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Restauración de muebles antiguos

Aunque la restauración y el mantenimiento de los muebles suponen una importante inversión económica, ésta se revaloriza con el paso del tiempo

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El valor económico que se otorga a los objetos artesanales realizados con materia prima virgen se incrementa con el paso del tiempo. La posesión de muebles viejos es una práctica que, a lo largo de los años, ha ido ganando partidarios atraídos por los objetos cargados de pasado. Pero esta afinidad por los enseres añejos implica una inversión de dinero -en algunos casos, excesiva-, que a largo plazo le otorga al dueño el beneficio de contar con una pieza única que puede costar miles de euros. Por ejemplo, un juego de comedor compuesto por una mesa y cuatro sillas de la época Isabelina puede llegar a costar hasta 2.000 euros, o un reloj antiguo de sala confeccionado en madera de principios del siglo XIX puede valer más de 1.400 euros.

Restauración: una inversión que revaloriza el objeto

El oficio de restaurar muebles antiguos supone una especialización del profesional. De hecho, no todos los establecimientos dedicados a la reparación de mobiliario de madera están realmente en condiciones de hacerlo, y por ello su precio es elevado. Marga Álvarez de la Puente, restauradora de la Galería de Robles de Madrid, un taller con más de 20 años de experiencia en el sector, explica que "un mueble antiguo es el que tiene, al menos, 100 años y este periodo de tiempo se remonta a maderas que prácticamente han desaparecido en la actualidad, como la caoba de cuba o el ébano".

"Un mueble antiguo es el que tiene al menos 100 años y este periodo de tiempo se remonta a maderas que prácticamente han desaparecido en la actualidad, como la caoba de cuba o el ébano"

Para lograr una correcta reparación, los talleres de restauración han de aplicar técnicas artesanales que respeten el estilo y la época en la que el mueble fue elaborado, es decir, la utilización de materiales nobles, sea madera, hierro, bronce, cristal, etc. La renovación de un objeto de tamaño medio, por ejemplo, una mesa de comedor, puede llegar a costar entre 300 euros y 700 euros, siempre dependiendo del deterioro del mueble y de los materiales que se necesiten para su mejor conservación.

Cada taller de restauración y cada objeto tienen características propias y, por este motivo, determinar un precio estándar resulta complicado. De todas maneras se ha de tener especial cuidado con los engaños para evitar caer en la trampa de pagar importes descabellados. La mejor opción es solicitar un presupuesto por adelantado.

Dónde comprar y cómo examinarlos

Los mercadillos de muebles usados y antiguos, así como los desvanes de los abuelos, son buenos sitios en donde encontrar objetos de otras épocas. Puesto que existe un gran interés por este tipo de mobiliario es aconsejable no descartar ninguna pieza de ocasión por la posterior revalorización que tendrá gracias al "factor tiempo".

Internet también proporciona un buen nicho de compra-venta de muebles antiguos. La oferta es amplia, pero como con todo lo que se comercializa por la Red, se pierde la posibilidad de palpar y ver de cerca y en vivo y en directo el objeto. En consecuencia, si se va a invertir en un mobiliario que alcanza cifras considerables, es preferible comprarlo directamente en una tienda especializada donde se ofrezcan las garantías que indiquen que la reliquia es realmente de origen antiguo y no una mera reproducción.

Lo más importante que se debe tener en cuenta, si se ha optado por sumergirse en el mundo de las antigüedades, en comprender los tipos de estilos que existen y consultar precios para tener una referencia. Estas características pueden estar al alcance del consumidor amateur si se consultan publicaciones o se habla con expertos en la materia.

Opciones: muebles antiguos o reproducciones

Los verdaderos "cazadores" de antigüedades se lanzan a la búsqueda de originales con lupa en mano para detectar si se trata de ejemplares únicos o reproducciones, una diferencia casi imperceptible para los que no tienen el "ojo entrenado". Las reproducciones de buena calidad pueden ser engañosas pero también representan una opción más accesible en el aspecto económico. La elección de un original o de una copia depende de la disponibilidad monetaria del cliente y de la importancia que para él tenga la autenticidad del mueble.

