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Microrreservas de la naturaleza

Protegen zonas pequeñas con especies raras, endémicas o amenazadas y pueden ser solicitadas por los ciudadanos

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Las microrreservas tratan de proteger mejor a pequeñas poblaciones de especies cuyos diminutos hábitats suelen estar dispersos y excluidos de otras figuras de protección, como los recogidos en la Guía CONSUMER EROSKI de Parques Naturales y Nacionales. Comunidades autónomas como la Valenciana y la Castellano Manchega cuentan ya con centenares de estas pequeñas reservas naturales, que pueden ser solicitadas por los ciudadanos y las asociaciones ecologistas.

España es uno de los países con mayor biodiversidad de Europa, con cientos de especies endémicas, únicas de una zona muy concreta. En algunos casos, las reducidas dimensiones del hábitat y/o de la especie hacen complicada su conservación mediante los distintos espacios naturales protegidos. Aquí es donde puede dar mucho juego la figura de la microrreserva, creada en 1999 con la Ley de Conservación de la Naturaleza.

Por ejemplo, según un estudio de un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, la conservación de la diversidad de mariposas de Andalucía, Cantabria y Castilla y León se ha revelado "insuficiente" mediante la actual red de áreas protegidas en estas tres comunidades autónomas. Por ello, estos científicos proponen la creación de varias microrreservas para protegerlas.

La conservación de la diversidad de mariposas de Andalucía, Cantabria y Castilla y León se ha revelado "insuficiente" mediante la actual red de áreas protegidas

En este sentido, el objetivo es proteger espacios de pequeño tamaño con hábitats raros o con fauna o flora amenazadas, especialmente los listados en la Directiva de Hábitats de la Unión Europea. De esta manera, se logra una mayor cobertura legal de estas zonas, convirtiéndose en un complemento del resto de áreas naturales protegidas.

La declaración de una microrreserva se realiza a partir de las instituciones medioambientales de las comunidades autónomas. Para ello, un equipo mixto de técnicos e investigadores se encarga de determinar las zonas idóneas, inventariando además su contenido. Una vez que ya está claramente delimitada y aprobada, se publica en el boletín oficial de la comunidad autónoma en cuestión y se señaliza con marcas visibles tanto el propio terreno como las carreteras que se aproximan al mismo.

Las microrreservas permiten además instalar parcelas experimentales de investigación, realizar inventariados y monitoreos de especies, conservar los lugares donde se descubrió por primera vez una especie, proteger individualmente o en conjunto árboles singulares, programar actividades de educación ambiental como rutas ecológicas o visitas pedagógicas, o facilitar la reintroducción de especies.

Los ciudadanos también pueden solicitarlas

Además de la propia Administración, los ciudadanos también pueden proponer la creación de una nueva microrreserva, tanto de forma individual como a través de alguna asociación ecologista.

Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana, donde las microrreservas de flora son pioneras, los propietarios de un terreno no edificable pueden solicitar subvenciones para la constitución y conservación de una de estas zonas especiales. Aproximadamente un 10% de las más de doscientas microrreservas de flora en dicha comunidad están ubicadas en suelo particular.

Asimismo, si se detecta la posibilidad de crear una de estas zonas en una propiedad privada, los responsables institucionales se pondrán en contacto con su dueño para convencerle de la importancia de esta acción y de las ventajas que supone.

Las ONG conservacionistas pueden ser también importantes promotores de estas zonas protegidas. Por ejemplo, la Asociación de Amigos del Museo de Tiermes (Soria) ha solicitado a la Junta de Castilla y León la creación de microrreservas de flora protegida en la comarca de Tiermes Caracena.

Por su parte, la Asociación Zerynthia y Ecologistas en Acción de La Rioja han explicado a la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Logroño la necesidad de establecer una microrreserva para la mariposa Zerynthia rumina (un endemismo de la Península Ibérica y Norte de Marruecos) presente en la capital riojana.

Microrreservas destacadas en España

Gracias a su red de microrreservas de flora, la Comunidad Valenciana registra la tasa más elevada de atención directa a la conservación botánica en un ámbito regional de toda Europa, según los responsables de la Consejería de Territorio y Vivienda. En este sentido, estas microrreservas de flora se han convertido en un ejemplo para otras comunidades autónomas y varios países europeos como Eslovenia, Grecia, Rusia y Letonia, gracias al programa LIFE-Naturaleza de la Comisión Europea.

La necesidad de estas microrreservas es evidente en una comunidad con más de 600 especies endémicas y relícticas (testimonio de la flora de los últimos periodos glaciares), y con varios “puntos calientes de biodiversidad” con alta concentración de especies relevantes, como Las Marinas, la Tinença de Benifassà y las sierras de Crevillente y Orihuela.

Por su parte, Castilla-La Mancha cuenta con medio centenar aproximado de microrreservas de flora y fauna, entre las que destacan las dedicadas a los hábitat salinos continentales, cada vez más raros en España al haber sido relegados por los cultivos agrícolas.

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