Cómo publicar una página web

Publicar una página web no es complicado, basta conocer y seguir una serie de pasos
Por Alberto Silva 27 de mayo de 2004

Cuando se contrata una conexión ADSL a Internet, el proveedor suele ofrecer un número de cuentas de correo y una pequeña cantidad de espacio web en la que albergar unas páginas personales. Además, en Internet hay multitud de webs que intentan facilitar la creación de una pequeña página personal. Sin embargo, el proceso para publicar un web (obviando su propia creación) suele ser confuso y complicado. Y es que, disponer de una página personal no es tan fácil (ni tan difícil) como puede parecer: hay que seguir un buen número de pasos y tomar en cada momento la decisión más adecuada a lo que queremos conseguir.

La dirección: cuanto más fácil, mejor

Lo primero que hay que plantearse ante el deseo de publicar una página personal es la propia dirección que tendrá. Éste es un aspecto muy importante, ya que la dirección identificará en muchas ocasiones a todo el sitio-web. Así, es muy recomendable que sea fácil de recordar y que guarde relación con los propios contenidos de las páginas.

Básicamente existen dos opciones a la hora de decidir que dirección usar:

Usar un dominio propio

Los dominios son las direcciones básicas, esto es, las que no tienen ningún tipo de barra inclinada (“/”), como “www.dominio.com”. Es la mejor de las opciones, ya que permite tener un control total sobre la dirección del sitio-web y disponer de direcciones de email como “nombre@dominio.com”. Además, es una dirección corta, fácil de recordar, y que no suele inducir a errores.

Todos los dominios pueden ser registrados a través de Internet, a través de los sitios-web de alguna de las organizaciones encargadas de su gestión. En el caso de dominios internacionales (los terminados en “.com”, “.net”, “.org” o “.biz”, entre otros muchos) se puede usar NetworkSolutions (ver lista completa de registradores). Registrar un dominio para tres años cuesta unos 60 ó 70 euros.

En el caso de España existen los dominios terminados en “.es” (todos los dominios, tanto los internacionales como los “.es”, son validos en Internet y se puede navegar por ellos desde cualquier parte del mundo). La entidad principal que se encarga de gestionarlos es ES-NIC, aunque también pueden registrarse mediante alguno de los numerosos Agentes Registradores oficiales. El precio por un año va desde los 25 euros de los dominios más baratos (“.com.es”, “.org.es” y “.nom.es”) hasta los 110 euros de los dominios “.es” a secas. La persona que se registra, a diferencia de lo que ocurre con los dominios internacionales, debe ser el dueño legal de la marca a registrar.

Usar una subdirección

Son aquellas direcciones que contienen barras inclinadas (“/”) (www.dominio.com/clientes/cliente12345) o una palabra antes del domino (www.subdominio.dominio.com). Normalmente son direcciones bastante largas y difíciles de memorizar, ofrecidas de forma gratuita por los proveedores de acceso a Internet al contratar una conexión a la Red.

En cualquier caso, lo importante es el contenido que se va a incluir dentro del sitio-web, sobre todo después del éxito del buscador web Google, que ha relativizado la necesidad de un dominio fácil de recordar. De nada sirve disponer de un dominio propio, fácil de memorizar, si los contenidos del web no tienen la calidad suficiente.

Espacio web

Para que las páginas puedan ser accesibles desde Internet, han de estar albergadas en un ordenador especial, que necesita de una conexión permanente a la Red, y que está preparado para responder a la carga que supone servir miles de páginas web a la vez. Aunque este servicio lo podríamos ofrecer desde nuestro ordenador personal, a pocos usuarios les compensa las servidumbres que requiere alojar uno mismo las páginas (tener el ordenador siempre encendido, guardar copias de seguridad?). Estos ordenadores especiales se llaman “servidores“, y hay muchas empresas que alquilan una parte de sus servidores para alojar en ellos multitud de webs. A estas empresas se las conoce como “proveedoras de espacio web”, y se dividen entre las que ofrecen este alojamiento de forma gratuita o cobrando. Cada modelo tiene sus ventajas e inconvenientes:

Alojamiento gratuito

En muchas ocasiones, al contratar una conexión de acceso a Internet, como ADSL o cable, la propia empresa proveedora del acceso ofrece, de forma gratuita, un pequeño espacio web en sus servidores. El principal problema de esta opción es que obliga a que la dirección del sitio web sea una subdirección (larga y difícil de memorizar) de la empresa proveedora de acceso a Internet. Por lo tanto, no es la solución más adecuada si se dispone de un dominio propio, aunque se puede usar una redirección (un servicio ofrecido por algunas empresas registradoras de dominios) para paliar este problema: cuando un navegante escribe el dominio en el navegador, éste le redirigirá automáticamente a la subdirección en la que se encuentre el sitio web.

