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Limpieza de los muebles antiguos

Una limpieza con los productos adecuados devolverá a los muebles su brillo original

Imagen: Kia Abell

Cuando se procede a la limpieza de un mueble, sobre todo si este es antiguo, el objetivo es devolverle su aspecto y brillo originales sin dañar la pátina ni eliminar nada que no sea suciedad. Esencia de trementina, alcohol, goma laca, aceite de linaza, ceras, etc. Sea cual sea el producto o la mezcla empleados, conviene comprobar su eficacia antes de aplicarlos. Para ello, hay que hacer una prueba en una parte del mueble que no esté a la vista.

Devolver su aspecto original a los muebles encerados y lacados

Las superficies tratadas con cera se reconocen por su suavidad y untuosidad al tacto. Para limpiarlas, hay que retirar el polvo con un paño suave o una brocha. Si se quiere realizar una limpieza profunda, se humedece un trapo en trementina y se frota el mueble con suavidad. En las zonas donde la suciedad esté más adherida, se aplican unas gotas del producto y se dejan actuar durante varios minutos. A continuación, se frota la zona con un algodón. Por último, una vez que la trementina se haya secado, se aplica una nueva capa de cera.

Los muebles lacados antiguos son brillantes y secos al taco. Si el mueble tiene rozaduras o el lacado está deteriorado, la superficie adquirirá un tono mate y la capa superficial se cuarteará. Para devolver el brillo a este tipo de muebles, hay que hacer una muñequilla de tela y enrollarla alrededor de una bola de algodón empapada en alcohol. A continuación, se disuelve goma laca (en escamas) en alcohol etílico, se humedece la muñequilla con este preparado y se aplica en la superficie del mueble mediante movimientos circulares. Por último, se pasa un algodón limpio por las zonas que están húmedas.

Los paños utilizados para la limpieza deben ser suaves para no dejar marcas en el mueble

Otra opción para limpiar este tipo de muebles es realizar una solución con dos partes de aceite de trementina, una parte de alcohol de 95º y otra de aceite de linaza. Se empapa un algodón en la mezcla y se frota con él la superficie del mueble.

Los paños utilizados siempre para la limpieza deben ser suaves para no dejar marcas en el mueble. Además, hay que desechar los trapos deshilachados, que pueden dejar pelusas o provocar daños en las superficies al engancharse en las mismas.

Limpiar y abrillantar otros muebles

Para limpiar los muebles tallados, hay que pasar por las hendiduras de la talla una brocha de cerdas suaves.

Los muebles o las partes de cuero de los mismos se deben humectar al menos una vez al año

Si el mueble está decorado con dorados, estos no se deben frotar. Para eliminar la suciedad bastará con pasar un pincel de crin, con cuidado de hacerlo siempre en la misma dirección. Si el estado del mueble lo requiere, se puede pasar un paño humedecido por los dorados. A continuación, se deja que el agua escurra y se seque por evaporación. Nunca se debe secar con un trapo.

Cuando el objeto que se va a limpiar es un mueble chapado, conviene comprobar que la chapa está bien adherida. De lo contrario, se podría dañar la zona al limpiarla.

Para realzar los colores de los dibujos y motivos que están pintados, se puede aplicar sobre ellos un alcohol empapado en aceite de almendras dulces.

Los muebles o las partes de cuero de los mismos se deben humectar al menos una vez al año para evitar que se resequen y se cuarteen. Para ello, basta con untar la piel con aceite de ricino y dejarlo actuar para que la superficie lo absorba. Si el cuero es de color claro, en vez de aceite se debe utilizar vaselina.

Etiquetas:

cera, madera, mueble


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