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Salvan la vida a un feto cuya bolsa amniótica se rompió a las 20 semanas

Con una fina cánula endoscópica se le introdujo un diminuto balón deshinchado para facilitarle la respiración

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 29 octubre de 2007
La Clínica Universitaria de Bonn (Alemania) ha sido el primer centro del mundo en recurrir a una cirugía fetal para hacer frente a la rotura prematura de la bolsa amniótica. Gracia a esta técnica, Miriam, un bebé de un año, está viva.

Siendo un feto de 20 semanas, la bolsa de líquido amniótico donde flotaba Miriam se rompió. Sin este líquido, el feto abandona un lugar estéril y queda expuesto a posibles infecciones. Los órganos de la cavidad abdominal presionan los pequeños pulmones e impiden su desarrollo, mientras el organismo materno pone en marcha las contracciones y desencadena un parto prematuro. La mayoría de las rupturas de membranas fetales o bolsas en las primeras etapas de la gestación termina con la pérdida del bebé.

Un tratamiento experimental era lo único que podía salvar a Miriam. Thomas Kohl, director del centro de cirugía fetal de la clínica alemana, pensó que una técnica utilizada para mejorar el desarrollo pulmonar en la hernia diafragmática podría ayudar en este caso. A través de dos pequeñas incisiones en el vientre de la madre, los médicos introdujeron una fina cánula endoscópica que llevaba un diminuto balón de látex deshinchado.

La cánula atravesó el útero y la bolsa amniótica, y se introdujo por la boca del feto hasta alcanzar la tráquea. Una vez aquí, los médicos procedieron a hinchar el balón para bloquear la tráquea y las vías respiratorias, con el fin de facilitar la maduración pulmonar.

Los fetos obtienen el oxígeno necesario a través de la placenta y el cordón umbilical, pero también necesitan realizar los movimientos de respiración del diafragma para facilitar el desarrollo pulmonar. En lugar de aire, inspiran y expiran líquido amniótico. Sin él desaparece ese ejercicio pulmonar. Al mismo tiempo, los pulmones producen de forma continuada un fluido que facilita su desarrollo. Si las vías respiratorias permanecen abiertas -porque no hay líquido amniótico ejerciendo presión-, ese fluido esencial se escapa a través de la tráquea. El balón impidió su salida.

Cinco días después de la cirugía, los pulmones de Miriam duplicaron su volumen. A las 33 semanas de gestación nació. El balón se le retiró tras el nacimiento, mientras aún respiraba por el cordón umbilical. Desde entonces su desarrollo ha sido completamente normal.

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