Además del espacio web gratuito que ofrecen las empresas de acceso a Internet, también existen otras muchas que ofrecen alojamiento de forma totalmente gratuita, sin necesidad de adquirir ningún producto o servicio a cambio. La mayoría de ellas son empresas ubicadas en Estados Unidos, que ofrecen espacio gratis a cambio de insertar publicidad en los sitios-web que alojan (algunas empresas ya ni siquiera introducen publicidad). Suelen ofrecer un servicio técnico (en inglés) y una serie de prestaciones sensiblemente inferiores a las de un alojamiento de pago, pero en muchas ocasiones son más que suficientes para albergar unas páginas personales. Algunas de estas empresas de alojamiento gratuito son:

freewebs.comOfrece 40 megabytes de espacio web y no inserta publicidad. Incluye multitud de herramientas, como editores, sistemas de estadísticas, etc.

doteasy.comSin publicidad y con muchas prestaciones. Oferta 20 megabytes de espacio.

50megs.comOfrece 50 megabytes de espacio web. Inserta publicidad.

En freewebspace.net y en absolutely-free-hosting.com se puede acceder a un directorio de empresas que ofrecen alojamiento gratuito, así como realizar búsquedas para localizar la que más se ajuste a las necesidades de nuestro sitio-web.

Alojamiento de pago

Las empresas de alojamiento de pago ofrecen prestaciones más avanzadas que las gratuitas, como mayor espacio web, ausencia total de publicidad, mayor velocidad de carga de las páginas, múltiples herramientas de control y configuración para el sitio-web, además de un mejor soporte y atención personalizada.

En España, el precio mensual de un alojamiento básico varía desde los cinco hasta los 25 euros. Las prestaciones del alojamiento se pueden personalizar, con lo que el precio también aumentará. Para poder comparar, está disponible un listado con buena parte de las empresas de alojamiento ubicadas en España, además de un buscador que permite localizar el albergue web más adecuado.

Crear, publicar y actualizar

Una vez se disponga del espacio web hay que crear las páginas que posteriormente serán accesibles desde Internet. Esta es una de las partes técnicamente más complicadas en el proceso de creación de un sitio-web, ya que normalmente se requieren conocimientos de diseño y de programación. Para diseñar, el programa recomendado es Adobe Photoshop (propietario y de pago) o GIMP (libre y gratuito), mientras que la programación de las páginas se puede realizar, de una forma más sencilla, con programas como Macromedia Dreamweaver (para Windows y Mac OS X) o Nvu (para Linux).

Para que las páginas, una vez creadas, puedan ser accedidas desde Internet deben ser colocadas en el espacio web del servidor. Esto se puede hacer desde dos formas:

FTP

Son las iniciales de File Transfer Protocol (Protocolo de Transferencia de Ficheros). Es un sistema que permite, mediante un programa que se instala en el ordenador personal, subir todo tipo de ficheros al servidor de Internet. Para hacerlo, hay que disponer de un nombre de usuario y contraseña (facilitados por el proveedor del espacio web), que protegen las páginas web y evitan que cualquier intruso pueda cambiar sus contenidos. A pesar de su complejidad (simplificada, en gran medida, con el uso de herramientas FTP gráficas), FTP es la mejor forma de actualizar un sitio-web, ya que ofrece total libertad para modificar cualquier aspecto. Existen diversos programas de FTP, como WS-FTP (para Windows), Interarchy (para Mac OS X) o gFTP (para Linux).

Asistentes para la creación de contenidos

Algunos albergues de páginas web ofrecen programas instalados en el propio servidor web. Su función es la de, mediante un conjunto de formularios, crear automáticamente las páginas, con un formato y diseño predefinidos (aunque se puede personalizar). Es un sistema muy similar a los programas que permiten crear las páginas dentro del ordenador personal, con la diferencia de que estos asistentes están instalados en el propio servidor web. Así, las páginas se crean sin necesidad de conocer ningún lenguaje de programación, ni de ser subidas posteriormente por FTP. Suelen ser muy sencillas de usar y no requieren de conocimientos técnicos, pero, a cambio, limitan bastante las posibilidades y no ofrece tanta libertad como subir las páginas creadas en nuestro ordenador mediante FTP.

Dentro de este grupo de asistentes se encuentran los Blogs o bitácoras. Son un tipo de webs que se basan en un sistema de publicación de contenidos automático. Están concebidos como diarios, en los que su autor o autores introducen noticias y reseñas que los navegantes pueden comentar. La diferencia entre un sitio-web personal y una bitácora muchas veces no está clara, pero una bitácora está planteada como una especie de archivo personal en el que se van anotando y añadiendo las vivencias de su autor y/o noticias sobre un determinado tema. Por lo tanto, las bitácoras son una subdivisión dentro de los sitios-web: toda bitácora es un sitio-web, pero no todo sitio-web es una bitácora.