Acné en adultos

El 30% de los afectados por acné tiene más de 25 años
Por Azucena García 13 de diciembre de 2002

Los especialistas aseguran que el acné es la enfermedad más frecuente en la especie humana. Afecta al 74% de de los jóvenes entre 12 y 18 años, y más del 30% de los pacientes sobrepasa los 25 años. La polución, el estrés o la mala utilización de los cosméticos son algunas de las causas de un problema que puede llegar a provocar cuadros de ansiedad y depresión a quien lo padece.

Acné en adultos

De manera tradicional, el acné ha estado ligado a los adolescentes. Sin embargo, en los últimos años se ha producido un aumento considerable de personas adultas que presentan alguna alteración en el cutis. Entre ellas, las mujeres son las principales víctimas de irritaciones y espinillas, debido, sobre todo, a los cambios hormonales que experimenta su cuerpo durante la menstruación o embarazo.

En la actualidad, el 30% de los pacientes de las consultas de dermatología superan los 25 años. Una cifra que supera la de épocas pasadas y que algunos expertos achacan a la polución, el estrés o la demora en acudir al especialista y recibir el tratamiento adecuado. Para el doctor Miguel Aizpún, coordinador general del Grupo de Dermatología Cosmética de la Academia de Dermatología, este incremento se debe también al hecho de que ahora se da más importancia a la estética y se acude más al especialista. “El cutis es la tarjeta de visita”, confiesa.

Los dermatólogos advierten también sobre el abuso de cremas y cosméticos para disimular los granos y culpan a esta práctica de la aparición de un mayor número de erupciones. Ante esta situación, el paciente debe cerciorarse de que el producto está probado dermatológicamente y clasificado como no comedogénico u oil free (libre de grasa) para que no se tapone el folículo de la piel. “El secreto reside en eliminar cualquier resto de maquillaje al final del día y quitar el exceso de grasa de la cara”, confiesa el doctor Aizpún.

Respecto al estrés, que favorece la aparición de granitos en la parte inferior de la cara, alrededor de la mandíbula y la barbilla, es importante controlarlo para mantener a raya el acné. De lo contrario, como consecuencia de una época de tensión, los adultos registran un aumento de los corticoides, que favorece la producción del acné y agrava la enfermedad conforme la edad aumenta.

El 74% de los adolescentes, afectados

En los más jóvenes, los granos responden a cambios hormonales que se producen en la adolescencia, cuando las glándulas sexuales comienzan a segregar hormonas (estrógenos y andrógenos, entre otras). Esto provoca al mismo tiempo un aumento de la producción de grasa en la piel, que obstruye los folículos y causa la aparición de granos. En total, 74 de cada 100 adolescentes presentan alteraciones en la piel. Una cifra nada despreciable que llama la atención respecto al mínimo porcentaje de enfermos que acuden a la consulta del dermatólogo. Apenas un 7% de las visitas se corresponde con un caso de acné.

El primer Estudio Epidemiológico sobre Acné en España, dirigido por la doctora Aurora Guerra, constata que la mayor incidencia se sitúa entre los 14 y 16 años, y que, en los casos más graves, a los pacientes se les diagnostica ansiedad y depresión. De hecho, un 48% de las adolescentes afectadas declara estar acomplejada por su aspecto, mientras que el 29% de los afectados son de la misma opinión. ” Los niños sufren estados de estrés que empeoran el acné y pérdida de autoestima. Esto se debe a que los granos interfieren en sus relaciones sociales y sienten que no responden al modelo de imagen atractiva que ha construido la sociedad”, señala Lola Abelló, de la Junta Directiva de CEAPA (Confederación española de Padres de Alumnos).

Entre los datos que se presentan en el estudio es destacable que el 38% de los jóvenes con acné grave o moderado, en algún momento, hayan dejado de salir de casa por vergüenza y miedo, mientras que otro 20% confirma que el problema afecta a su rendimiento académico. En mayor proporción, un 49% revela que ha interferido en sus relaciones con el sexo opuesto y un 30% ha tenido problemas con sus compañeros. “Al mermar su autoestima, se comportan con timidez, vergüenza y ansiedad, con una separación cada vez mayor del grupo y del entorno”, revela Abelló.

Para evitar situaciones como las descritas, “es muy importante acudir a un dermatólogo en lugar de automedicarse o poner en práctica los remedios que han probado antes los amigos”, confiesa Miguel Aizpún. Un acné mal tratado provoca la aparición de cicatrices y manchas de difícil desaparición. También es posible que los granos oculten un problema más grave como la obesidad o diabetes, un diagnóstico que sólo puede realizar el especialista.

Importancia de la higiene

Según el último estudio de Actitudes, Comportamientos y Satisfacción en Acné (ACS), presentado hace unas semanas, la higiene es el principal plan de choque contra los granos. El 70% de los especialistas consultados para la elaboración de este informe considera que la higiene juega un papel muy importante en la prevención y alertan sobre la necesidad de informar a la población.

Los expertos aconsejan limpiar la cara dos veces al día, a la mañana y a la noche, y aplicar después el producto recetado por el médico. No se debe utilizar para esta limpieza el jabón habitual de manos, tampoco frotar con fuerza el rostro al secarlo, ni compartir las cremas del tratamiento. Las limpiezas de cutis no están contraindicadas, pero debe ser llevada a cabo por un profesional que tenga en cuenta el estado del acné. Una presión excesiva de los poros podría dejar cicatrices al romperse el conducto situado debajo de la piel.

Mitos sobre el acné

Numerosas creencias en torno al acné han adquirido rango de verdad absoluta pese a no contar con el beneplácito de los facultativos. Estos son algunos ejemplos:

  • El chocolate y las grasas producen granos. No está demostrado científicamente que exista relación entre el acné y la ingesta de determinados alimentos. Es recomendable, eso sí, mantener una dieta equilibrada e incluir en la misma un consumo frecuente de frutas y verduras.
  • Los remedios caseros resultan muy efectivos. Aplicar pasta de dientes o limón sobre los granos, secarlos con alcohol y otros recursos similares tienen resultados poco beneficiosos sobre el acné e, incluso, pueden empeorarlo.
  • El sol cura los granos. Es cierto que en verano el acné mejora al resecarse la piel, pero, al mismo tiempo, se puede ocasionar un rebrote intenso si se mantiene una exposición prolongada, ya que se engrosa la piel y se obstruyen los poros.
  • El acné se pasa con la edad. Hasta el 12% de mujeres y el 5% de hombres mantiene problemas de acné hasta los 35 años, o incluso, hasta los 40, por no recurrir a un especialista y recibir el tratamiento adecuado.
  • El maquillaje empeora los granos. El uso del maquillaje puede llegar a ser complementario al tratamiento. Hay cosméticos ‘Oil free’ que no taponan el folículo por el que la grasa de la piel sale al exterior y que ofrecen resultados óptimos.
  • Los granos y las espinillas se pueden estallar. Nunca debe hacerse esto porque se corre el riesgo de que marcas y cicatrices se queden en el rostro de manera permanente. Los puntos negros no son suciedad, sino comedones abiertos. Para eliminarlos, hay que realizar una limpieza en condiciones adecuadas de higiene y esterilidad, con cuidado de no apretar en exceso.