La nueva radioterapia: más efectiva contra el cáncer y con menos efectos secundarios

Las nuevas técnicas de radioterapia son más eficaces contra el cáncer y menos agresivas con el paciente, ya que permiten administrar dosis más precisas de radiación
Por Verónica Palomo 10 de septiembre de 2022
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Imagen: Jo McNamara
La inmunoterapia, las vacunas, los nuevos fármacos y la nanotecnología determinarán que en un futuro próximo el cáncer sea una enfermedad prevenible, curable o crónica. Pero en la actualidad, el 60 % de los tumores que se diagnostican en nuestro país ya son curados mediante cirugía, radioterapia y medicamentos. Con la ayuda de un experto, explicamos en qué consiste la nueva radiación directa al tumor con cuatro tipos de técnicas que la aplican: protonterapia, braquiterapia, oncotermia e intraoperatoria.

1. Terapia con protones o protonterapia

Pedro Prada, jefe del servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Valdecilla (Santander), el único hospital público de España que de momento oferta la protonterapia a sus pacientes, explica la diferencia entre esta técnica y la antigua radioterapia: “Con la radiación con fotones (radioterapia tradicional) emitimos radiación en la zona afectada por el tumor y el haz atraviesa todo el espesor de la zona. Imaginemos que estamos tratando el abdomen. El haz entra por un lado, aporta una dosis al tumor y sale por el otro lado, pero tocando también áreas no afectadas. Con los protones, la dosis entra en el organismo y se queda en la zona a tratar. Toda la energía queda depositada en el propio tumor de manera que no dañamos tejido sano”.

Esto permite a los especialistas aumentar las dosis en la zona tumoral, algo muy importante, ya que cuanta más radiación, más se cura. “Con la dosis adecuada ninguna célula maligna va a sobrevivir, pero muchas veces con la radioterapia con fotones no podemos hacerlo por la limitación que supone el hecho de que la dosis también llega a estructuras sanas”, detalla Prada.

2. Braquiterapia

Esta radioterapia interna también ofrece más calidad de vida al paciente. Es una técnica de radiación intervencionista que, con la ayuda de un catéter, alcanza cualquier parte del organismo e introduce la dosis de radiación en el propio seno del tumor. “Damos mucha dosis en el tumor y no en las estructuras sanas. Es una terapia más compleja, ya que se necesita personal adiestrado y quirófanos, pero es muy eficaz. Con ella estamos tratando en una sola sesión y de forma ambulatoria los tumores de próstata, de mama y otros ginecológicos”, apunta el especialista.

3. Oncotermia

Esta técnica ataca a las células tumorales, volviéndolas más vulnerables al tratamiento (radio o quimio). Se trata de subir la temperatura a las células tumorales y crear unas condiciones de inestabilidad que las hace más sensibles al tratamiento de quimio o radio. “Es un tratamiento de apoyo. Si tenemos un tumor avanzado y aplicamos quimio o radioterapia, al unir la oncotermia conseguiremos mejores resultados”, comenta Pedro Prada.

4. Intraoperatoria

Extirpación y radiación al mismo tiempo. En eso consiste la radio intraoperatoria. “Contamos con un acelerador de electrones en el quirófano y en la propia operación extirpamos el tumor y aplicamos la radiación, dando mucha dosis en poco tiempo y en la zona que se necesita, apartando todas las vísceras y tejidos sanos”, aclara Prada.