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La sobrepesca puede llevar a la extinción a los tiburones, advierten los científicos

Las flotas atuneras del Atlántico deberán liberar a los ejemplares que se enganchen a sus redes

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 12 noviembre de 2002
La reunión del Comité Internacional del Atún Atlántico (Iccat), que finalizó la semana pasada en Bilbao, ha mostrado una especial preocupación por la desaparición de muchas especies de tiburones. Así, escualos que hace 20 años abundaban en los mares hoy prácticamente han desaparecido. Por esta razón se van a realizar en el Atlántico estudios de evaluación de especies de tiburones pequeños -como el marrajo sardinero, el marrajo dienteuso y de la tintorera-, para conocer su verdadero estado, ante la progresiva eliminación de la especie en el Pacífico.

La demanda de esta especie en Asia para la preparación de una sopa hecha a base de la aleta del escualo ha generado un comercio a nivel mundial que ha provocado que algunas especies de tiburones hayan quedado peligrosamente reducidas. "Si se destruye al rapaz depredador que ocupa la cúspide en el océano, interrumpimos el equilibrio entero de la cadena de alimentación en ese sector", señalan los informes de Iccat.

Las causas de la desaparición de tiburones han sido, además de la sobrepesca por la comercialización de sus aletas, la destrucción de su hábitat, así como la sobrepesca accidental, por ejemplo, junto con la pesca del atún.

Ahora ya se han establecido las primeras regulaciones para el tiburón atlántico, de cara a minimizar las pérdidas y capturas de esta especie. En principio, todos los países miembros del Iccat -entre los que se encuentra España- deben de presentar datos de captura y deberán de exigir a sus flotas atuneras que liberen a los tiburones capturados de forma fortuita, en particular los juveniles, en las redes con las que recogen los atunes.

Madurez lenta

Numerosas variedades de tiburones crecen lentamente, tardan mucho tiempo en madurar y no son muy fértiles. El tiburón blanco alcanza la madurez a los 9 años los machos, y a los 15 años las hembras. Hay otras especies de tiburones que solo dan una cría y algunos como el tiburón Sandbar comienza su madurez sexual a los 25 años.

Como vemos, la incapacidad de los tiburones para reproducirse rápidamente no les permite reemplazar adecuadamente la población que cae presa de la pesquería. Lo que significa que son en extremo vulnerables al exceso de explotación, ya que se requieren muchos años para que su población aumente de nuevo. Alrededor de 36 especies -entre las 100 variedades que se explotan- son vulnerables, están amenazadas o en peligro crítico de extinción.

La gran mayoría son carnívoros, pero por su tamaño y la naturaleza de la dentadura unos son más peligrosos que otros. Por otra parte, el alimento principal de los tiburones son los peces de tamaño mediano viejos y enfermos.

Los tiburones son especies que, al igual que las ballenas y los delfines, son los depredadores a la cabeza de la cadena alimenticia, por lo que poseen tasas de reproducción muy lentas. Esto los hace muy sensibles a la sobrepesca.La Lista Roja de la Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza (UICN) incluye 95 especies de tiburón, incrementándose de 7 a 19 el número de especies catalogadas como vulnerables, y de 7 a 17 las especies en peligro de extinción.

350 especies diferentes

En este momento se conocen 350 especies diferentes, que van desde el pequeño Squaliolus laticaudus -de no más de 20 centímetros y 200 gramos- hasta el gigante tiburón Ballena -que llega a medir 20 metros con un peso de 15 a 20 toneladas-. Otro de los tiburones grandes es el tigre o tintorera (Galeocerdo cuviei) cuyo cuerpo ha llegado a medir 6,5 metros y que abunda en el Golfo de California.

Según su tamaño, en algunos países se llama tiburones a los que tienen una talla mayor a metro y medio y cazones a los que miden menos. Sin embargo, este nombre se aplica para las especies Mustelus californicus, Mustelus lunulatus, también llamadas tiburón mamón, y Rhizoprionodon terranovae o cazón de ley. A las crías de los tiburones se las conoce como cazones.

Se puede citar el caso de Yemen o de Djibuti, donde los pescadores han vaciado literalmente de tiburones esa zona del Mar Rojo a causa de su sistema de pesca con boyas flotantes a las que enganchan anzuelos. El objetivo es cortarles las aletas para venderlas al mercado asiático.

El mismo problema existe en las Galápagos y en la Isla de Coco con la Cornuda negra, que a pesar de la existencia de parques nacionales en la zona padece una presión de pesca terrible. Su carne proporciona proteínas baratas a millones de pescadores de subsistencia asiáticos.

La captura del tiburón se incrementó cuando se descubrió que en su hígado tenia un aceite que contenía grandes cantidades de vitamina A. El hígado de tiburón representó, durante la segunda Guerra Mundial, la fuente principal de vitamina A, llegando a alcanzar precios elevados en el mercado internacional. Esto hizo que en algunos países como Estados Unidos y Australia se registrara un aumento considerable en la captura de tiburones.

El tamaño y el peso del hígado de tiburón varía según la especie y la estación del año. En algunos ejemplares este órgano representa casi una quinta parte del peso del animal, como en el tiburón tigre o tintorera, considerado también como otro de los escualos que presenta un hígado rico en aceite.

Contaminación

Los tiburones han evolucionado en un medio ambiente que presenta pocos depredadores. Por ello, al igual que ocurre con otros predadores marinos y terrestres, los tiburones juegan un papel muy importante a la hora de consumir y retirar del ecosistema a los individuos débiles o enfermos, contribuyendo de esa forma a mantener la salud de las diferentes especies presa.

La gran mayoría de tiburones utilizan y comparten estos mares por lo menos en una etapa de sus vidas y consecuentemente se ven directamente afectados por los humanos que alteran su hábitat. Utilizan las zonas cercanas a las playas como criaderos, áreas ahora dañadas o destruidas por la contaminación, lo que constituye un inconveniente más para su perpetuación.

Los tiburones habitan los mares desde épocas prehistóricas incluso antes de la existencia de los dinosaurios, habiéndose descubierto restos de un antepasado que contaba con piel lisa y que data de 400 millones de años de antigüedad. Aunque esta especie es de las más antiguas que se conoce, poco se sabe acerca de él.

Capturas

En México, hasta agosto del 2002, las capturas de tiburón y cazón, tanto en el océano Atlántico como en el Pacífico, han totalizado un volumen de 14.700 toneladas. Esta cifra representa una disminución estimada del 12% con respecto al período 1997-2001, y del 35% si se la compara con el lapso 1990-1996, cuando se pescaron 34.000 toneladas. En 1998 se tenían registrados a 57 barcos con permiso para la pesca del tiburón. Este número se ha incrementado a 303 barcos en 2002, en vista del lucrativo negocio.

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