Entrevista

“La libertad de respirar un aire sano está por encima de la libertad de fumar”

Francisco Pascual, presidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT)
Por Francisco Cañizares de Baya 1 de mayo de 2024
Francisco Pascual presidente CNPT
El tabaquismo es la primera causa de muerte prevenible en el mundo. La literatura científica ha demostrado a lo largo de las siete últimas décadas su relación con docenas de enfermedades que tienen un efecto letal en la salud pública: ocasionan la muerte de la mitad de las personas que fuman, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Minimizar este efecto, reduciendo el número de fumadores, es el objetivo de las medidas que defienden organizaciones como el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT). Su presidente, Francisco Pascual, apoya el plan integral de tabaquismo impulsado por el Ministerio de Sanidad, sobre todo, porque salvará miles de vidas, y además supondrá un ahorro al sistema sanitario y beneficiará al sector de la hostelería. Pascual entiende que en la lucha contra el tabaco ganamos todos, como demuestra la experiencia del plan adoptado hace algo más de una década.
¿Qué efectos tuvieron las medidas contra el tabaquismo que entraron en vigor en 2011?

Redujeron progresivamente el número de fumadores y la morbimortalidad (muertes por enfermedades vinculadas al consumo de tabaco), pero con los años ese efecto se ha atenuado. Por eso creemos que es importante reevaluar la estrategia de prevención y lucha contra el tabaquismo teniendo en cuenta la aparición de nuevas formas de fumar, como el vapeo, que no existían en 2011.

¿En qué medida se ha reducido el número de fumadores desde 2011?

En unos diez puntos, dependiendo de las estadísticas. El porcentaje de fumadores ahora es el 19 % y en 2011 era casi del 30 %.

¿Cómo se ha traducido esa reducción en las cifras de mortalidad vinculadas al tabaco?

Eso es más difícil de medir, porque lo que se recoge normalmente en los certificados de defunción es la causa inmediata del fallecimiento; no se refleja aquello que está en el origen de la enfermedad que ha provocado la muerte. En cifras globales se estima que la morbimortalidad ha pasado de 70.000 personas al año en 2011 a unas 50.000 en la actualidad, si bien hay que precisar que las cifras pueden variar según se contemplen o no los efectos en los fumadores pasivos.

La OMS pretende que en 2040 tengamos la primera generación libre de tabaco. ¿Es un objetivo realista?

Dependiendo de cómo se haga. Una de las opciones que se barajaba es que los nacidos a partir de 2012 no pudiesen comprar tabaco, pero tiene la dificultad del encaje legal que tendría esta medida. Ahora bien, si paulatinamente vamos disminuyendo la prevalencia a través de otras medidas, sí podemos llegar al objetivo que se marca la OMS: que en 2040 no haya más de un 5 % de fumadores en la población.

¿La iniciativa del Ministerio de Sanidad de prohibir fumar en las terrazas puede contribuir a lograrlo?

Sin duda, es bienvenida y debería haberse tomado antes. Durante la pandemia se prohibió fumar en las terrazas porque se sabía que a través del humo se podía distribuir el virus y facilitar así el contagio. Esa prohibición debía haberse mantenido porque el aire que se respira en una terraza con gente fumando es un aire contaminado.

¿Qué dice la evidencia científica al respecto?

Sabemos que la cantidad de tóxicos que puede tener el aire que se respira en las terrazas es entre 8 y 10 veces superior a los límites estándar de no toxicidad. Si lo que queremos es vivir en libertad y respetar la libertad de los demás, se debería prohibir fumar en las terrazas. Se trata de no impedir la libertad de respirar un aire sano, que está por encima de la libertad de fumar, si es que a esto último se le puede llamar libertad.

Además de sus consecuencias en la salud de los usuarios, ¿beneficiará a la hostelería?

La hostelería ganará más dinero porque habrá menos bajas laborales, como se comprobó cuando se aprobaron las medidas que entraron en vigor en 2011. Entonces se creía que disminuiría el negocio, y fue justo al contrario. La medida está más que contrastada: es propicia para la salud y para la economía de los bares y restaurantes. Otros intereses pueden decir lo contrario, pero la evidencia nos dice esto.

¿Se adoptará el empaquetado genérico que han implantado otros países?

