Personas sin hogar, un programa novedoso les permite acceder a una vivienda

Hábitat, impulsado por RAIS Fundación, facilita a las personas sin hogar el acceso a una vivienda de manera permanente
Por Azucena García 9 de enero de 2015
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Imagen: RAIS Fundación

RAIS Fundación ha puesto en marcha un programa pionero en nuestro país que, sin embargo, en otros lugares de Europa lleva varios años implantado. Este consiste en proporcionar a las personas sin hogar el acceso a una vivienda. La propia Comisión Europea lo impulsa desde 2011 bajo el denominado enfoque “Housing First”. Con él se pretende erradicar el sinhogarismo y dar una oportunidad a quienes no siempre cuentan con ella. Así se explica a continuación.

Personas sin hogar, primera iniciativa en España para que accedan a una vivienda

Hasta 40.000 personas carecen de un hogar en España. No disponen de una vivienda ni cuentan con las condiciones económicas suficientes para acceder a una. Diversas circunstancias les han llevado a hacer de la calle su lugar habitual, que no su casa, y cumplir el derecho a la vivienda se antoja para ellas más difícil si cabe.

En la actualidad, en nuestro país, la solución se busca en su mayoría mediante un modelo «en escalera», esto es, la persona sin hogar supera determinadas etapas cuyo horizonte es el acceso a una vivienda permanente. Sin embargo, hace 24 años, en Estados Unidos, se inició otro modo de actuar que luego imitaron Canadá, Finlandia, Dinamarca, Francia, Italia y Holanda, auspiciado desde 2011 por la propia Comisión Europea. Es el denominado modelo Housing First, que se ha incorporado en los planes nacionales de varios países para erradicar el sinhogarismo. En España, RAIS Fundación es pionera en poner en marcha esta iniciativa, denominada Hábitat, que supone voltear el esquema tradicional.

El programa apuesta por entregar una vivienda accesible y con carácter permanente a las personas sin hogar. Se inició en 2014 y tanto su puesta en marcha como el sostenimiento inicial se financian a través del Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad, mediante la subvención del IRPF -la denominada «X solidaria»-, además de una ayuda de Obra Social La Caixa, que financia parte de la evaluación, y la participación de los municipios.

La implicación de las instituciones es clave. En España, Hábitat se ha iniciado en Barcelona, Madrid y Málaga, cuyos ayuntamientos han adquirido varios compromisos. «En el caso del Ayuntamiento de Barcelona, ha acordado con RAIS Fundación el mantenimiento de 10 viviendas, el Ayuntamiento de Madrid ha cedido 10 viviendas públicas de la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS) y el Ayuntamiento de Málaga participa con la cesión de una vivienda», precisan desde RAIS. En total, la organización cuenta con 28 viviendas que servirán para evaluar la eficacia del programa y contrastar los resultados con los obtenidos en el resto de ciudades europeas donde se ha implantado.

Se espera que el éxito de esta iniciativa permita ampliarla a más ciudades y viviendas «porque es necesaria en la estrategia de erradicación del sinhogarismo y, sin duda, tiene sentido que en otras muchas ciudades podamos poner en marcha Hábitat», defienden desde RAIS Fundación. Por ello abogan por la voluntad política y recuerdan que que no hace falta una inversión extra, ya que «estos programas tienen costes similares a las alternativas de alojamiento que desarrollan los municipios en la actualidad».

Acceso directo y sin condiciones a una vivienda

Desde RAIS Fundación insisten en que «la clave de este modelo y la novedad frente a los sistemas de atención tradicionales a las personas sin hogar radica en que la persona accede directamente a una vivienda unipersonal tras vivir un periodo prolongado en la calle«. Una vez en el inmueble, el equipo de profesionales de RAIS se pone a su disposición con dos objetivos: «El mantenimiento de la vivienda, que no estará vinculado a la consecución de objetivos, y ser un ‘facilitador’ para la persona que quiera mejorar en diferentes ámbitos, como la salud, las adicciones o los problemas familiares, entre otros».

Tras vivir un periodo prolongado en la calle, la persona accede a una vivienda unipersonal, sin estar obligada a cumplir objetivo alguno

Los requisitos que han de cumplir las personas que acceden al programa son: aportar el 30% de los ingresos que tengan (en el caso de contar con ingresos), aceptar una visita semanal de los profesionales que gestionan el programa, mantener una entrevista semestral con el equipo de evaluación y asegurar una adecuada convivencia en el entorno vecinal. Desde RAIS se hace hincapié en el ingreso. Y es que, al contrario de lo habitual, que es necesario disponer de dinero para hacer frente al pago de una hipoteca o alquiler, «el hecho de no disponer de ningún tipo de ingreso no es un impedimento para acceder a este programa». «En cualquier caso -insiste-, RAIS Fundación se hará cargo de los gastos básicos para el mantenimiento de la vivienda, así como de los gastos de manutención y en los casos en los que se estime necesario, de los gastos sanitarios o de transporte».

