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La nueva licencia GPL

La licencia GPL, que protege el desarrollo del software libre, cambia para adaptarse a las nuevas amenazas de la industria

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En
2001, el director general de Microsoft, Steve Ballmer, declaró
en una entrevista que “Linux es un cáncer que se pega a
todo lo que toca”. Según Ballmer, para un fabricante de
software como Microsoft el problema está en que “tal y
como está escrita la licencia, si utilizas software de código
libre, tienes que hacer de código libre el resto de tu
software”.

La licencia GPL no ha cambiado desde 1991 y en este tiempo se han producido cambios en la tecnología y en las leyes

La licencia que aterroriza a Ballmer se llama GPL (General Public Licence) y lo que él considera una enfermedad, es para otros muchos su mayor virtud. La licencia contiene los términos de uso de Linux y otros programas y sistemas, que en general se denominan software libre. Según la FSF, entidad a la que pertenece Richard Stallman, creador de la licencia, el software libre lo es porque legalmente se conceden estos permisos:

  • Libertad para ejecutar el programa con cualquier fin.

  • Libertad para estudiar cómo funciona el programa y adaptarlo a las propias necesidades.

  • Libertad para hacer copias del programa y distribuirlas.

  • Libertad para mejorar el programa y difundir la versión mejorada públicamente.

Para cumplir todo esto, es necesario que el código del programa sea accesible; esté abierto. Además, si el programa original está bajo la licencia GPL, cualquier programa derivado tiene que estarlo también. Así, cualquier mejora que se haga sobre un programa beneficia a la comunidad de la que salió originalmente.

Por ejemplo, si Microsoft utilizara un programa libre para a partir de él crear un programa propio, ese programa también tendría que ser libre, y tendría que entregar el código. Microsoft podría intentar venderlo, pero sin esperanzas, porque cualquiera podría hacer copias y distribuirlas gratis, legalmente.

En definitiva, la licencia GPL evita que alguien se aproveche del software libre, fruto de la colaboración entre muchas personas, sin dar nada a cambio. Eso no le gusta a Steve Ballmer.

La nueva versión 3

Una de las amenazas a combatir es el uso de tecnologías DRM, o anticopia, sobre programas libres

La licencia GPL no ha cambiado desde 1991, cuando se publicó su segunda versión. En este tiempo, se han producido cambios en la tecnología y en las leyes, tanto en Estados Unidos como en Europa. Algunos de estos cambios amenazan el modelo de colaboración en el que se basa la GPL, y se están intentando subsanar en la versión 3, cuya redacción definitiva se espera a finales de año. El proceso de adaptación también está siendo, cómo no, colaborativo.

Uno de los riesgos es el uso de tecnologías DRM (Digital Right Management), es decir, protecciones tecnológicas contra la copia, como las que incluyen los DVD originales. El caso más citado es el de TiVo, un grabador digital de televisión muy popular en Estados Unidos. El código fuente del sistema que lo controla es abierto, pero el aparato impide instalar modificaciones. Con la nueva licencia, esta restricción no será posible.

La nueva licencia indica explícitamente que los programas derivados de programas GPL que tengan tecnología patentada se podrán usar y modificar sin que se les demande

Licencia de patente

Las patentes de software son otra amenaza. El software puede patentarse en Estados Unidos, aunque es un asunto que todavía se está debatiendo en Europa. El que un programa se pueda distribuir libremente bajo GPL no protege a sus creadores de una demanda por usar la patente de otros. Sin embargo, la nueva licencia indica explícitamente que los programas derivados de programas GPL que tengan una tecnología patentada se podrán usar y modificar sin que se les demande.

Pablo Machón, de la Fundación Software Libre (FSF), lo explicó así en la reciente reunión que los creadores de GPL tuvieron en Barcelona: "Si alguien crea un programa libre, otra persona lo modifica y, al hacerlo, aplica una idea nueva y la patenta, la nueva licencia incluye una declaración explícita que da libertad a terceros para poder usar y modificar el programa, con la patente incluida, sin que se les pueda demandar; es lo que se llama una 'licencia de patente', y a quien no le guste, que no use programas libres para sus patentes".

Además, la nueva licencia hace más sencillo que los creadores de software libre añadan sus propios términos a la licencia, siempre que no se salgan de los principios generales que establece.

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