Greenpeace propone medidas para acabar con los incendios forestales

La ola de incendios actual no tiene que ver con fenómenos naturales, afirma la organización
Por EROSKI Consumer 7 de agosto de 2003

No pasa un verano en España en el que no se produzcan incendios forestales. Este año la situación es más complicada por las altas temperaturas que estamos padeciendo, lo que incrementa el riesgo de incendio. Para Greenpeace, esta situación puede llegar a tener consecuencias desastrosas para nuestro ecosistema. Por esta razón, la organización ecologista ha elaborado una serie de propuestas «que deben tener en cuenta el Gobierno y las comunidades autónomas para establecer una política eficaz contra los incendios forestales».

En primer lugar, Greenpeace propone crear una política forestal que reduzca el riesgo de incendios, estableciendo un paisaje menos propenso al fuego. Asimismo, plantea programas de reforestación que tengan en cuenta la elección de especies adecuadas con el entorno, así como eliminar la quema de rastrojos y zonas de matorral para crear pastos.

También propone la creación de una legislación que controle el comercio con madera quemada y aumentar las inversiones en restauración de los montes quemados y en prevención. «Estas últimas deberán ser superiores a las de extinción, profesionalizando estas labores mediante planes de formación para incrementar la seguridad», apunta Greenpeace.

Los ecologistas apuestan, además, por crear medidas de control de la industria de la reforestación, con el objetivo de que sus beneficios no dependan directamente de la extensión de los incendios, y por que las comunidades se personen como parte interesada en los procesos penales abiertos por incendios forestales, haciendo un seguimiento de los mismos hasta el final.

Con relación a las leyes forestales de las comunidades autónomas, la organización dice que deberán introducir un artículo que prohíba cualquier cambio de uso permanente o temporal de los montes.

Aunque simplemente con tirar una colilla o quemar rastrojos se puede producir un incendio que no podemos controlar, Greenpeace afirma que en el origen de un fuego también hay fines económicos. Según la organización ecologista, la actual ola de incendios tiene más que ver con estos fines que con fenómenos naturales o descuidos. «En muchas ocasiones hacer arder un bosque es una fórmula magistral para comprar unos terrenos a bajo precio o incluso venderlos», afirma.

Por otro lado, Greenpeace señala que la lucha contra los incendios forestales se ha centrado principalmente en labores de extinción, olvidando la prevención y una correcta planificación forestal, enmarcada en una buena ordenación del territorio. En este sentido, considera que también es necesario centrarse en la investigación de las causas e identificar a los responsables.