Tampoco hay un plazo concreto para permanecer en la vivienda. Los participantes en el programa tienen derecho al uso de un inmueble por persona, sin vinculación a la consecución de ningún objetivo y sin un plazo determinado. En cuanto al contrato de alquiler, se firma entre el propietario del piso y RAIS Fundación. La persona que se beneficia del proyecto firma un documento de aceptación del mismo, lo que le da derecho a disponer de una vivienda.

Quiénes pueden acceder a una vivienda

En las iniciativas en marcha hasta ahora, las personas sin hogar beneficiarias son aquellas con mayor grado de cronicidad y grandes dificultades por su situación social y sanitaria. En España, RAIS Fundación ha fijado como criterios de acceso los siguientes: ser mayor de 18 años, estar en situación de «sin techo» en el momento de realizar la solicitud y desde años atrás, tener problemas de salud mental, adicciones y/o discapacidad. Cumplidos estos requisitos, para garantizar la igualdad en el acceso a una vivienda, esta se asigna de manera aleatoria por medio de un sorteo.

La vivienda se asigna por sorteo a personas solas, que deciden si acceden al inmueble con su pareja, en caso de tenerla

La elección supone una gran oportunidad para las personas sin hogar y, si lo desean, para sus parejas. «El proyecto está destinado a personas solas, pero si tienen pareja, es decisión de la persona beneficiaria entrar en la vivienda con ella», exponen en RAIS Fundación. En ningún caso se busca romper este vínculo, sino que es decisión de las personas que acceden al inmueble hacerlo con sus compañeros o compañeras.

Tanto hombres como mujeres tienen la posibilidad de acogerse a este programa, aunque en este caso sí se aplica un criterio diferencial, el único del proyecto: puesto que la mayoría de personas sin hogar son hombres, el sorteo se realiza entre un 80% de hombres y un 20% de mujeres para mantener la proporción habitual de hombres y mujeres sin hogar.

En todos los casos, se apuesta por la evaluación para una mejora continua de este programa, que en España se realiza todavía de manera experimental. «Gracias a estas valoraciones, podemos iniciar los nuevos programas con más garantías», afirman desde RAIS. Con este fin, se llevan a cabo entrevistas periódicas a las personas participantes, así como a un grupo de control. El objetivo es conocer los cambios que se detectan en cuanto a la salud, el consumo de recursos sociosanitarios, la inclusión social, la calidad de vida o las adicciones de las personas beneficiarias. A la vez, se pretende comparar el coste diferencial del uso de recursos por parte del grupo experimental y de control para «conocer la eficiencia económica del programa más allá de su coste».

Vivienda: una prioridad para las personas

El modelo Housing First se desarrolló en la década de los noventa. Durante esos años, el psicólogo Sam Tsemberis, de la ONG neoyorkina Pathways to Housing, defendió que una vivienda y el apoyo para mantenerse en esta “es lo primero que debemos facilitar a las personas”, recuerda RAIS. De hecho, a día de hoy, los resultados de las iniciativas en marcha apuntan que más del 80% de las personas permanecen en la vivienda dos años después de empezar a vivir en ella.

No obstante, el objetivo es que las personas mejoren su calidad de vida y su autonomía, que accedan a un modo de vida digno, ya sea en estas viviendas o, en el caso de una persona de más edad, en una residencia. No se establecen plazos ni condiciones respecto al tiempo de estancia, lo que se busca es que recuperen la ilusión y que experimenten sensaciones como las vividas por José, María y Abel, beneficiarios del programa.

  • José. Beneficiario de una de las viviendas del programa en Barcelona, lo primero que hizo al entrar en la vivienda fue contratar un seguro del hogar, demostrando así su responsabilidad para cuidar la vivienda.
  • María. Beneficiaria del programa en Madrid, trasmitió su interés por localizar a su hija, con quien perdió el contacto muchos años antes. Quería que viera su casa, pero sobre todo, recuperar parte de su vida.
  • Abel. Beneficiario del programa en Málaga, tardó más de cinco minutos en abrir la cerradura de su casa debido a los nervios que tenía. Hacía más de 20 años que no tenía una casa propia. En él fue patente su deseo de no querer dejar escapar esta oportunidad.
Cómo colaborar con RAIS Fundación

Quienes deseen colaborar con RAIS Fundación pueden acogerse a las siguientes opciones:

  • Hacer una donación. A través de esta página web se pueden realizar aportaciones desde 6 euros.
  • Ser socio. En esta página web se completa el formulario y se decide la cuota, desde 9 euros, con la periodicidad que se elija.
  • Ser voluntario. Para ello, hay que enviar un correo electrónico a la dirección voluntariado@raisfundacion.org. En esta página web se publican las ofertas de voluntariado.
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