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Indigestiones en el perro: cómo reconocerlas y evitarlas

Vómitos, diarrea, dolor abdominal y decaimiento son síntomas que el perro puede sufrir frente a una indigestión

La frase «con la comida no se juega» es trasladable a los perros. No tomarse en serio la dieta del can puede acarrearle problemas como las digestiones pesadas. A continuación se explica por qué se producen las indigestiones en canes y cómo reconocerlas. Se detallan, además, cinco pautas para evitar los problemas de estómago en el animal, entre ellas, ofrecerle una dieta adecuada, evitar que come con avidez y evitar el ejercicio físico tras la ingesta de alimento.

Imagen: TheGiantVermin

Digestiones pesadas en el perro, ¿por qué se producen?

Una digestión pesada se produce porque el alimento permanece más tiempo del normal en el intestino del perro, lo que puede derivar en problemas gástricos, que provocan en el perro molestias y dolor estomacal.

Una dieta inadecuada en calidad y cantidad provoca digestiones pesadas en el perro

La causa de este atasco en el cuerpo del perro puede deberse a una cantidad excesiva de alimento que se ingiere en poco tiempo o por alimentos inadecuados para el animal, como sobras de comida casera

Los problemas digestivos en canes no son extraños. "La mayoría de las consultas veterinarias son debidas a problemas de carácter digestivo", asegura Imanol Sagarzazu.

Señales de la indigestión en el perro

El perro vomita después de comer, se muestra desganado, inactivo y decaído. Estas señales pueden dar pistas de que el can sufre un proceso de digestión pesada o indigestión.

Una "postura de rezo" en el perro puede alertar de que sufre una indigestión. Se llama de esta manera porque el perro se coloca en una posición similar a la de los musulmanes cuando rezan, con el fin de aliviar las molestias que tiene en el estómago.

A continuación se detallan cinco maneras de prevenir esta desagradable sensación para el perro que, de repetirse a menudo, puede provocarle problemas gastrointestinales más graves, como la gastritis.

1. Una dieta adecuada y en cantidades ajustadas para el perro

Un pienso de buena calidad y específico para el perro (según su tamaño, edad, estado de salud y actividad física) es la mejor manera de prevenir las digestiones pesadas.

"La adecuada digestibilidad de un alimento de calidad para el perro le permite aprovechar los nutrientes y reduce el riesgo de problemas digestivos", según la veterinaria Ana Cameno.

La cantidad de pienso que se ofrece al perro a diario es también clave para evitar las digestiones pesadas. La ración adecuada que toma el animal ayuda a que el proceso digestivo del alimento se desarrolle de manera fluida y adecuada.

Las raciones adecuadas para un perro se mencionan en los envases de alimentos caninos, sobre todo en el caso de los de gama alta (mayor calidad). No obstante, en caso de no ser así, el veterinario es quien mejor puede ajustar la cantidad de pienso que el can precisa.

2. Evitar que el perro coma con avidez

Los canes que tragan la comida con ansiedad, tienen más probabilidades de sufrir digestiones pesadas. Esta circunstancia es habitual en los cachorros, más impulsivos y ansiosos a la hora de comer.

La consecuencia de ingerir el alimento sin masticar y deprisa es una digestión dificultosa y lenta en el perro, que se puede traducir también en vómitos.

La solución para evitar que el can ingiera el alimento a un ritmo demasiado acelerado es dividir la ración de pienso en dos partes. Y ofrecerla al animal con un lapso de tiempo de unos 15 minutos.

Asimismo, existen comederos especiales para perros que comen demasiado deprisa. Estos platos contienen oquedades que impiden que el can atrape el alimento de forma acelerada.

3. Evitar los huesos y las sobras de alimentos

Los huesos pueden producir graves problemas gastrointestinales en el perro. Arrastran la mucosa de las paredes del estómago y producen heridas y obstrucciones.

Las sobras de comida y las recetas caseras para el perro que no supervisadas por un nutricionista canino también provocan problemas gastrointestinales. Entre ellos, digestiones pesadas.

4. El can no debe realizar ejercicio físico después de comer

Un perro que corre, salta y juega después de comer no deja reposar el alimento en el estómago. Ello dificulta que lo digiera de manera adecuada.

El exceso de movimiento de la comida y el agua en el estómago tras su ingestión, puede provocar vómitos y malestar en el can. Lo más recomendable es que el perro descanse alrededor de 30 minutos tras haber ingerido alimento.

El ejercicio físico tras las comidas provoca indigestiones en el perro y peligrosas torsiones de estómago

En los perros de razas grandes como el pastor alemán y el rottweiler existe un riesgo añadido: el ejercicio con el estómago lleno puede causar una peligrosa torsión o giro del estómago, lo que les puede acarrear la muerte.

5. Dietas para perros con estómago delicado

Los canes que padecen patologías estomacales, como gastritis, intolerancias alimentarias, o intestino irritable (similar a la enfermedad de Crohn en humanos) precisan dietas específicas.

Existen piensos terapéuticos en el mercado que se adaptan a las necesidades nutricionales de estos canes. En este sentido, el veterinario es el mejor conocedor de la opción más recomendable para cada perro.

Tratar la indigestión en el perro

El tratamiento para un perro que padece indigestión pasa por corregir la dieta inadecuada, bien sea por su calidad o cantidad.

Por su parte, el veterinario puede recetar antiácidos, protectores del estómago o medicamentos que frenen los vómitos del perro, según corresponda en cada caso.

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