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LOS MÉTODOS DE CRÍA INTENSIVA DE AVES CONSTITUYEN UN IMPORTANTE FACTOR DE RIESGO
Una de las principales causas de la aparición de epidemias de la gripe aviar ha sido el contacto directo o indirecto de las aves domésticas con las aves acuáticas migratorias salvajes, así como los mercados de animales vivos. También se ha demostrado que los virus de baja patogenicidad pueden, después de estar circulando durante periodos breves en una población de aves de corral, mutar y transformarse en virus hiperpatógenos.
Los virus de la gripe aviar, además de ser altamente contagiosos, suelen transmitirse fácilmente de una explotación a otra a través de medios mecánicos, como los equipos, vehículos, pienso, jaulas o ropa contaminados. Los virus altamente patógenos pueden sobrevivir durante largos periodos en el ambiente, sobre todo a temperaturas bajas. En agua, el virus puede sobrevivir hasta 4 días a 22ºC y más de 30 días a 0ºC.
Uno de los mayores problemas del virus de la gripe aviar es su rápida extensión de una granja a otra. En la mayoría de los casos se expulsan grandes cantidades de virus a través de los excrementos de las aves, contaminando el suelo y el polvo. De esta manera, los virus transportados por el aire pueden extender la enfermedad de ave a ave y provocar el contagio por vía aérea. Los virus pueden ser transportados también con facilidad al quedarse adheridos a las extremidades y los cuerpos de otros animales.
El contacto con las aves domésticas es una de las principales causas de propagación de la gripe aviar Los excrementos de las aves salvajes infectadas pueden introducir el virus dentro de los grupos de aves de corral. Cuando las aves domésticas se crían sin control en la explotación y comparten el suministro de agua con las aves salvajes, el riesgo de que la infección se transmita aumenta aún más. Esta posibilidad ha puesto en tela de juicio los actuales métodos de cría intensiva de las aves, ya que está demostrado que los lugares donde se acumulan muchos animales constituyen una importante fuente de expansión de la enfermedad.
Una de las particularidades de la actual expansión de la gripe aviar es la existencia de aves de corral en granjas aéreas rurales remotas que no se encuentran registradas, lo que complica la eliminación rápida y sistemática del reservorio animal.
Los peligros de los mercados de aves vivas son los más evidentes, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Una vez infectadas las zonas donde hay gran concentración industrial de aves de corral, la infección puede propagarse de forma rápida, y las enormes cantidades del virus producido pueden trasladarse fácilmente a otras unidades, a las personas y al medio ambiente. El ciclo de transmisión mencionado, muy hipotético, puede resumirse como el paso del virus de «las rutas aéreas a las carreteras y caminos apartados».
En un ámbito más general, se han considerado los brotes de gripe aviar como una parte del proceso de transformación global. En pocos años, la dinámica comercial ha podido crear condiciones de transmisión de los virus, bacterias y parásitos, que tienen implicaciones en las personas, los animales y los ecosistemas. Los expertos han considerado no sólo los brotes de gripe aviar, sino también el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS), la fiebre aftosa y la peste porcina, como señales evidentes de inestabilidad del medio productivo.
El comercio internacional de aves de corral vivas actúa también como potente fuente de expansión de la enfermedad, así como las aves migratorias, que pueden transportar el virus a grandes distancias. Uno de los planteamientos que emerge de todos estos problemas es la necesidad de gestionar de forma eficaz la agricultura y el desarrollo rural sostenible.
Las consecuencias de todo ello pueden ser devastadoras para los granjeros y las industrias avícolas. Económicamente son mayores en países en desarrollo, donde el aumento de las aves de corral supone también una mayor fuente de ingresos y de alimentos. Por ejemplo, desde que el virus irrumpió en Asia en 2003, la gripe aviar ha provocado la muerte o destrucción de 125 millones de aves y ha infectado a 112 personas.
En el ámbito comercial las consecuencias no sólo pueden llegar a desequilibrar las economías locales sino que también crea incertidumbre en los mercados internacionales de la carne. La prohibición de importar productos avícolas provoca una subida de los precios internacional del pollo e incrementa la demanda de otros proveedores.
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