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Se ha alcanzado un punto en el que se acaban las direcciones que identifican a los ordenadores en Internet; se hace necesario un nuevo protocolo llamado Ipv6

2001:0db8:85a3:08d3:1319:8a2e:0370:7334 no es un jeroglífico, es una dirección IP. Cuando nació, casi nadie esperaba que Internet alcanzase la repercusión global que tiene hoy día. Por aquel entonces, un puñado de ordenadores se comunicaban a duras penas entre sí haciendo impensable que, treinta años después, incluso las neveras tuvieran su propia conexión a la Red. Ahora el protocolo de direcciones se queda corto.
Como los seres humanos, los ordenadores, y todo aparato conectado a Internet, tienen su forma de comunicarse, un protocolo. Al igual que los humanos usamos códigos para identificarnos (documentos de identidad, números de teléfono, etcétera) cada punto de acceso (desde una cámara de seguridad hasta un coche con GPS conectado a la Dirección General de Tráfico) posee su propio número, llamado IP.
Hasta ahora se ha venido utilizado el protocolo IPv4, que nació para dar cobertura a todos los aparatos existentes y, en teoría, futuros. IPv4 asignaba 4.294.967.296 (2 elevado a la potencia 32) direcciones de Red diferentes y se calcula que ya se han utilizado las dos terceras partes. Es aquí donde se ve clara la utilidad de un protocolo más avanzado y recomendado por la mayoría de los expertos en telecomunicaciones: IPv6.
Al igual que los humanos usamos códigos para identificarnos (documentos de identidad, números de teléfono, etcétera) cada punto de acceso a la Red posee su propio número llamado IP
La novedad fundamental de este sistema, creado en 1994, con respecto a su versión anterior es el aumento masivo de direcciones IP que, lógicamente, son más largas. Si las direcciones IP actuales constan de cuatro tercetos de cifras, las direcciones IPv6 son de 128 bits, esto es: están formadas por 32 dígitos hexadecimales.
De esta forma, IPv6 puede generar unos 340 sextillones de direcciones. Una cifra que, si no vuelven a fallar los cálculos, cubrirá suficientemente las necesidades futuras de la Red.
IPv6 encuentra su principal freno en la 'traducción de direcciones de Red' (NAT), que no es otra cosa que la práctica habitual de las empresas de hacer pasar todos sus ordenadores por una especie de núcleo que es el que realmente se conecta a la Red.
Esto ha servido para disimular el problema de la falta de direcciones y el elevado precio que supone para una empresa comprar numerosas IP estáticas (en contraposición a las dinámicas que tienen los usuarios), que son además un elemento de seguridad, pero conforma una estructura que ahora es difícil de readaptar al nuevo protocolo.
Se suma a ello la reticencia de muchos proveedores de Internet a adaptar sus estructuras al nuevo protocolo; algo no tan sencillo y sí un tanto costoso. Incluso los routers deben ser específicos en el caso de que se use la IPv6; no valen los antiguos. Además, la pérdida de protagonismo de los ISP (proveedores de acceso a Internet) en el desarrollo futuro de la Red será muy grande con IPv6; se resisten a perder su negocio.
La pérdida de protagonismo de los proveedores de acceso a Internet en el desarrollo futuro de la Red será muy grande con IPv6
Azael Fernández Alcántara, líder del Proyecto de IPv6 de la Universidad Autónoma de México , cree que "en algunos continentes y países (Asia, con Japón y Corea a la cabeza) ya están en oferta pública servicios IPv6 de producción, y por mandato gubernamental hay claros planes para acelerar este desarrollo".
Sin embargo, Alcántara añade: "En otros muchos países, como los de Latinoamérica, los ISP grandes no ven el negocio con IPv6 al tener todavía direcciones IPv4 para por lo menos 5 años más". Alcántara condiciona a la aparición de proveedores pequeños el desarrollo definitivo de Ipv6.
Casi siempre a la vanguardia, los sistemas operativos como Linux, BSD, etc., fueron los primeros en tener soporte de IPv6. Incluso sus derivados, como Mac OS X, llevan IPv6 activado por defecto desde hace años. Esto es un factor muy importante, y de hecho, hoy son los usuarios que mayor trafico IPv6 generan en el mundo (aunque aún esta por debajo del 10% comparado con IPv4).
Pero además, dado lo sumamente fácil que es desarrollar aplicaciones con soporte de IPv6, o incluso portar aplicaciones existentes (en apenas minutos u horas, según su tamaño), la comunidad de desarrolladores de software libre puede ser la mas beneficiada en aprovechar esa ventaja 'temprana', para el desarrollo de nuevos servicios y aplicaciones.
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