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Peleas entre hermanos: cómo gestionarlas durante el confinamiento

Un clima fraternal basado en el diálogo y el respeto dentro de la familia contribuye a que la gestión de las peleas entre hermanos sea más exitosa

La convivencia tiene sus propios peajes y en momentos como el actual, marcado por la obligatoriedad de que nos mantengamos confinados en casa debido al coronavirus, el cansancio, el aburrimiento y la necesidad de salir a la calle y de jugar con los amigos hacen que los conflictos entre hermanos sean frecuentes en muchos hogares. Las peleas, amenazas e, incluso, las agresiones físicas puede que se repitan más de lo habitual. Estas riñas son más comunes entre niños de 6 y 12 años de edad y suelen desaparecer con la adolescencia. Pero pueden frenarse. En este artículo se explica por qué se originan las disputas entre hermanos y cómo intervenir en ellas. También se detallan algunos trucos para resolver y olvidarse de las riñas entre hermanos en casa.

Peleas entre hermanos

"No paran de pelearse, están todo el día igual". Con esta sencilla frase describe Ana Pérez, madre de dos pequeños de seis y ocho años, los conflictos entre hermanos que se viven cada día en su hogar. La tensión entre ellos es mayor a medida que los días confinados en casa se suceden.

Pero, ¿es esta una situación atípica? En absoluto. Más allá de la actual crisis que vivimos debido al coronavirus, los conflictos entre hermanos se pueden considerar algo natural, casi inherente a la condición fraternal. Los datos también lo confirman. Un reciente estudio del sociólogo estadounidense David Finkelhor apunta que el 35 % de los niños y adolescentes había sido agredido por alguno de sus hermanos durante el último año, y en el 40 % de los casos, de forma repetida. Según esta investigación, los ataques entre hermanos son más habituales entre los 6 y 12 años de edad y tiende a desaparecer a medida que se adentran en la adolescencia.

Pero no en todas las familias se producen estos conflictos. Así, un trabajo realizado en España por Enrique Arranz, catedrático de Psicología de la Familia de la Universidad del País Vasco, apunta que cuando la diferencia de edad entre los hermanos es amplia (igual o más de tres años), así como cuando el hijo o hija es único en su sexo, las peleas entre hermanos son menos frecuentes, además de que "la crianza resulta de mayor calidad".

Peleas entre hermanos, trucos para solucionar el conflicto

Ante una pelea o un conflicto entre los hermanos, algunos padres dudan sobre si es mejor intervenir y mediar entre ellos o dejar que resuelvan su problema por sí mismos. Hay especialistas que recomiendan que los progenitores no se impliquen y den a los niños la oportunidad de que aprendan a manejar sus diferencias y desarrollen así habilidades que les serán de utilidad en el futuro. Otros, sin embargo, aseguran que los padres tienen un papel muy importante como mediadores de los conflictos entre sus hijos.

Para la psicóloga estadounidense Laurie Kramer, responsable de un programa de intervención en la Universidad de Illinois denominado 'Mas diversión con los hermanos', ambas actitudes pueden ser efectivas. Pero hay que considerar algunos factores antes de adoptar una de ellas. En primer lugar, hay que tener en cuenta el desarrollo del menor. "La habilidad para manejar los conflictos se incrementa con la edad y, por tanto, la intervención de los progenitores en las peleas de los hijos será menos necesaria a medida que los hermanos crezcan", sostiene. En segundo lugar, hay que conocer qué tipo de intervención es favorable, o no, en las distintas situaciones. "Si hay un problema generado por celos y los padres intervienen a favor de uno de los hermanos, el conflicto puede volverse aún mayor", afirma la especialista.

Consejos para fomentar una buena relación entre hijos

Peleas y paz entre hermanos Imagen: Victoria_Borodinova

Más que intervenir o no, la mejor opción para los progenitores es intentar evitar que se produzcan conflictos entre hermanos. La forma de conseguirlo no es fácil, pero tampoco imposible. Consiste en generar un buen clima fraternal en el hogar, que favorezca un vínculo afectivo y positivo entre los niños, donde el diálogo y el respeto mutuo formen parte esencial de las relaciones de los miembros de la familia.

Arranz apunta algunas de las pautas esenciales, entre las que destaca el fomento del diálogo y las conversaciones acerca de las emociones de los miembros de la familia, evitar la comparación directa entre hermanos o poner a uno u otro como modelo de comportamiento, potenciar la autoestima y tratar a cada hijo desde su individualidad y facilitar el intercambio de afecto y apoyo entre hermanos.

Algunos juegos, actividades colaborativas y estrategias que se pueden poner en práctica para lograr este objetivo son los siguientes:

  • Juego: niños contra padres. Qué mejor manera de fomentar la cooperación y apoyo entre hermanos que hacerlos integrantes de un mismo equipo. Es tan sencillo como sentarse en la mesa delante de un entretenido juego de mesa y dejar que ellos formen una piña para intentar ser los ganadores de la partida.
  • Un puzle para dos. Montar juntos un puzle, una maqueta u otro juego de construcción representa una magnífica oportunidad para limar rivalidades entre hermanos y lograr un ambiente de ayuda y colaboración entre ellos.
  • El día de. Para respetar la individualidad de cada hermano y hacer sentir a cada uno que es especial al menos por un día, se puede proponer la creación del "día de", una jornada en la que todos los demás miembros de la familia tienen que mostrarse siempre amables, cariñosos y complacientes con el afortunado.
  • Normas y reglas. Una buena estrategia para mediar entre los conflictos de los pequeños es dejar bien claro cuáles son las normas y reglas que hay que respetar ante cualquier pelea, como no pegarse, no gritar, intentar dialogar o siempre perdonar. Para que no las olviden, se puede elaborar con los niños un cartel con cada una de ellas y colocarlo en un lugar bien visible de la casa.

¿Cómo resolver las peleas entre hermanos?

  • No aceptar nunca soluciones a los conflictos basadas en la violencia física o verbal o la fuerza.
  • Cuando se imponga un castigo, debe estar relacionado con el conflicto que se quiere corregir.
  • No buscar culpables y víctimas, tratar a ambos hermanos por igual y no juzgarles.
  • Asumir el conflicto como algo natural, y aprovechar para proponer a los niños soluciones originales y creativas para resolverlos y que sean ellos mismos los que decidan cuál es la mejor.
  • Diálogo y diálogo. Hablar y exponer los sentimientos de cada uno es la mejor manera para llegar a una resolución positiva.
  • Darles la opción de que solucionen el problema ellos mismos.
  • Mantener una escucha activa.

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