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Bebidas energéticas

Beber más de cuatro unidades al día puede ser perjudicial para la salud

  • Autor: Por CÉSAR MARTÍN PARA CONSUMER.ES
  • Fecha de publicación: 9 de noviembre de 2004

Los anuncios de televisión relacionan las bebidas energéticas con el deporte extremo y con la música de última generación. Quizás por ello se consumen sin atender a su composición o mezcladas con alcohol, algo que puede llegar a ser perjudicial para la salud. Y es que las bebidas energéticas contienen niveles de cafeína y taurina mucho más elevados de lo habitual, por lo que pueden provocar insomnio, nerviosismo y ansiedad, y están contraindicados para embarazadas. Pero, además, cuando se combinan con alcohol, enmascaran la sensación de embriaguez. Por todo ello los expertos recomiendan moderar su consumo y aconsejan no sobrepasar las cuatro unidades diarias.

Con alcohol resultan una mezcla peligrosa

La mezcla es sencilla. En un vaso con mucho hielo se vierte una parte de bebida alcohólica por cada dos de una energética. El resultado es un cúmulo de combinados que se han puesto de moda en los últimos tiempos. Y según se desprende de un estudio realizado por el departamento de Psicobiología de la Universidad Federal de Sao Paulo, en Brasil, su éxito radica en la creencia generalizada de que no embriaga. "Supuestamente, las características de la nueva generación de refrescos energéticos -Red Bull, Burn o Ciclón, entre otros muchos- logran paliar los efectos depresores de las bebidas espiritosas y, a la vez, realzan sus "virtudes excitantes", dice el estudio. Esta circunstancia facilita, a juicio de sus defensores, la ingesta de mayores cantidades de bebidas alcohólicas. "Sin embargo, esto no es exacto", subrayan desde esta universidad brasileña. Y, precisamente ahí es donde radica el peligro del consumo de combinados de alcohol y bebidas estimulantes como las citadas con anterioridad.

¿Por qué no se tiene la sensación de embriaguez tras su consumo? Se debe a que los refrescos energéticos contienen, por lo general, estimulantes como la cafeína o la taurina que contrarrestan el efecto sedante y los síntomas de la ingesta de licores. Es decir, en un primer momento producen entre sus consumidores la sensación de euforia. Sin embargo, cuando la ingesta de alcohol llega a ciertos niveles de concentración en la sangre aparecen los clásicos signos de mareos, somnolencia o descoordinación, entre otros, que avisan de que se ha pasado el umbral de tolerancia.

Para explicar lo peligroso de una ingesta excesiva de estos combinados conviene recordar que el organismo humano tarda un tiempo en eliminar el alcohol. Lo hace mediante el trabajo a destajo de las enzimas hepáticas. Lógicamente, cuanto mayor es la cantidad de etanol ingerida, más carga de trabajo requerirán el hígado y otros órganos vitales. Si en las horas que dura ese proceso de eliminación se consumen bebidas energéticas, no aparecerán los signos propios de embriaguez. Así, aunque el metabolismo no pueda asumir el exceso de éste, el cerebro no se dará por aludido.

Consecuencias negativas

El estudio elaborado por los científicos brasileños y publicado en 'Alcoholism: Clinical and Experimental Research', indica que no hay evidencias científicas de que haya una modificación de los efectos del alcohol tras su mezcla con refrescos energéticos. Otra de las conclusiones del informe es que el consumidor de los combinados no es tan consciente de su progresiva intoxicación etílica, por lo que sigue bebiendo. De esa forma, la ingesta prolongada en el tiempo de estas mezclas puede provocar patologías severas como cirrosis, hígado graso, hepatitis o tumores, ya que el consumidor ingiere habitualmente cantidades de alcohol mucho mayores que las que su organismo puede asumir en condiciones normales.

Además, algunos cardiólogos advierten de que los refrescos energéticos, al contener concentraciones de cafeína mucho más elevadas de lo habitual, pueden provocar insomnio, nerviosismo, y ansiedad, y están contraindicados para embarazadas. En personas sensibles al citado estimulante se pueden dar alteraciones en el ritmo cardiaco y en la tensión arterial. Asimismo, señalan que un exceso de taurina, otro de los excitantes que abunda en estas bebidas, puede derivar en la aparición de arritmias o taquicardias. Por otra parte, conviene tener en cuenta que el individuo que abusa de la ingesta de los combinados de alcohol y bebidas estimulantes puede no ser consciente de su estado etílico y, por ello, creerse apto para acometer tareas para los que no está preparado, como la conducción.

Pese a estas evidencias, desde el servicio de atención al usuario de Red Bull, líder mundial del segmento de bebidas energéticas, se explica que "no existe ninguna contraindicación" por la mezcla de su producto con alcohol, aunque éste "contrarresta los efectos" de la bebida.

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bebidas, isotónicas




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