filtraciones. Un novio o novia despechada puede publicar las imágenes eróticas de su pareja como venganza, y hay incluso sitios web dedicados a recopilarlas.

El cibersexo: negocio de mirones

Mientras unos se desnudan frente a sus cámaras, de dos en dos, y por diversión, otros lo convierten en un negocio. Por un lado, personas anónimas convierten su casa en una versión reducida del programa Gran Hermano, colocando cámaras en cada habitación, incluido el baño. Es el caso de Jennicam, una de las más visitadas, aunque ya desaparecida.

Por otro lado, multitud de páginas de cibersexo cobran por ver imágenes en directo de chicas, chicos, parejas y otras multitudes ocupados en distintas actividades sexuales. Sólo hay que conectarse, y claro está, dar el número de tarjeta de crédito.

¡Cuidado con los programas espía!

Voluntariamente, los navegantes pueden usar su cámara para ventilar su intimidad, gratis o cobrando. Sin embargo, determinados programas maliciosos pueden tomar el control de una cámara conectada al PC, activarla sin que el desafortunado usuario se dé cuenta y enviar las imágenes por Internet a otro ordenador. Tanto es así que la cámara iSight de Apple tiene una tapa para impedir que esto ocurra, mientras que otras tienen pilotos que se encienden para indicar que la cámara funciona.

Millones de cámaras IP velan por nuestra seguridad

Las aplicaciones de las cámaras no sólo son lúdicas. Las cámaras de seguridad se han multiplicado, tanto en bancos y comercios como en las calles de las ciudades, para prevenir el crimen. En países como el Reino Unido, hay una cámara de vigilancia por cada 14 habitantes. Tantas, que ya hay protestas de grupos que sostienen que es un atentado contra su intimidad.

Sin embargo, este tipo de medidas se ha puesto al alcance de cualquiera. Basta con tener una webcam (algunas cuestan menos de 20 euros) y un ordenador. Además, hay soluciones más avanzadas. Las nuevas cámaras IP o 'network cameras' son pequeñas, inalámbricas y envían las imágenes al ordenador a través de la red Wifi.

Las cámaras IP, además de los circuitos para capturar imágenes, disponen de un pequeño servidor de video. Eso quiere decir que, una vez conectadas a Internet, se puede acceder a ellas desde cualquier ordenador, como si se tratara de una página web cualquiera. Estas cámaras están sustituyendo a los antiguos sistemas de circuito cerrado. Al mismo tiempo, sus versiones domésticas permiten a los dueños de un negocio echarle un vistazo al local por la noche, o a los padres inquietos ver desde el trabajo cómo están sus hijos en la guardería.

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