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¿Cómo afecta la «estanflación» al consumidor?

La combinación de recesión económica e inflación supone una bajada de la riqueza familiar y hace peligrar las economías domésticas

La "estanflación" es, sin duda, uno de los peores escenarios que puede encontrar el consumidor. ¿En que consiste esta temida situación de la que muchos jamás habían oído hablar? Este término , calcado del inglés "stagflation", indica el momento o coyuntura económica en el que, dentro de una situación inflacionaria, se produce un estancamiento de la economía y el ritmo de la inflación no cede. La estanflación, por lo tanto, aúna dos situaciones muy negativas para los consumidores: por un lado la recesión económica y, por otro, la inflación, en la que se combinan el alza de los precios, el crecimiento del desempleo y el estancamiento económico. Esta combinación produce unos efectos no deseados para el consumidor, que ve peligrar seriamente su economía doméstica. En este sentido, el IEE (Instituto de Estudios Económicos) ha alertado de que la estanflación "es ya una realidad en España" porque el crecimiento intertrimestral del segundo trimestre del año ha sido "cero".

Más allá de lo que marcan los datos macroeconómicos, es importante saber cómo afectará la situación al consumidor en su día a día, o qué actividades de la economía doméstica saldrán más perjudicadas por esta espiral que combina el estancamiento con la inflación. En principio, supondrá una bajada de la riqueza familiar ya que los diferentes núcleos familiares estarán sumergidos en un entorno recesivo que afectará al consumo, empleo, creación de empresas, morosidad..., mientras que, por otro lado, cada unidad familiar tendrá que pagar más por las compras realizadas.

Los efectos en el ámbito cotidiano

Entre los efectos directos e indirectos sobre la economía del consumidor no sólo se deben mencionar los derivados de las subidas de carburantes, por ejemplo, sino otros muchos que inciden también en su día a día, como el pago de la hipoteca, la planificación de las vacaciones o la rentabilidad que ofrecen en estos momentos los productos financieros.

  • Descenso en la renta variable: normalmente, las bolsas anticipan la situación económica por la que va atravesar un país, provocando en función del signo de su evolución, caídas o subidas generalizadas en la renta variable, en todos los valores y sectores. De forma que si la renta variable está descontando una situación "estanflacionaria" no es de extrañar que la española esté cotizando en mínimos desde hace dos años, tras haber perforado la barrera de los 12.000 puntos, y haberse dejado en torno al 25% desde comienzos de año. Ello supone para quienes tengan inversiones en Bolsa que su cartera de valores vale ahora un 25% menos que hace seis meses.

  • Rentabilidad por debajo de la inflación: el hecho de que la inflación se haya situado en el 5,1% ha supuesto que la rentabilidad que ofrecen muchos productos financieros esté por debajo de este umbral. Los depósitos, uno de los más demandados, pueden ofrecer una rentabilidad a un mes de entre el 4% y 5%, mientras que la rentabilidad de las últimas subastas del Tesoro Público está en las mismas o parecidas coordenadas que la oferta depositaria. Así ocurre con las letras a seis meses (3,921%), las letras a 12 meses (4,637%), las letras a 18 meses (3,9%), los bonos a tres años (3,979%), los bonos a cinco años (4,067%), las obligaciones a 10 años (4,827%), y las obligaciones a 30 años (4,917%).

    Muchos productos financieros ofrecen una rentabilidad inferior a la inflación estimada para el mes de junio, que es del 5,1%

  • Aumento de las facturas domésticas: a las consabidas subidas que tuvieron lugar a comienzos del año en las facturas energéticas, hay que añadir la nueva subida de la luz derivada de la orden ministerial 1857/2008 que revisa las tarifas eléctricas vigentes desde el pasado 1 de enero. Según el Gobierno, el recibo de la luz se encarecerá una media del 5,6% y fija en 25 kilovatios (KW) por bimestre el consumo gratuito del que disfrutarán todos los consumidores, un aumento que se añade al del pasado mes de enero, cuando se incrementó la tarifa un 3,3% de media.

