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Breve historia de los cactus

Originarias del continente americano, alrededor de 2.500 especies de cactus componen la familia más conocida de plantas crasas o suculentas

Los cactus deben buena parte de su fama a su omnipresencia en las imágenes de los desiertos de Estados Unidos y México, tan frecuentes en el cine. La naturaleza los dotó, al igual que a las demás especies de plantas crasas, de la capacidad de acumular agua en su cuerpo para vivir en territorios muy áridos y de espinas para protegerse de los agresores. En este artículo se detallan datos acerca del origen y la evolución de los cactus, sobre los cuidados que necesitan y la historia de su nombre.

Origen y evolución de los cactus

Los cactus constituyen la más famosa familia de plantas suculentas y una de las más populares en general, debido sobre todo a su aparición en innumerables películas y dibujos animados. Originarios del continente americano, los cactus se clasifican en más de 200 géneros que incluyen unas 2.500 especies, adaptadas a los climas más áridos.

Los cactus más pequeños miden apenas un centímetro, mientras que los más grandes alcanzan los 18 metros

El nombre científico de esta familia es "cactaceae" y la palabra exacta que la define en español es cactáceas, aunque su denominación popular sea la de cactus (o cactos). Los científicos estiman que el origen de las cactáceas data de entre 30 y 40 millones de años atrás, después de la separación de los continentes. Por eso, esta familia es endémica de América. Su llegada a otros continentes se ha debido a la acción del hombre, aunque también existe la hipótesis de que se realizó en forma de semillas en el tracto digestivo de aves migratorias o de plantas adheridas a troncos que atravesaron los mares a la deriva.

Existen muchas plantas suculentas o crasas que no son cactáceas pero que comparten con estas numerosas características en su morfología y su aspecto, debido a que la evolución de estas especies siguió caminos similares. Esto provoca que a menudo se considere a esas otras plantas como otros tipos de cactus, cuando en realidad no lo son.

Además, la variedad de los cactus es muy amplia: las especies más pequeñas no superan el centímetro de altura, mientras que las más grandes pueden alcanzar incluso los 18 metros.

Cuidados para los cactus

Si bien las cactáceas son plantas poco exigentes, requieren algunos cuidados. Necesitan de mucho sol para desarrollarse, pero la acción directa de sus rayos en la parte más rigurosa del verano puede dañarlas. Por eso, cuando se cultivan cactus en macetas, conviene no dejarlos durante esa época del año todo el tiempo al sol.

Se aconseja regar los cactus una vez al mes en invierno y una vez a la semana en verano

Con relación a la humedad, hay que prestar atención para no excederse, pero también para proporcionarle agua suficiente. Estas plantas poseen una enorme capacidad para almacenar líquido en sus raíces, tallo y hojas y, además, su superficie es pilosa, lo que le permite capturar humedad del ambiente. Lo aconsejable es regarlas con una frecuencia de una vez al mes en invierno y una vez a la semana en el periodo estival.

Y también es importante procurar que estén en una tierra que les pueda aportar los nutrientes necesarios para su desarrollo. Conviene abonar el sustrato en el que se encuentren y, después de unos años, trasplantarlos a un recipiente mayor.

Los cactus ofrecen una dificultad añadida con respecto a muchas otras especies vegetales al momento de trasplantarlos: las espinas que ocupan la casi totalidad de su cuerpo. Una técnica para realizar esta operación es envolverlos con papeles para evitar los pinchazos. Una doble o triple capa de papel de periódico impide, en general, que las espinas se claven en las manos y, al mismo tiempo, permiten manejar las plantas con suficiente libertad y sin causarles daño.

Los cactus y la historia de su nombre

La palabra cactus deriva del griego "káktos", término usado por el filósofo Teofrasto (que vivió entre la segunda mitad del siglo IV y principios del III antes de Cristo) para llamar a un cardo espinoso que crecía en la isla hoy denominada Sicilia. Existen numerosas referencias en textos clásicos a esta planta. El nombre pasó casi textual al latín, idioma en el que también derivó en el término "carduus", del cual proviene la palabra española cardo.

Durante la edad media, el término cactus se usaba con frecuencia para llamar a la alcachofa, hasta que en 1753, el sueco Carlos Linneo publicó un libro titulado "Species Plantarum". La obra -que marcó el comienzo de la nomenclatura botánica moderna- fue publicado en dos volúmenes de un total de 1.300 páginas. Allí Linneo detalla 7.300 especies de plantas, 22 de las cuales considera cactus. Esas 22 se incluyen hoy en día entre las 2.500 especies de cactáceas existentes.

El botánico Adrian Hardy Haworth, con su obra "Synopsis Plantarum Succulentarum" (1812), se encargó de que la palabra cactus dejara de denominar un género y le diera nombre a toda esta familia de plantas.


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