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Algunos conocimientos de fontanería ayudarán a reparar los arañazos
Reparar y volver a abrillantar una superficie de cobre es un proceso bastante sencillo que permitirá recuperar un objeto que puede ser muy decorativo y útil a la hora de ambientar, por ejemplo, una cocina rústica.
El primer paso que se debe de dar consiste en eliminar las manchas de óxido con la ayuda de un producto especializado o frotando medio limón impregnado con bicarbonato sódico o sal gruesa contra la pieza de cobre. También puede aplicarse una pasta fabricada con vinagre blanco, sal y harina y luego frotar con un paño.
Resulta recomendable el empleo de un estropajo de lana de acero ya desgastado, para evitar rallar la superficie a la hora proceder con los diferentes métodos de limpieza. Una vez se haya limpiado la superficie, se deberá aclarar con abundante agua, hasta hacer desaparecer todos los restos de óxido y las sustancias empleadas para su limpieza. Una vez seco habrá que abrillantar la superficie con una gamuza o un trapo que no suelte fibras.
Si el objeto va a ser puramente decorativo, por ejemplo una cazuela para colgar en la pared o colocar sobre la encimera o campana, se puede abrillantar aplicándole barniz incoloro para metales. No obstante hay que tener en cuenta que este tipo de materiales pueden ser tóxicos, por lo que habrá que tener en cuenta si su futura utilidad va a ser culinaria. Se extenderá el producto con la ayuda de una brocha plana y blanda.
Otro de los problemas que se pueden presentar a la hora de reparar este tipo de superficies son las abolladuras. Para repararlas se aconseja cortar un trozo de madera de la forma interior de la superficie que se vaya reparar y golpear suavemente por fuera con una maza de goma o madera.
Si se necesita reparar los arañazos de la parte interior del recipiente habrá que recurrir a conocimientos y herramientas de fontanería. Limpiar el interior con lana de acero, calentar la base del recipiente, aplicar una capa de decapante con una brocha y extenderlo por toda la superficie.
Después se colocará la superficie sobre un material resistente al calor, y después habrá que fundir con un soplete el hilo de estaño, derramarlo sobre las zonas deterioradas y extenderlo con un trapo, realizando un movimiento circular y homogéneo.
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