Aunque no suele ser lo más habitual, porque los lavabos normalmente tienen ya hecho el agujero en el que introducir el grifo, puede que nos encontremos en la necesidad de realizar esta sencilla tarea, por lo que no está de más conocer cómo llevarla a cabo de una manera fácil.
También puede ser factible que queramos efectuarla para poder colocar un tapón, que quede unido al lavabo a través de una pieza metálica y una cadena. De esta forma podremos quitar el tapón fácilmente y no lo perderemos de vista.
El fabricante suele dejar previamente marcado, por la parte inferior del lavabo, el lugar donde debería emplazarse en grifo, aunque su ubicación queda a su libre elección. Lo que debe hacer es marcar con precisión el punto donde quiere colocar el grifo o el tapón y la circunferencia que ocupará. Golpee con un martillo de punta o un buril la parte vitrificada del sanitario hasta conseguir agujerearlo, o bien emplee una broca apropiada al material que desea agujerear, y límelo para conseguir un buen acabado.