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Jaime Senabre, director del Simposio Nacional sobre Incendios Forestales

Un 95% de los incendios forestales tiene detrás al ser humano

Montes abandonados, servicios de emergencia mermados, altas temperaturas y estrés hídrico. Los incendios forestales, causados en su mayoría por los seres humanos, tienen todo a su favor para ser de nuevo noticia durante este verano. Si bien menos frecuentes que hace unos años, los grandes incendios están aumentando su intensidad y la superficie quemada, advierte Jaime Senabre, director y presidente del Comité Científico-Profesional del Simposio Nacional sobre Incendios Forestales (SINIF), que reunirá los próximos 1 y 2 de octubre en La Nucía (Alicante) a expertos de todo el mundo.

¿Cómo calificaría el estado de los bosques españoles?

Los montes españoles están en gran medida abandonados, lo cual favorece el desarrollo de grandes incendios. Cada año se acumulan millones de kilovatios de energía en forma de biomasa susceptibles de convertirse en combustible para los incendios forestales. Los bosques están en expansión y en mayor medida que en otros países europeos. De hecho, España es el tercer país europeo con mayor superficie arbolada, ocupa más de la mitad de su territorio. Pero más de dos tercios es de propiedad privada, lo cual plantea algunos problemas que deben tenerse en cuenta en las políticas forestales.

¿Se hace lo suficiente para evitar incendios forestales?

“El abandono de los montes españoles favorece el desarrollo de grandes incendios”No. Un 95% de los incendios forestales tiene detrás al ser humano de manera directa o indirecta, intencionada o no. Por ello hay que redoblar los esfuerzos en la educación y la concienciación ciudadana. El interés por los incendios forestales, en muchos casos, parece relegarse al verano. Pasada la época estival, es como si se hiciera “cierre por temporada”.

¿Habrá más incendios este verano que en años anteriores?

Esta pregunta que nos hacemos todos los años tiene difícil respuesta, porque obedece a varios condicionantes, como climatología, orografía, disponibilidad de combustible, presencia humana, etc. Atendiendo a la pluviometría registrada durante el año en curso, advierto un mayor riesgo de incendios en el arco mediterráneo y, especialmente, en el sureste español, debido al estrés hídrico de la cubierta vegetal.

¿Cuál es la evolución de los incendios forestales en los últimos años en España?

La mejora en la extinción y la tendencia a la baja del número de siniestros ha reducido la superficie afectada. No obstante, los grandes incendios (más de 500 hectáreas) conforman un nuevo tipo de régimen antropogénico con tendencia a una menor frecuencia, una temporada diferente (se producen, principalmente, en verano), mayor intensidad, fuegos de copas y, en general, aumento del área quemada. A pesar de su baja incidencia numérica, una media de 30 al año, suponen frecuentemente un gran porcentaje de la superficie anual quemada.

¿Han mejorado los servicios de emergencia?

“Los grandes incendios forestales en España tienen cada vez más intensidad y provocan más áreas quemadas”Mucho, haciendo que un elevado porcentaje de los avisos se reduzca a conatos (menos de una hectárea afectada). Esa buena noticia esconde una paradoja: esta eficacia favorece en gran medida la acumulación de grandes cantidades de biomasa combustible, que aumentará significativamente la probabilidad de que un incipiente conato pueda convertirse en un gran incendio forestal. Este tipo de incendios, en ocasiones, sobrepasa la capacidad de los servicios de emergencia.

Diversos expertos forestales han asegurado que se han reducido los presupuestos para la prevención y lucha de incendios forestales. ¿Hasta qué punto?

Desde hace unos pocos años, el número de efectivos de bomberos forestales ha mermado, aunque esta tendencia parece que cambia sutilmente en algunos casos. Colectivos como los agentes forestales y ambientales atraviesan una incertidumbre en cuanto a funciones y competencias. La sobreprotección de los terrenos forestales favorece la carga de combustible e incrementa el riesgo para los ecosistemas y la población humana.

¿Cómo pueden reducirse los incendios forestales y sus consecuencias?

Las administraciones públicas deben apoyar la recuperación del uso de los montes, ya que el abandono de las últimas décadas ha aumentado su vulnerabilidad. La explotación económica de los bosques debe ser sostenible, compatible con las condiciones de vida local y el objetivo de preservar una de las funciones ecológicas más importantes de los bosques: la retención de carbono. Asimismo, es necesaria una apuesta firme por conformar bosques más resistentes a la propagación del fuego.

¿De qué forma debe plantearse una lucha eficaz contra los incendios forestales?

“Los grandes incendios sobrepasan en ocasiones la capacidad de los servicios de emergencia”De manera integral con diversas medidas: prevención (campañas de concienciación, vigilancia, trabajos de selvicultura o incluso quemas controladas para disminuir el combustible, etc.), gestión eficaz de los recursos materiales y humanos disponibles para la extinción, actuación inmediata sobre los suelos afectados, restauración del suelo y vegetación y una planificación preventiva que puede contribuir a reducir los gastos de extinción.

¿Qué consejos ofrece para evitar que se produzca uno?

Cabe plantearse algunas medidas de prevención básicas:


  • No arrojar cigarrillos ni fósforos al suelo, tanto si se va por el campo como en un vehículo.

  • No encender ningún tipo de fuego en el monte, especialmente en épocas de mayor riesgo.

  • Contar con un permiso administrativo previo en caso de realizar alguna quema agrícola o forestal, extremando las precauciones.

  • No es aconsejable utilizar maquinaria agrícola o forestal en época de mayor riesgo de incendios, porque suele alcanzar temperaturas elevadas; tampoco herramientas que puedan generar chispas.

  • Se han de respetar las restricciones de acceso a zonas forestales, sobre todo en épocas de riesgo. Tampoco se deben arrojar basuras fuera de los contenedores habilitados. En el caso de que no haya, los guardaremos y depositaremos en el más cercano.

  • Si se advierte un incendio forestal o un conato, se debe avisar de manera inmediata al teléfono de emergencias 112, manteniendo la calma y anteponiendo la seguridad personal. Según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), el 54% de los avisos de incendio forestal se registran gracias a la colaboración ciudadana.

  • Poner toda la atención en evitarlos, dado que la mayor parte son antropogénicos.


¿Qué pueden hacer los ciudadanos?

La población debe concienciarse de que los incendios forestales transforman el paisaje y disminuyen el patrimonio forestal, suponen un riesgo para los recursos de supervivencia de la población rural y ponen en peligro la vida de animales y personas; asimismo, conllevan una responsabilidad económica y penal para quien los origina.

Además, hay que recordar que los bosques españoles cada año acumulan unos 87 millones de toneladas de carbono, más del 24% del total de emisiones de España. El sector forestal tiene cada vez más influencia en el desarrollo rural a través de los aprovechamientos forestales, la ganadería extensiva y el mantenimiento de razas autóctonas, la caza, el paisaje, el deporte de aire libre, el uso recreativo, la micología, el turismo rural, etc. El aprovechamiento de la biomasa como recurso energético se apunta como una alternativa de futuro.


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