La guerra se ha convertido en la única realidad que han conocido muchos de los niños y niñas de Ucrania, una realidad en la que la violencia, la incertidumbre y el miedo se han apoderado del día a día y la vida cotidiana se ha vuelto una cuestión de supervivencia.
Infancia desplazada
Durante cuatro años de guerra a gran escala, el joven Mykyta, de la ciudad de Zlatopol, en la región de Járkov, ha cambiado varias veces de colegio y de país. Sin embargo, durante todo ese tiempo, soñaba con volver a casa, a su clase, a su escuela de música, y reunirse con sus profesores y amigos. «Todo en el extranjero me parecía mal: el idioma era difícil, la gente de la escuela eran desconocidos. Estudiar era difícil y, más que nada, quería volver», recuerda.
Zlatopol es una pequeña ciudad agrícola a menos de 100 kilómetros de Járkov. En febrero de 2022, la situación se tornó crítica. La escuela de Mykyta cerró, los combates continuaban cerca de Járkov y los bombardeos llegaron a la ciudad. Años después, cuando la situación se volvió más segura en la ciudad, su familia decidió volver, y Mykyta pudo regresar a la escuela con algunos de sus excompañeros de clase.

Como él, millones de niños y niñas han sido desplazados durante el conflicto en Ucrania y, hoy en día, aún un tercio de la infancia del país sigue sin poder regresar a su hogar.
Muchos se han visto obligados a dejar sus casas en varias ocasiones. Entre la población desplazada, uno de cada tres adolescentes de entre 15 y 19 años ha tenido que mudarse al menos dos veces. La seguridad ha sido el motivo más citado para abandonar sus hogares, seguido de las oportunidades de aprendizaje.
Sin embargo, en muchos casos, los niños y niñas que han dejado sus hogares no han podido dejar la guerra atrás, y las condiciones a las que se enfrentan siguen siendo propias de un escenario bélico.
La salud mental de la infancia cada vez más sometida a presión
Más allá de los peligros físicos, la salud mental de la infancia está cada vez más afectada. El miedo a los ataques, las interminables horas a oscuras y bajo gélidas temperaturas en refugios, sótanos o búnkeres y el aislamiento y la falta de relación con otros chicos y chicas los han llevado al límite.
Según datos de UNICEF, uno de cada cuatro jóvenes de entre 15 y 19 años está perdiendo la esperanza de desarrollar su futuro en Ucrania, lo que pone el foco en la necesidad urgente de seguridad, estabilidad e inversión en los servicios y oportunidades necesarias para los niños, niñas y jóvenes.
La adolescencia es un periodo crucial para sentar las bases del bienestar a lo largo de la vida, la resiliencia, la construcción de relaciones significativas y la capacidad de desarrollarse plenamente. Sin embargo, los datos revelan que casi un tercio de las y los adolescentes afirma haberse sentido tan triste o desesperanzado que dejó de realizar sus actividades habituales, sentimientos mucho más frecuentes entre las chicas. Todos hablan del agotamiento que sufren las familias al vivir las 24 horas del día en un estado de hiperalerta.
Los servicios de los que depende la infancia, destruidos

Una de las consecuencias más recientes de la guerra es la devastación de los servicios de los que depende la infancia en todo el país y que soportan una presión creciente. En materia de educación, más de 1.700 escuelas e instalaciones educativas han sido dañados o destruidos, y uno de cada tres niños y niñas no puede asistir a clases presenciales a tiempo completo.
Asimismo, los recientes ataques contra infraestructuras energéticas han dejado a millones de niños y niñas y sus familias luchando por sobrevivir a temperaturas extremas bajo cero, obligados a soportar días sin calefacción, electricidad ni agua en sus hogares. Los bebés y los niños más pequeños corren el mayor riesgo de sufrir enfermedades respiratorias e hipotermia en estas condiciones, mientras los centros médicos tratan de funcionar bajo ataques y con suministro energético reducido. Solo en 2025 se han verificado cerca de 200 centros de salud dañados o destruidos. El escenario invernal que todos temían es ya una realidad.
UNICEF trabaja por la infancia en Ucrania proporcionando asistencia vital y servicios esenciales. Facilita acceso a agua potable, atención sanitaria, nutrición, educación, protección infantil y apoyo psicosocial y de salud mental, además de contribuir a la reparación y rehabilitación de infraestructuras críticas como escuelas, centros de salud y sistemas de agua dañados por los ataques.


