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Mitos en la resolución de las pantallas planas

La resolución y el tamaño de la pantalla son algunos de los aspectos más valorados en la compra de una televisión plana, pero no deben ser los únicos

Adquirir un monitor o una pantalla plana de televisión se
convierte en una odisea para muchos usuarios debido a la diferencia
de tecnologías, siglas y variables que hay que tener en cuenta para
realizar una compra óptima. La resolución de la
pantalla, junto con el tamaño de la misma, son algunos de los
aspectos más importantes, pero no los únicos. Además,
ciertos dogmas en materia de resoluciones no son tales. No es cierto que un tamaño mayor implique una resolución mejor, o que
la TDT sólo se vea bien en pantallas planas y no en las clásicas
de tubo.

La resolución de
pantalla es el número máximo de píxeles que se
pueden mostrar en una determinada superficie para completar una
imagen. Esta máxima resolución de la imagen se obtiene
mediante la multiplicación de los píxeles horizontales
y verticales. Un píxel es la unidad mínima
que compone las imágenes digitales, y la unión de
millones de píxeles conforma una imagen en cualquier
pantalla. En teoría,
cuanto mayor sea la resolución de una pantalla, más píxeles, mejor
definición y mayor nitidez tendrán las imágenes
visualizadas en ella.

Las pantallas de ordenador y de los televisores tienen diferentes
tipos de resolución. En el caso de equipos informáticos,
ésta viene determinada por la capacidad de la CPU (unidad de
proceso) del ordenador, la tarjeta gráfica que se haya añadido
al sistema y el tipo de monitor elegido. En algunos entornos
gráficos, al aumentar la resolución de la pantalla, el
número de elementos visibles y el espacio en el escritorio del
ordenador es mayor. Por tanto, una buena resolución ayuda a
ser más productivo, al mismo tiempo que se visualizan de forma
óptima páginas web y los archivos multimedia, como
fotografías y vídeos.

HD Ready y Full HD

Se utiliza la marca “HD Ready” para resoluciones 1280×720 y “Full HD” para 1920×1080, esta última muy superior

Otro campo es el de los
televisores de alta definición (HDTV),
donde destacan dos resoluciones principales: 1920×1080 píxeles
(denominado 1080) y
1280×720 (720). Cada una de estas resoluciones se puede conseguir
mediante la técnica progresiva (p) o entrelazado (i). La
diferencia entre ambas radica en que mientras el
progresivo escanea y visualiza en la pantalla todas las líneas
horizontales en cada imagen, el entrelazado usa una tecnología
consistente en visualizar la mitad de las líneas como medio
para construir la imagen: en una primera pasada visualiza las impares
y luego, las pares. Por tanto, la tecnología
progresiva (p) tiene una mayor resolución de muestreo.

Hay que relativizar el efecto visual de los televisores de gran tamaño

Para facilitar la tarea a los
usuarios y que distingan las diferentes resoluciones,
se utiliza la marca “HD Ready” para resoluciones 1280×720
y “Full HD” para 1920×1080, esta última claramente
superior. El término “Full HD” se ha sustituido en algunas marcas por el de “HD Ready 1080”, por lo que se genera cierta confusión. Cada una de estas marcas tiene la
indicación adicional (p) o (i) para indicar si el escaneo de
la imagen es progresivo o entrelazado.

Aspectos importantes

Al adquirir un
monitor o un televisor de pantalla plana, la resolución de la
misma es uno de los aspectos más importantes. El tamaño de las televisiones no determina su
calidad, ya que ésta viene fijada tanto por su resolución
como por las tecnologías utilizadas en la captación y
visualización de la imagen, como son el constraste, el color,
la nitidez o el procesamiento de la imagen. Este hecho es importante
para relativizar el efecto visual de los televisores de gran
tamaño.

Una pantalla de grandes dimensiones en un espacio reducido distorsiona la imagen y cansa la vista

En la decisión de compra también intervienen otros
factores. El principal es pensar dónde se ubicará la pantalla en la habitación o salón, ya que esto debería
determinar sus dimensiones exteriores. La distancia
entre la pantalla y la situación del usuario al ver
la televisión también resulta relevante, porque
el mayor tamaño de pantalla pide mayor distancia de visionado
para aprovechar la resolución.

Una pantalla de grandes dimensiones en un espacio reducido
distorsiona la imagen y cansa la vista, además de evidenciar
todos los defectos y las bajas calidades de emisión. En
general, hay que respetar las distancias óptimas entre el
tamaño de la pantalla y la distancia al espectador. Según
los expertos, para un tamaño de pantalla entre 30 y 37
pulgadas, la distancia óptima estaría situada entre 2 y 2,5 metros. A menos tamaño, menor distancia, y a
mayor tamaño, mayor distancia.

TDT

El tipo de contenido que se visualizará en las
pantallas también es un factor que se debe considerar. En la actualidad, la resolución de las emisiones de la televisión digital terrestre es baja, a la espera de que se consolide la TDT de alta definición o HD-TDT, que dispone de
una calidad similar al DVD. En España, las
emisiones de televisión digital en alta definición no están extendidas todavía a todos los canales, frente
a otros países donde estas emisiones son más frecuentes. Es decir, el hecho de tener una televisión más grande y con más
definición no implica que se vea mejor la deficiente resolución
de la TDT española.

Para visualizar cadenas de televisión mediante TDT, es suficiente una calidad de resolución de pantalla “HD Ready”

En cambio, la visualización frecuente de películas
en DVD (en especial en Blu-ray),
así como la utilización de consolas de videojuegos
conectadas al televisor, precisan de mucha resolución y
aceptan bien tamaños de pantalla grande. Por lo tanto, si se
dará al televisor alguno de estos usos, conviene aspirar al
mejor aparato posible.

A grandes rasgos, para visualizar cadenas de televisión
mediante TDT y películas en formato DVD, una calidad de
resolución de pantalla “HD Ready” es más que
suficiente. Por el contrario, si se utilizan reproductores Blu-ray o
se es un gran aficionado a los
videojuegos, las televisiones HD Full son una buena recomendación.

Finalmente, las conexiones de la pantalla también
son importantes, ya que limitan los usos a los cuales puede destinarse el televisor. En general, deben disponer de varias entradas
HDMI (conector multimedia de alta definición), entradas de
audio, salidas VGA, vídeo por componentes, S-Video y SCART.
Estos puertos permiten sacarle todo el rendimiento, al poder
conectar diferentes dispositivos, como ordenadores, videocámaras,
reproductores de audio y vídeo, así como videoconsolas.

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