Pasos para restaurar una vieja aceitera

Convertirla en un precioso elemento decorativo
Por EROSKI Consumer 27 de febrero de 2003

La restauración o recuperación de viejos y deteriorados útiles y herramientas habituales de la vida rural se ha convertido en una afición y un lucrativo negocio muy de moda en los últimos años. ¿Quién no ha visto una lechera o una aceitera decorando cualquier rincón de una lujosa casa? Pues bien, siguiendo los pasos que se describen a continuación cualquiera podrá incluir un toque rústico y elegante en su hogar.

Lo primero y más importante es procurarse un recipiente de los que se utilizaban antaño, en este caso se trata de una aceitera pero igualmente servirá cualquier vasija, pote, lechera, etc., con la que se pueda trabajar siempre y cuando éstas no estén rotas o abolladas. Tal vez estos recipientes se encuentren oxidados, pero eso no es problema, lijando bien toda la superficie se eliminarán todos los restos de óxido.

Con la pieza lijada convenientemente, el siguiente paso es aplicar una capa de imprimación para tener así la superficie lista para trabajar sobre ella. Posteriormente hay que determinar el colorido y el diseño que se va incluir en el recipiente. El dibujo se puede preparar previamente en un folio, donde también se coloreará para comprobar cuál sería el resultado final, haciendo así varios bocetos hasta dar con la composición más adecuada.

Una vez que se tienen las ideas bien claras, se empieza a aplicar el color de fondo que predominará en la aceitera. En el ejemplo se le ha dado una base azul oscura utilizando para ello una brocha fina. Las pinceladas es conveniente darlas de arriba abajo y es necesario dar dos manos (el tiempo aproximado de secado es de 30-60 minutos).

Después de aplicar las dos manos y con la pintura base ya seca, se ha optado por realizar unas franjas horizontales de color amarillo suave, a diferentes alturas para dar más dinamismo y colorido a la composición. Para que estas franjas sean lo más rectas posibles y no se salgan de una línea predeterminada, se ha delimitado el espacio poniendo unas tiras de cinta de carrocero. También es preciso aplicar dos manos a estas franjas.

El siguiente paso tras asegurarse de que las líneas están secas es calcar a lo largo de la superficie el dibujo que se quiere plasmar o bien, aquellos más diestros con el pincel pueden pintar directamente sin necesidad de hacer ninguna guía-calco a seguir. Si se fija en el ejemplo que se muestra, primero se ha aplicado el color de base de las hojas y las flores y una vez que se ha secado se le ha dado una segunda mano en la que se han realizado los matices, jugando con la iluminación y el volumen de las hojas y las flores.

Si tiene toda la aceitera con el diseño coloreado y seco, ya sólo le queda darle una mano de barniz transparente, desplazando la brocha siempre de arriba abajo. Cuando esté seca y ocupando un sitio privilegiado en su hogar, verá los excelentes resultados que da un trabajo como el que ha realizado.

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