Cándida o el hongo oportunista que causa una de las infecciones más frecuentes, la candidiasis

Todas las personas padecerán en algún momento de su vida candidiasis. Esta infección por Cándida se puede producir desde el nacimiento hasta la ancianidad y afecta sobre todo a mujeres
Por María Corisco 6 de julio de 2023
candidiasis verano
Entre los múltiples problemas de salud asociados al verano y al calor es frecuente que pensemos en los hongos. Al fin y al cabo, a estos microorganismos les encantan el calor y la humedad, dos factores que propician un entorno favorable para su proliferación. No es extraño, por tanto, que pensemos que la candidiasis —la infección por hongos más frecuente en el ser humano— es específica de esta estación del año. Pero no es necesariamente así. Lo vemos en el siguiente reportaje, donde abordamos las candidiasis más comunes en la infancia, la mujer y la ancianidad y los tipos de hongos que las provocan y más resistencia a los tratamientos están generando.

Las altas temperaturas y la humedad atrapada en la piel —especialmente en zonas como las ingles, las axilas o bajo el pecho— pueden favorecer el crecimiento de los hongos. También el uso frecuente de piscinas o jacuzzis, los trajes de bajo y la ropa deportiva, combinados con el aumento de la sudoración debido al calor, pueden crear las condiciones favorables para su multiplicación.

Todos estos factores pueden contribuir a un mayor riesgo de candidiasis en algunas personas en verano. Pero la realidad es que esta infección puede ocurrir en cualquier momento del año, y no está específicamente relacionada con una estación en concreto. “A pesar de la creencia popular, no existe evidencia científica que relacione el mayor contagio de micosis en la época estival”, señala el Vicente Crespo, dermatólogo y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

La ‘Candida albicans’ vive en nuestro organismo

Para entenderlo, debemos acercarnos a su origen: detrás de la candidiasis está la Cándida, un tipo de hongo que se encuentra de forma natural en nuestro organismo. Aunque hay más de un centenar de especies, es la Candida albicans la responsable de la mayoría de las infecciones.

En condiciones normales, nuestra piel, boca, tracto digestivo o vagina están colonizados por este hongo sin que ello ocasione ninguna molestia: forma parte de nuestro ecosistema, de nuestra microbiota.

El problema surge ante su crecimiento descontrolado: cuando el sistema inmunológico está debilitado, cuando hay cambios en el equilibrio de la microbiota o cuando se dan las condiciones favorables para su excesiva proliferación. “Son lo que conocemos como hongos oportunistas y dan cuenta de un 20 % de las micosis que llegan al dermatólogo”, continúa Crespo. Este adjetivo hace referencia a que estos hongos aprovechan cualquier oportunidad en la que estamos más vulnerables para crecer sin control.

Puesto que el hongo Cándida forma parte de nuestra microbiota, se da por hecho que todos, en algún momento de nuestra vida, hemos tenido algún tipo de candidiasis. Es, además, una infección que se puede producir desde el nacimiento hasta la edad anciana.

Candidiasis en la piel de niños y niñas

Los tipos más comunes de esta enfermedad en la etapa infantil son la candidiasis oral (muguet), que se caracteriza por la presencia de manchas blancas en lengua, encías, paladar e interior de las mejillas, y la dermatitis del pañal, que provoca un enrojecimiento intenso, descamación y erupción en la zona cubierta por el pañal.

candidiasis bebe
Imagen: Polina Tankilevitch

También es frecuente la candidiasis cutánea, una forma de infección que puede ocurrir en pliegues de la piel —como el cuello, las axilas, las ingles y las áreas bajo los pechos en niñas mayores— y que se manifiesta con enrojecimiento, descamación, picazón y, a veces, formación de ampollas.

Pero también se dan casos de candidiasis genital, que puede ocurrir en niñas, especialmente en la región vulvar, y causa picazón, enrojecimiento e irritación.

