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Su inhalación en altas dosis puede ser perjudicial para la salud
El amoníaco (NH3) es un gas alcalino e incoloro, compuesto de nitrógeno e hidrógeno con un olor muy fuerte y característico, altamente soluble en agua.
Este producto es muy utilizado en la limpieza y desinfección del hogar ya que permite eliminar manchas que con otros productos resulta imposible acabar. Su uso principal está basado en su gran capacidad desengrasante, por lo que es idóneo para la limpieza de azulejos, cristales, filtros de campanas extractoras, etc. Además, el amoníaco sirve para suprimir las huellas de los dedos sobre el mobiliario, así como manchas de zumo y sangre, además de limpiar tejidos, moquetas y alfombras, entre otros.
El amoníaco también es empleado para quitar el brillo al barniz y a la cera, así que es recomendable utilizarlo cuando se quiera decapar alguna superficie, para darle posteriormente una nueva capa.
Siempre que se utilice el amoníaco habrá que tener mucho cuidado ya que debe de ir especialmente diluido para evitar posibles intoxicaciones. Algunas de las consecuencias perjudiciales de la respiración de un alta concentración de gases que contengan NH3 es, entre otras cosas, un aumento de la presión sanguínea, cefaleas, irritación en la piel y en los ojos. Una exposición duradera puede causar la muerte y lo mismo sucede si se ingiere por error.
De todas formas, en los productos que se comercializan hoy en día se incorpora un perfume especialmente diseñado para aminorar el fuerte olor durante su uso, lo cual hace más cómodo su empleo.
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