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Hace muchos años que los ordenadores dejaron de ser meras calculadoras; ahora contienen datos valiosos que hay que proteger de los agujeros del software
Los usuarios de Internet van perdiendo el miedo. Incluso en un país que tecnológicamente está arrancando como España, crecen sin parar la venta de billetes de avión a través de la Red y los clientes de banca electrónica. Pero también aumentan las amenazas.
La conexión a Internet es una puerta abierta a virus, gusanos, troyanos y programas espía
El ejemplo puede parecer sacado de una película, pero es real. En 2004 se detectó un programa invisible se instala en el ordenador con tan sólo visitar una página web. El programa registra las pulsaciones del teclado, incluidas las contraseñas de la cuenta bancaria y los números de la tarjeta de crédito, y las envía a un 'ciberdelincuente' al otro lado del mundo.
Esta operación fue posible porque el programa Internet Explorer tenía una vulnerabilidad, un agujero de seguridad que permitía al programa maligno penetrar en el ordenador del usuario. Para casos como este, Microsoft publica sin cesar actualizaciones, parches con los que tapar esos agujeros. Y probablemente, en su página de banca virtual, el usuario ahora tendrá que introducir las claves haciendo clic en pantalla.
Antes, los ordenadores contraían virus informáticos a través de un disquete infectado. Ahora, la conexión a Internet es una puerta abierta a virus, gusanos, troyanos y programas espía.
Se calcula que el porcentaje de ordenadores que funcionan con Microsoft Windows en el mundo puede llegar al 90%. En términos epidemiológicos, es un monocultivo: si casi todos los ordenadores son de la misma especie (poseen el mismo sistema operativo), es mucho más probable que aparezcan enfermedades que los ataquen en masa.
Para colmo de males, Windows se diseñó para ordenadores domésticos, no para trabajar en redes. Esto se traduce, aún hoy, en una seguridad defectuosa del sistema operativo cuando está conectado a Internet. Por el contrario, los sistemas Linux están basados en Unix, que era un sistema operativo diseñado para redes de ordenadores. En Linux la seguridad forma parte del corazón del sistema, pero aún así tampoco es inmune a los ataques. Sólo son menos probables.
El sistema operativo Windows se diseñó para ordenadores domésticos, no para trabajar en redes
El precio que hay que pagar por usar un sistema popular y fácil de usar como Windows es un constante mantenimiento. No pasa un mes sin que se publiquen nuevas actualizaciones que remedian las carencias de seguridad del sistema. Algunas de ellas, denominadas críticas, son las que tapan los agujeros que podrían utilizar los malhechores para acceder a los datos privados del ordenador. La puesta a punto del PC es una necesidad.
Cualquier usuario de Windows debe tener en cuenta estas cuatro tareas básicas para mejorar su seguridad:
En cualquier caso, el componente más vulnerable del ordenador se sienta delante de la pantalla
En cualquier caso, el componente más vulnerable del ordenador se sienta delante de la pantalla. Lo saben bien todos los 'crackers' (delincuentes informáticos) que emplean la ingeniería social para acceder a los sistemas. De nada sirve el mejor sistema de seguridad si los usuarios dejan la contraseña apuntada en una nota pegada al monitor, usan su fecha de nacimiento como clave o envían sus datos por correo electrónico a desconocidos.
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