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Biocombustibles de segunda generación

Más ecológicos y avanzados que los actuales, su desarrollo podría permitir una mayor implantación de los carburantes "bio" en los próximos años

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Los actuales biocombustibles generan cada vez más dudas acerca de su viabilidad y su impacto medioambiental. Por ello, diversas investigaciones y proyectos tecnológicos en todo el mundo están trabajando en el desarrollo de una segunda generación que contrarreste estos inconvenientes. Las posibilidades en cuanto a materias primas y tecnologías son diversas, y los expertos creen que en los próximos años podrían estar ya en los depósitos de nuestros vehículos.

Qué son los biocombustibles de 2ª generación

La diferencia fundamental de los nuevos carburantes de segunda generación (2G) con respecto a los actuales es que se van a elaborar a partir de mejores procesos tecnológicos y materias primas que no se destinan a la alimentación y se cultivan en terrenos no agrícolas o marginales. De esta manera, la polémica generada por los actuales de sustituir alimento por carburante quedaría zanjada. En este sentido, los actuales “biocombustibles” no deberían en teoría utilizar el prefijo “bio” en la Unión Europea (UE) al no cumplir los criterios exigidos para ello.

/imgs/2008/01/surtidores1.jpgPor ello, los biocombustibles 2G aparecen con el objetivo de superar las limitaciones de expansión y los graves conflictos que pueden generar los actuales agrocombustibles. Heikki Willstedt, especialista en energía y cambio climático WWF/Adena, considera que cada vez está más claro que no se podrá lograr el objetivo de la UE de cubrir para 2020 el 10% del consumo de combustibles para transporte con los de 1ª generación.

Asimismo, explica, la mayor parte de las inversiones, por lo menos en España, han sido para la construcción de las plantas transformadoras, pero ha habido poco dinero para mejorar los cultivos, los agricultores y la I+D. “Esto ha generado varias plantas sin funcionar porque no tienen materia prima. Una mejor política sería acelerar y fomentar la puesta en marcha de biorefinerias, dónde se optimiza la biomasa tratada y se sacan varios productos, no sólo combustibles, con alto valor añadido”, añade.

Los consumidores europeos tendrán que esperar de tres a cinco años para utilizarlos de manera significativaLos principales países que están apostando por estos nuevos biocombustibles 2G son casi los mismos que en el caso de la primera generación. En este sentido, Alemania, Estados Unidos y Suecia son los que más están investigando para su implantación a gran escala. En Suecia, por ejemplo, hay un plan gubernamental para sustituir completamente el petróleo en el transporte por combustibles de origen vegetal para 2020. Por su parte, empresas petroleras como Chevron y Shell están también realizando importantes inversiones.

En cuanto a los productos que surgirán de esta segunda generación, Jose Santamarta, representante del Instituto World Watch en España, afirma que se destinarían fundamentalmente al transporte por carretera, sustituyendo a gasolinas y gasóleos. A medio plazo, también podrían sustituir al keroseno empleado en la aviación.

No obstante, los biocarburantes 2G se encuentran todavía en fase de laboratorio o de proyecto piloto. Las estimaciones indican que los consumidores europeos tendrán que esperar de tres a cinco años para utilizarlos de manera significativa, aunque algunos países pueden estar a punto de comenzar su uso.

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