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Cocer la pasta "al dente"

Unas pautas sencillas ayudan a conseguir el punto justo de cocción

  • Fecha de publicación: 29 de mayo de 2008

La cocción de la pasta es un detalle al que, en ocasiones, no se le presta la atención necesaria. Conseguir que el producto que se obtiene tras la cocción sea "al dente", es decir, esté en su punto justo, tal y como recomiendan los expertos en cocina, es posible si seguimos unas sencillas pautas y si se aplican unos pequeños trucos.

Ligeramente dura

El proceso ideal pasa por cocer la pasta en un litro de agua -a la que antes se le habrá añadido un chorro de aceite de oliva- por cada 100 gramos de alimento. En cuanto rompe a hervir, se añade un puñado de sal y la pasta. Después se remueve de vez en cuando para evitar que quede apretada y conseguir que quede suelta.

Se considera que la pasta está "al dente" cuando está cocida por fuera pero en el interior una pequeña parte queda semicruda, lo que hace que al masticar resulte ligeramente dura. Para saber si ha alcanzado este punto, podemos sacar de la cazuela una unidad y comprobar si en el interior queda un pequeño hilo de pasta cruda (de color diferente). En el caso de los macarrones y los espaguetis, por ejemplo, esto se ve cuando se parten por la mitad. En este punto justo es cuando se retira del fuego y se escurre. Si la pasta se va a consumir en el momento no es necesario refrescarla; sin embargo, si se espera un rato debe pasarse por agua fría, escurrir y untar con un poco de aceite de oliva.

De elaboración propia

La pasta puede dividirse en dos grandes categorías, teniendo en cuenta su elaboración y comercialización: pasta fresca y pasta seca. La pasta fresca puede elaborarse en la cocina de forma artesanal y fácilmente. Para ello, necesitamos un kilo de harina fuerte (que no sea de repostería) y siete u ocho huevos (dependiendo del tamaño que tengan) y un poco de sal. Esta composición puede variar, y en lugar de usar huevos podemos sustituirlos por preparaciones como puré de espinacas, de tomate o puré de remolacha.

El primer paso para su elaboración pasa por hacer un volcán con la harina, añadir parte de los huevos (o del puré) y amasar hasta formar una bola uniforme que no se quede pegada en las manos. Cuando ya está lista la masa, se deja reposar durante unos 30 minutos aproximadamente. Después, se lamina con un rodillo de pastelería y, por ultimo, se trocea dándole la forma que se desee: tallarines, raviolis, espaguetis...




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