“A los hongos les encantan los sitios húmedos y oscuros. No es extraño que sea frecuente la conocida como candidiasis del pañal o la candidiasis oral, esta última relacionada con los chupetes y biberones”, explica Peter Olbrich, infectólogo e inmunólogo pediátrico del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y responsable del Grupo de Infecciones Fúngicas Invasivas de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP). “Además, cuando a los pequeños se les dan antibióticos, las Cándidas aprovechan el hueco que dejan las bacterias para empezar a crecer”, añade el doctor. Todas estas candidiasis pediátricas se manejan bien en el área de Atención Primaria y se tratan con antifúngicos.

➡️ Candidiasis invasivas

Más inquietantes son las que se dan en el ámbito hospitalario. “Las que más vemos son las candidiasis invasivas, que se dan principalmente en pacientes vulnerables. Y los más vulnerable son los bebés de las UCI neonatales. Su sistema no está bien desarrollado y, además, tienen un montón de dispositivos —sondas, catéteres, vías…— que favorecen el desarrollo de los hongos”, agrega Olbrich.

Este experto aclara cómo prolifera este hongo en el ámbito hospitalario: “La Cándida produce una biopelícula (capa protectora en la que se agrupan los hongos y se adhieren a las superficies) que se pega a los plásticos y te obliga a cambiar las vías o los tubos, algo muy complicado en niños tan pequeños”. Por ello, para prevenir la colonización y el consiguiente riesgo de tener que cambiar los dispositivos, “es frecuente recurrir a un tratamiento preventivo, ya que esta candidiasis invasiva tiene muy mal pronóstico y compromete la supervivencia de los bebés”, concluye Olbrich.

Candidiasis en mujeres: un problema ginecológico

“Prácticamente todas las mujeres van a tener algún episodio de esta infección a lo largo de su vida”, reconoce María Jesús Cancelo, jefa de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Guadalajara y miembro de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). La toma de antibióticos, que altera la microbiota vaginal y disminuye su capacidad defensiva, es una de las razones por la que las mujeres sufren esta infección. “Otro factor que disminuye la inmunidad son los lavados vaginales continuos o el uso de ropa de nailon, que no permite airear la zona”, añade Cancelo.

La candidiasis no es una infección de transmisión sexual (ITS). “De hecho, no tratamos a las parejas de las mujeres que la sufren”, analiza Cancelo. Además, tener en algún momento una candidiasis no implica necesariamente tratamiento: “A veces la detectamos al hacer una citología, pero si no hay síntomas, no le damos ninguna importancia. Hace años se daban antifúngicos, pero ahora ya no”.

➡️ Candidiasis recurrentes

Pero si una candidiasis puntual no es inquietante, sí lo son las recurrentes. “Hay mujeres en las que se repiten una y otra vez, lo que afecta a su calidad de vida. En algunos casos —mujeres inmunodeprimidas, en tratamiento de quimioterapia, con diabetes…— sabemos por qué pasa esto, pero hay mujeres en las que no hemos llegado a identificar las causas”, explica la ginecóloga. “Es cierto que ahora vamos conociendo cada vez más el papel de la microbiota vaginal y estudiando los patrones en mujeres que nunca tienen este tipo de problemas”, añade.

¿Qué se hace en estos casos? “Ante mujeres que tienen alta tasa de recurrencia, es frecuente prescribirles un tratamiento antifúngico, de manera profiláctica, varias veces al año. De todas formas, cuando la enfermedad es muy frecuente solemos mirar qué tipo de Cándida es, porque a veces nos encontramos con hongos poco habituales y que a lo mejor no van a responder igual al tratamiento”, comenta María Jesús Cancelo. Por otro lado, si la paciente está embarazada, debe seguir el tratamiento adecuado prescrito por su ginecólogo para evitar la transmisión vertical al bebé durante el parto.