Sí, e igualmente van a incrementarse los precios y se va a favorecer el tratamiento de deshabituación en general y especialmente en algunos grupos. Estamos hablando de los colectivos LGTBI, las mujeres, donde aumenta la prevalencia, las embarazadas, aquellas personas con adicción a otras sustancias y los enfermos con cuadros de salud mental graves.

¿Debería tener algún uso específico el incremento de la recaudación por el aumento de los impuestos al tabaco?

Con lo recaudado no gana nadie, porque nos gastamos más en atender las secuelas del tabaquismo en la salud de lo que se recauda en impuestos. Dicho esto, creemos que una parte del dinero recaudado debería dedicarse a favorecer estructuras asistenciales y campañas de prevención. Para nosotros es importante que no sea subir la fiscalidad por subirla.

¿Qué efecto se prevé que tenga la subida de precios?

Está comprobado que un incremento del 5 % en el precio del tabaco disminuye hasta un 10 % el consumo de cigarrillos. No podemos tener el precio más barato de Europa. En Francia el paquete vale 12 euros, y aquí 5.

Muchos fumadores intentan una y otra vez dejar el tabaco, pero no lo logran. ¿Qué falla para que la tasa de abandonos sea tan alta?

Influyen varios factores. Hay quien se lo plantea como propósito de año nuevo, pero entre lo que uno piensa hacer y lo que termina haciendo hay una distancia. A veces, falla la motivación: no es suficientemente elevada. Por eso es importante elegir el momento. También es fundamental no solo proporcionar una medicación que le ayude, sino complementar con apoyo psicológico, establecer un seguimiento y hacer un programa de prevención de recaídas desde la atención primaria, la enfermería y la medicina especializada.

¿Habría que revisar los criterios de prescripción de los medicamentos para dejar de fumar?

Sí, porque las barreras que se han puesto a la prescripción de determinados medicamentos no tienen sentido. El tabaquismo es una enfermedad crónica recidivante y hay muchas posibilidades de que una persona que quiera dejar de fumar no lo consiga a la primera. Si solo le facilitas medicación para el primer intento, le estás privando de una herramienta formidable. En esto el gestor no midió bien lo que es una enfermedad crónica que puede tener recaídas.

¿Cuántos intentos hacen falta normalmente para dejar el tabaco?

Los estudios dicen que se consigue, de media, al tercer intento.

Hablaba antes de las nuevas formas de fumar. ¿Qué regulación deberían tener otros dispositivos que liberan nicotina?

Exactamente la misma que el tabaco y los vapeadores, porque el riesgo para la salud existe. Es mentira que sirvan para una reducción de daños. Si no establecemos la misma regulación para todo, no vamos a avanzar.

¿Qué consecuencias ha tenido en la salud pública de otros países la adopción de la batería de medidas que se barajan aquí?

En Francia, por ejemplo, se han prohibido los vapeadores, se ha subido el precio del tabaco y está disminuyendo el consumo, según ha constatado la OMS. La industria tabaquera conoce la eficacia de las medidas contra el tabaquismo, por eso defiende en Europa alternativas alternativas al consumo, y el tabaco tradicional lo están vendiendo en países más vulnerables.

¿Su objetivo ahora son los países en vías de desarrollo sin legislación antitabaco?

Saben que ahí tienen una clientela a explotar y, de hecho, usan las mismas estrategias que empleaban en Europa hace 30 o 40 años. ¡Para qué van a cambiar si les han funcionado! Aquí han tenido que cambiar de producto porque hemos conseguido que fumar ya no esté bien visto.

Hay evidencia científica sobre los efectos letales del tabaco desde 1952. ¿Cómo es posible que 70 años después siga la batalla para proteger a la población de algo tan letal como el tabaco?

La fuerza que han tenido los lobis del tabaco ha sido tremenda. Es una industria muy poderosa que incluso en algunos países, como Estados Unidos, ha podido pagar las multas que le han puesto y seguir vendiendo.

¿En España sigue siendo motivo de confrontación política?

Eso es lo más triste. Nosotros estamos a disposición de todos los partidos para facilitarles la evidencia científica que justifica la adopción de las medidas que proponemos. Nos gustaría que ocurriera como en 1985, cuando se aprobó por unanimidad de todos los partidos el Plan Nacional sobre Drogas. Ese es el modelo, la lucha contra el tabaquismo requiere el mismo consenso. 

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