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Acogida de niños en Navidad

Una iniciativa para que los pequeños convivan durante un mes lejos del orfanato en el que residen el resto del año

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 19 diciembre de 2008

No vuelven a casa por Navidad, pero sí con su familia. Al menos, en muchos casos, con la única familia que conocen. Son medio centenar de niños ucranianos a los que la organización Fem Futur ayuda cada año a cumplir un sueño: estar acompañados en unas fechas tan especiales. Apenas superan los siete años, pero la mayoría conoce lo que es crecer en condiciones muy humildes o sin padres.

Navidad es sinónimo de reencuentro. Las distancias se vuelven cortas durante estas fechas y hay quien recorre miles de kilómetros para pasar unos días con los suyos. Ésta es la propuesta de Fem Futur. La organización ejerce de hada madrina de medio centenar de pequeños ucranianos, de la región de Kiev, que pasarán un mes en diversos puntos de la Comunidad Valenciana con familias de acogida. Los menores forman parte del programa de vacaciones de verano, que se amplía en Navidad para los niños que aún no están escolarizados. "Generalmente, en estas fechas vienen pequeños de hasta siete años que no acuden a la escuela", explica Ana Ramírez, de Fem Futur.

La experiencia de casi una década avala el trabajo de esta entidad. Durante la época estival, organiza la visita de más de un centenar de niños acogidos en otras tantas familias. La cifra en Navidad se reduce casi a la mitad, ya que los adolescentes deben cumplir sus compromisos escolares en estas fechas. "La navidad en Ucrania no se celebra -explica Ana Ramírez-, por eso en esta época suelen acudir sólo los pequeños que no están escolarizados".

Selección de las familias

La mayor parte de los niños residen en orfanatos y casas de acogida. Tienen entre 6 y 17 años y proceden de familias sin recursos, desestructuradas, o son huérfanos. Por ello, es frecuente que repitan cada año con la familia de acogida e, incluso, la compartan con sus hermanos. "Hay viviendas -explica Ramírez- en las que acogen a tres hermanos cada verano".

Las familias mantienen varios encuentros con miembros y psicólogos de la asociación

El proceso requiere paciencia. Al tratarse de menores, se cuida al máximo cada detalle. Primero se realiza el llamamiento a las familias, que mantienen varios encuentros con miembros y psicólogos de la asociación. Más tarde, en el mes de marzo, se viaja a la zona donde residen los niños y se acuerdan con las instituciones competentes los términos del viaje.

El trabajo con las familias incluye asesoramiento. Sobre todo, los padres se interesan por el modo de superar los celos de sus hijos hacia los nuevos miembros: "A veces piensan que vienen a quitarles todo". El objetivo es que se trate a los menores acogidos de la manera más natural posible para que conozcan lo que significa pertenecer a una familia.

Otra de las preocupaciones iniciales son los posibles problemas que puedan surgir con el idioma. No obstante, la entidad asegura que los pequeños "son como esponjas" que absorben todo lo que escuchan. Cuando llegan al país, conocen algunas palabras que han aprendido en el colegio, pero una vez aquí nada se les resiste: "Hablan incluso valenciano".

Responsabilidades

Las familias que forman parte del programa mantienen contacto con los niños durante todo el año. Es habitual que les llamen los fines de semana, acudan a Kiev a visitarles e, incluso, se interesen porque estudien en España una carrera universitaria. Sin embargo, deben ser conscientes de que esto último no siempre es posible. Los trámites no son sencillos y, además, el proceso de acogida no implica una adopción legal.

A las familias se les pide que asuman el coste del traslado y mantenimiento, y que presten una ayuda desinteresada. Deben respetar la dignidad de los menores, potenciar su desarrollo integral como personas y ser pacientes y coherentes con los cambios que implica el acogimiento. Han de conocer y aceptar las normas de trabajo de la organización, interrumpir su colaboración si así se lo pide ésta y, sobre todo, «informarse antes de comprometerse».

Las familias de acogida tienen una serie de responsabilidades que asumir, por lo que deben conocerlas de antemano para cerciorarse de que responderán satisfactoriamente. «Asimismo, en caso de renuncia, ésta debe ser comunicada con antelación suficiente para evitar perjuicios a los niños o a la organización», recuerda Fem Futur. El bienestar de los pequeños es el principal interés, por lo que se vela en todo momento por él.

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