candidiasis embarazo
Imagen: MART PRODUCTION

La vejez: una etapa vulnerable a la candidiasis

No hay una candidiasis específica del anciano, lo que sí hay es una mayor vulnerabilidad, ya que, a medida que envejecemos, nuestro sistema inmune puede irse debilitando. Es importante tener en cuenta que la candidiasis en los mayores puede estar relacionada con factores como el uso de corticoides, la presencia de enfermedades crónicas, la inmovilidad, la diabetes y la mala higiene genital u oral. Así, por ejemplo, el riesgo de sufrir una candidiasis oral se agrava cuando se llevan prótesis dentales, se tiene el síndrome de la boca seca o se fuma.

Recientemente se están describiendo casos cada vez más frecuentes de Candida auris, un hongo que puede causar infecciones invasivas especialmente en los pacientes que tienen muchos problemas médicos y que están internados. Esto preocupa en el caso de las residencias de ancianos, ya que su población es un claro grupo de riesgo. Una infección por este hongo es extremadamente grave, ya que con frecuencia no responden a los medicamentos antimicóticos.

¿Resistentes a los medicamentos?

Esto nos lleva al problema de las resistencias. Cuando se habla de la preocupación por un mayor número de candidiasis, hay que tener en cuenta que, hasta la fecha, no hay una evidencia científica sólida que respalde una tendencia generalizada de aumento de esta infección en la población general. No obstante, factores como el cambio en los patrones de uso de antibióticos o el aumento de la resistencia a los medicamentos antifúngicos, podrían contribuir a cambios en la prevalencia de las infecciones por Cándida.

Cuando hablamos de candidiasis resistente nos referimos a una infección que no responde de forma adecuada al tratamiento convencional, como los medicamentos con azoles o equinocandinas. La resistencia a estos fármacos antimicóticos puede ocurrir de distintas formas, incluyendo cambios genéticos en el hongo que le permiten sobrevivir o multiplicarse a pesar del tratamiento. También la formación de un biofilm o biopelícula puede contribuir a la resistencia.

La Candida albicans es la especie más común y representa la mayoría de las infecciones por Cándida en humanos. Se trata de un hongo que responde bien a los antifúngicos habituales, por lo que su tratamiento no suele revestir complicaciones. El problema estriba en otras especies.

➡️ ‘Candida auris’

Así sucede con las infecciones por Candida auris, cuyo número de casos aumenta día a día y cuya expansión, como se describe en un estudio recientemente publicado en la revista Eurosurveillance, resulta extraordinariamente difícil de frenar en el ámbito hospitalario. Tan es así, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó a este tipo de Cándida como un “patógeno de interés crítico”.

Se trata de un hongo que causa infecciones graves y que se propaga en centros de atención médica. Descubierta en 2009, la cantidad de casos ha aumentado rápidamente y ya está presente en decenas de países. Además, se han identificado cepas resistentes a las tres clases principales de medicamentos antimicóticos. Otra dificultad para su identificación es que, a menos que se utilicen técnicas específicas de laboratorio, es fácil confundirla con otro tipo de hongos.

➡️ Otros tipos de Cándida difíciles de tratar

Otra especie, la Candida glabrata, se está volviendo cada vez más relevante, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados o que han sido sometidas a tratamientos prolongados con antibióticos. Una de sus características es su resistencia a los antifúngicos comúnmente utilizados, como los azoles, lo que puede hacer que las infecciones sean más difíciles de tratar en comparación con las causadas por otros tipos de Cándida.

Algo similar sucede con la Candida tropicalis, que causa infecciones en áreas tropicales y subtropicales. También ha mostrado una mayor tendencia a desarrollar resistencia a los antifúngicos, al igual que la Candida parapsilosis o Candida krusei.

El manejo de la candidiasis resistente puede ser un desafío y generalmente requiere enfoques terapéuticos más agresivos. Ante cualquier duda, lo mejor es acudir al médico.

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