  • Encarecimiento del petróleo: el precio del barril West Texas sigue su imparable escalada, y ha superado por primera vez en la historia los 140 dólares. Lejos de ser dar previsiones optimistas, desde la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) ven probable que el crudo cotice este verano entre los 150 y los 170 dólares.

    Según la Sociedad de Tasación el precio de la vivienda nueva podrá bajar al finalizar el año en un 2,5%

  • Sube la cuota hipotecaria: las hipotecas suscritas hace un año subirán cerca de 900 euros anuales, según la cifra alcanzada por el Euribor, el principal indicador para realizar el cálculo de hipotecas. Esto supone unos 75 euros mensuales más para una hipoteca media de 150.000 euros contratada en junio del año pasado, con un plazo de amortización de 25 años. El Euribor a un año cerró el mes de junio en el 5,361% y marcó así un máximo histórico mensual.

  • Aumento del desempleo: esta situación también puede tener un efecto negativo sobre el empleo porque se puede entrar en lo que se denomina, "espiral salarios-precios" (suben los precios - se pide aumento de salario - aumentan los costes - suben los precios) y esto supondría, por un lado, un aumento de la inflación y, por otro, una subida del desempleo debido al incremento de costes de producción y la disminución de la competitividad internacional. De hecho, el desempleo subió en mayo en España tres décimas, hasta situarse en el 9,9% de la población activa, tras registrar en los últimos doce meses el mayor aumento de toda la Unión Europea.

  • Menor demanda en la vivienda: el total de compraventas de viviendas registradas en 2007 alcanzó las 788.518, lo que representa un descenso del 14% respecto al año anterior, según la estadística que elabora el Colegio de Registradores de la Propiedad. La mayor reducción se produjo en la vivienda usada, con un descenso del 15% de las compraventas, frente a la bajada del 12,4% en el caso de la vivienda nueva. Por otro lado, el precio de la vivienda nueva en las capitales de provincia cayó, por primera vez en más de 10 años, un 1,2% entre verano y junio de este año, lo que sitúa el precio del metro cuadrado en 2.871 euros, según un reciente informe de la Sociedad de Tasación. Barcelona se constituye, con los datos facilitados por este informe, en la capital con los pisos más caros (4.527 euros por metro cuadrado), seguida de San Sebastián (4.035) y Madrid (3.916). Por el contrario, las ciudades en donde es más asequible comprar una vivienda son Pontevedra (1.484), Badajoz (1.525) y Lugo (1.547). Según el informe de la sociedad de valoración de activos inmobiliarios, se contempla "una considerable desaceleración de la actividad productiva constructora". La organización estima que la bajada a final de año podría superar el 2,5%.

  • Viajar también costará más caro: tampoco se puede descartar -y es lo más previsible- que los productos turísticos eleven sus precios como consecuencia del encarecimiento energético. Por un lado, se prevén subidas en las tarifas aéreas tanto para vuelos nacionales como internacionales. Este aumento de precio, además, tendrá su repercusión en la venta de billetes y paquetes turísticos por parte de los touroperadores, que obviamente se encarecerán.

PÉRDIDA DE PODER ADQUISITIVO

La perspectiva de que la inflación real supere finalmente a la prevista por el Gobierno ha hecho crecer la práctica de incorporar cláusulas de revisión salarial a los convenios colectivos. Por otro lado, y también desde el punto de vista laboral, el incremento de la inflación afectará a los trabajadores españoles en el momento de concretarse la revisión salarial, de forma que muchos perderán poder adquisitivo, ya que si bien estas subidas salariales pueden establecerse en torno al 2%-4%, estarán por debajo del último dato que sitúa la tasa de inflación en el 5,1%, según el indicador adelantado de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), difundido por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La inflación armonizada interanual, que continuó en junio con su imparable ascenso y subió cuatro décimas, hasta situarse en el 5,1%, la tasa más alta desde enero de 1997 cuando comenzó a elaborarse la serie histórica.

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