Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Debido a las diversas tecnologías existentes y a la gran cantidad de modelos, la elección se ha convertido en una tarea complicada

A la hora de adquirir una videocámara hay que tener en cuenta algunas características y aspectos técnicos fundamentales, como son el tipo de sensor que utiliza, la estabilización de imagen, si la pantalla actúa o no de visor, las conexiones, el zoom óptico y el digital, etc. En el siguiente reportaje se hace un repaso que puede ayudar a escoger el mejor modelo.
Actualmente los modelos existentes en el mercado utilizan una óptica con tres tipos de sensores: CCD, 3 CCD y CMOS. Los sensores CCD y CMOS se diferencian en la tecnología empleada para convertir en señal eléctrica la cantidad de luz recibida por las lentes y en principio ambas son igual de buenas, pero 3 CCD aumenta su calidad por sus tres sensores. Es importante sin embargo, tener en cuenta la resolución del sensor que se indique en la cámara, cuyo rango que puede ir de los 300.000 píxeles a los ocho millones de píxeles. En cuanto a luminosidad, al igual que en las cámaras de fotos, la numeración baja de la variable "f" supone una mayor luminosidad en la óptica.
Es importante diferenciar el número de aumentos conseguidos mediante el zoom óptico y el digital, al igual que ocurre en las cámaras de fotografía. El zoom óptico realiza el aumento mediante las lentes, sin perder calidad en la imagen obtenida. Sin embargo, el zoom digital se realiza mediante un proceso de reconstrucción digital de la imagen, con una pérdida de resolución cuanto mayor sea el aumento seleccionado.
A la hora de realizar una grabación sujetando la videocámara con las manos, el leve temblor de éstas suele apreciarse posteriormente en la imagen, observándose un movimiento inesperado en la grabación. Para solucionar esto, las videocámaras incorporan diferentes tecnologías para estabilizar en la imagen dicho temblor. Hay que tener en cuenta que este movimiento es más acusado conforme se aumenta más el zoom en una grabación.
Para la visualización de las imágenes durante la grabación se utiliza una pantalla LCD a modo de visor. Junto con su tamaño, que suele oscilar entre las dos y las cuatro pulgadas, es importante conocer la resolución de la pantalla, así como las opciones de regulación del brillo y luminosidad de la misma en condiciones de luz natural. Además, es muy recomendable que la pantalla pueda girarse en diferentes ángulos para poder grabar desde todas las posiciones.
Al igual que ocurre con los ordenadores portátiles, una disminución del tamaño, con las mismas prestaciones que cámaras de mayor tamaño, conlleva un aumento considerable del precio. Sin embargo, las videocámaras de menor tamaño suelen tener una óptica más pequeña y sensores de menor resolución. El tamaño también lo condiciona el tipo de sistema de almacenamiento de la imagen utilizado, siendo las videocámaras que utilizan tarjetas de memoria o discos duros SSD las que más optimizan sus dimensiones, dado su reducido volumen. Otro aspecto que se debe tener en cuenta es la ergonomía de la videocámara y su manejo a la hora de grabar en diferentes condiciones.
Las videocámaras deben disponer de diferentes conectores; los más básicos son las salidas de audio y vídeo en sus diferentes formatos, como Super Vídeo o Vídeo Compuesto. Además, si dispone de una entrada de micrófono auxiliar, es un punto extra para poder utilizar micrófonos externos. En cuanto a la conexión con el ordenador, actualmente lo más común es que la cámara cuente con un puerto USB, aunque algunos modelos incorporan una conexión Firewire, que ofrece una mayor tasa de transferencia a la hora de pasar las grabaciones al ordenador.
La mayoría de las videocámaras disponen actualmente de una batería extraíble recargable. Sin embargo, su duración varía dependiendo del modelo. Es esencial conocer de antemano la duración de la batería en condiciones normales, para poder decidir si es necesario disponer de una batería adicional a la hora de planificar una grabación de vídeo. Normalmente, las videocámaras actuales disponen de unas dos horas de grabación continua.
A pesar de no ser su función principal, la posibilidad de realizar fotografías desde la cámara de vídeo es una de las opciones que por defecto incorporan la mayoría de las videocámaras disponibles en el mercado. En este sentido, hay que tener en cuenta la resolución obtenida por el sensor (normalmente se utiliza un sensor independiente al de vídeo para la toma de fotografías), así como las posibilidades de utilización en el mismo momento en que se realiza una grabación de vídeo.
A pesar de que es aconsejable editar el vídeo a posteriori, es decir, una vez terminada la grabación, es importante conocer las funcionalidades que incluye la videocámara para poder controlar algunos de sus parámetros, como balances de blancos, exposición, enfoque, color, etc.
En CONSUMER EROSKI nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI