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Uniones seguras con tornillos

Para garantizar una buena sujeción, los tornillos deben ser al menos dos veces más largos que la pieza que se quiere fijar

Imagen: Shannah Pace

Las uniones con tornillos son más duraderas y firmes que las realizadas con clavos. Además, tienen la ventaja de que se pueden desarmar siempre que se desee. Hay tornillos para metales, para madera, normales y autorroscantes. La lista es larga, pero no basta con que haya un tipo de tornillo para cada necesidad, hay que saber cómo y dónde utilizarlos para asegurar las uniones y facilitar la tarea de atornillado. Del mismo modo, hay que saber cómo extraerlos en caso de que se hayan oxidado.

Un atornillado firme y seguro

Para garantizar una buena sujeción, los tornillos deben ser al menos dos veces más largos que la pieza que se fija. Si los tornillos son largos y gruesos, será necesario taladrar la pieza que se quiere atornillar con una broca del mismo diámetro que el del tornillo.

Un truco para que los tornillos penetren con más facilidad es lubricarlos con parafina, cera o jabón antes de atornillarlos.

Cuando se trabaja sobre maderas o superficies duras, antes de introducir el tornillo, conviene practicar un agujero o guía cuya profundidad sea equivalente a la mitad de la longitud del tornillo y con un diámetro algo inferior al de este último. Si la madera es blanda, los tornillos se introducirán en las mismas sin necesidad de guía.

Si el objetivo es que la cabeza del tornillo quede al ras de la superficie, conviene realizar un vaciado previo con un avellanador o con la punta de una broca para encastrar la cabeza del tornillo en la madera.

Tornillos oxidados

Es muy habitual que al desmontar o restaurar un mueble haya uno o varios tornillos oxidados que entorpezcan la tarea. Esta oxidación es casi inevitable, sobre todo en determinadas zonas de la casa donde se acumula humedad.

Para solucionar este problema, se puede utilizar un lubricante de metales y dejarlo actuar según las especificaciones del fabricante. Si esto no funciona, se puede inyectar alcohol entre la madera y el propio tornillo con una jeringuilla, con el fin de que el alcohol arrastre el óxido. Otra opción es sustituir el alcohol por aguardiente.

Para extraer un tornillo oxidado, se puede utilizar un destornillador automático con muelle

En lugar de un destornillador se puede utilizar un taladro. Si este gira sobre las ranuras del tornillo, solo hay que hacer más presión sobre el mismo.

Una vez retirado el tornillo, se procederá a colocar uno nuevo. No obstante, lo más recomendable es tapar ese agujero con masilla epoxi y colocar el tornillo en otro lugar para evitar insertarlo en un trozo de madera ya cedido.

Si con tanta presión la cabeza del tornillo se deteriora, se puede intentar fabricar una hendidura de emergencia. Para ello, hay que dar unos golpes secos con un martillo a un destornillador robusto colocado sobre la cabeza del tornillo.

En caso de que se hayan agotado todas las opciones sin haber logrado extraer el tornillo, solo queda serrarlo al ras de la superficie donde esté incrustado y disimular la parte visible con masilla de madera de un color similar al del objeto o mueble.


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