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Dime qué edad tiene tu hijo y te diré cómo prepararle para la llegada de un hermano

La edad es importante a la hora de preparar a tu hijo para el feliz acontecimiento. Te contamos cómo hacerlo según los años que cumpla cuando nazca el nuevo miembro

Pronto ampliaréis la familia. ¿Cómo prepararle a tu hijo? No existen fórmulas mágicas: lo que va bien para algunos niños, no funciona en otros. Eso sí, explicarle la situación y que lo entienda dependerá de la edad que tenga en el momento de la llegada del nuevo miembro. Debemos prepararle para los cambios que se van a producir en su vida, por lo tanto, partimos de que es imprescindible informar al hijo o hija mayor desde el embarazo. Pero no es lo mismo explicárselo a un pequeño de dos o tres años que a otro niño que tenga ya seis o siete. La forma de hacerlo será totalmente distinta, como te contamos a continuación. Además, te damos una serie de consejos para cuando el bebé ya esté en casa.

Cómo preparar a tu hijo ante la llegada de un bebé

➡️ Si tiene entre 0 a 18 meses

Los psicólogos infantiles están de acuerdo en afirmar que hasta los 18 meses no suelen existir los celos en los niños. Es una edad aún muy temprana en la que el niño juega solo y, en general, muestra muy poco interés por interactuar con otros niños. El hermano no es una excepción y normalmente el bebé le es indiferente. Eso sí, hasta que observan que su mamá le tiene demasiado en brazos y pasa mucho tiempo con él. Por ejemplo, para estos niños, el momento de la lactancia suele ser una auténtica tortura.

Más que con buenas palabras, habrá que convencerle con hechos: pasar mucho tiempo a solas con él, dedicarle tiempo cuando el bebé duerme o dar de mamar al bebé, pero con él presente. El mayor puede estar jugando a su lado y la mamá, mientras da de comer al recién nacido, puede alabar sus destrezas: “¡Qué construcción más bonita has hecho!”.

➡️ Si tiene entre 18 meses a 4 años

A esta edad comienza a desarrollar el lenguaje y el niño va tomando conciencia de sí mismo, se cree el centro del universo (es muy egocéntrico: “yo quiero”, “mi mamá”, “mis juguetes”) y le cuesta compartir. Pero aún no tiene muchos recursos para expresar sus sentimientos, no tiene las habilidades de comunicación desarrolladas. Es la edad de las rabietas, ya que es su manera de descargar lo que siente. Así expresará los celos que siente ante tantas atenciones a su hermano. Esta edad es la más complicada, ya que es plenamente consciente de que ha sido destronado.

➡️ A partir de 4 años

Los niños y las niñas mayores tienen más posibilidades de afrontar la situación ante la llegada del nuevo miembro, ya que tienden a ser capaces de controlar y comprender mejor sus emociones. Los psicólogos infantiles aseguran que un infante mayor de cuatro años será capaz de afrontar el cambio mejor porque habrá desarrollado un sentido más claro de su propia identidad. A esa edad comienzan a ser más independientes, se preocupan por otros niños (es más fácil que entiendan las necesidades del bebé) y ya han comenzado la guardería o el colegio, por lo que ya tienen amigos fuera del círculo familiar. Aún así, no hay que descuidarle y dedicarle tiempo en exclusiva.

➡️ Si la diferencia de edad es de más de 5 años

Cuando hay mucha diferencia de edad, puede suceder que el hermano o la hermana mayor mime excesivamente al nuevo miembro y volverlo dependiente y malcriado. También es importante no cargar al niño con la responsabilidad del hermano menor. “En general, cuando la diferencia de edad es mayor de cinco años no suele haber mucha rivalidad entre los hermanos, pero tampoco mucha complicidad. El hermano mayor suele actuar más como un padre que ayuda y protege al pequeño”, explica la psicóloga infantil Alexandra Sierra.

El bebé ya está en casa: cómo evitar los celos del hermano mayor

bebe hermanos recien nacido
Imagen: timkraaijvanger

✅ Qué hacer

  • Cuando conozca a su hermano, es mejor no tener en brazos al bebé para poder recibir al mayor con un abrazo.
  • Es importante que impliquemos al máximo al mayor en el cuidado del bebé, que le permitamos tocarlo e incluso cogerlo. Es bueno que preparen con los padres el baño, que lo arropen, que le canten una nana… Además de involucrarle en todas estas rutinas, se le puede dar un rol especial: por ejemplo, ser el encargado de recibir a las visitas.
  • Pasar tiempo a solas con el mayor: leer cuentos (no hay que cambiar su rutina diaria), explicarle cómo era él o ella de bebé, ver fotos de su nacimiento, vídeos de cuando era un recién nacido… Todo ello ayudará a que se sienta arropado, querido y no desplazado.
  • Ayúdale a que se exprese con libertad y pon nombre a esas emociones.

❌ Qué no hacer

  • No hay que mostrar favoritismo. Esto no significa que haya constantemente que tratarles igual, pero al menos tratar de que las cosas parezcan justas. Los niños más pequeños a menudo notan los privilegios de un hermano mayor, y eso les duele, pero se puede contrarrestar este desequilibrio resaltando las responsabilidades adicionales que tiene ser el primogénito.
  • No catalogarle de celoso, ridiculizar en ningún momento sus sentimientos o regañarle por las conductas regresivas que pueda mostrar.
  • No compensar su “mal rato” con cosas materiales.
  • Evitar decirle que ahora tiene que ser responsable, portarse bien, que tendrá que compartir sus juguetes…
  • No romper sus rutinas, no decirle que no se puede ir al parque porque hay que cuidar al bebé.

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