Las reproducciones de buena calidad pueden ser engañosas pero también representan una opción más accesible en el aspecto económico

Pilar Vila Matas, de la empresa de restauración y venta de mobiliario antiguo Atlántiga de Barcelona, indica que "la tasación de antigüedades se realiza teniendo en cuenta la época de origen y el estilo, así como la calidad del material y su estado de conservación". Además, es importante tener en cuenta, por ejemplo, el grosor de la madera o la chapa, los herrajes y las incrustaciones.

Los estilos de los muebles antiguos abarcan diferentes épocas. Desde el estilo Gótico que va de los años 1200-1450, pasando por el Luis XV de 1710 a 1774, hasta llegar al Art Decó, también denominado arte moderno que ocupó el periodo que va de 1920 a 1939.

Rehabilitación de un mueble de madera

La restauración de muebles antiguos se basa en un trabajo muy meticuloso y muy lento, sobre todo porque se ha de poner especial atención en no enmascarar las características de la antigüedad, tales como los nudos de la madera y la textura propia del objeto.

Algunas consideraciones para tener en cuenta cuando la restauración la lleva a cabo uno mismo son las siguientes:

  • Proveerse de materiales de ebanistería, además de pinceles, pinturas, lijas, cera, etc.
  • Retirar la pintura vieja con cuidado de no dañar la madera, con el fin de dejar la superficie lisa y uniforme para poder trabajarla.
  • Encolar las partes que están desunidas a causa del paso del tiempo.
  • Detectar carcoma -enfermedad de la madera- o polillas y erradicarlo utilizando un producto especial para madera. Es imprescindible dejar descansar el mueble unos días y luego tapar los agujeros con cera o estuco.
  • Untar el mueble con cera protectora para nutrir la madera y dejar que se absorba. Para mantener el color original de la pieza será suficiente con aplicar únicamente este procedimiento, pero si el objetivo es darle un aspecto totalmente renovado, se puede impregnar una mínima capa de pintura con un pincel muy fino y retirar el excedente para no cubrir las características propias de la madera.

Una de las causas por las que las piezas de madera se deterioran rápidamente es el cambio brusco de temperatura. Por ello, una vez que se ha restaurado, es importante alejar el mobiliario de las fuentes de calor y humedad que se tengan en la casa. Por ejemplo, rincones donde hay concentración de agua o por el contrario, cerca de las estufas o de las ventanas por donde entra luz solar directa. También se ha de poner especial cuidado en su limpieza, que debe realizarse con un paño limpio y seco para prevenir posibles manchas en la madera.

Combinar antigüedades con nuevos diseños

La armonía de los ambientes del hogar está relacionada no sólo con la elección de determinada línea de mobiliario -moderna, minimalista, antigua, retro-, sino también con la posibilidad de imponer líneas personales que otorguen a la vivienda una atmósfera diferente. Los detalles son fundamentales y la mezcla de los estilos moderno y antiguo, por ejemplo, ofrece la posibilidad de conjugar objetos de diferentes épocas.

El estilo de un hogar se centra en el gusto personal al decorar las diferentes estancias y en lograr una conjunción estética entre los muebles y objetos que lo componen. Para establecer una relación entre funcionalidad y decoración, es imprescindible reconocer cuáles son las características propias de cada espacio y dotarlos de un mobiliario que se ajuste, no sólo a las particularidades decorativas del lugar, sino también al destino para el que los muebles fueron creados, siempre otorgando preferencia a la comodidad de los miembros de la casa.

Si se intenta añadir muebles antiguos en una sala donde prevalece el estilo moderno- de líneas finas y austeras por ejemplo-, conviene optar por objetos no demasiado recargados de adornos para que no rompan con la armonía del espacio. El secreto es lograr la conjunción adecuada entre lo nuevo y lo viejo y acertar con el periodo de diseño más adecuado para cada casa.

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