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Retirar la pintura vieja

Si la pared es de yeso, se debe pulir con una lija fina, mientras que en la madera y el metal es posible emplear un decapante químico

Imagen: Christina Welsh

Cuando la pintura de una estancia se desconcha y agrieta, es el momento de renovarla. Antes de empezar con la tarea, para asegurar el agarre de la nueva, es fundamental retirar las partes deterioradas. La naturaleza del soporte determina el procedimiento que se debe seguir. Si la pared es de yeso, la técnica más efectiva consiste en pulir la superficie con una lija de grano fino. Los decapantes químicos son aptos sólo para soportes de madera o metal. En cualquier caso, para afianzar el resultado es recomendable terminar el proceso con la aplicación de una capa de imprimación: unifica la superficie y aumenta la adherencia de la pintura nueva.

Paredes de yeso

Los cambios bruscos de temperatura, la mala preparación previa del soporte o el simple paso del tiempo provocan que la pintura se desconche o agriete. Si la pared o el techo están elaborados con yeso, hay que retirarla con una espátula o con un papel de lija de grano fino. Para conseguir un buen pulido, este último debe sujetarse con la palma de la mano. Así se asegura que toda la superficie recibe el mismo nivel de lijado y se evitan resultados irregulares. Si el estado general de la pintura es bueno, no es preciso retirarla con anterioridad y es posible aplicar la nueva directamente.

Las grietas y fisuras en la pared también deben corregirse antes de pintar la estancia: hay que aplicar con una espátula un producto sellador, dejar endurecer y lijar de nuevo para unificar el relieve de la superficie. Si la pared que está en mal estado se ha pintado al temple -un acabado empleado, en especial, en decoración de interiores y para techos enlucidos de yeso-, es posible retirarla con agua. Se debe mojar de forma abundante, frotar con un cepillo o esponja áspera y dejar secar por completo antes de aplicar la pintura.

Decapante para madera y metal

Si la superficie es de metal o de madera, es posible optar por una solución química para retirar la pintura vieja. El decapante es un producto de composición cáustica (que quema y destruye los materiales). Se adquiere en formato líquido, destinado sólo para superficies horizontales, y en gel, para utilizar en planos verticales y horizontales. En cualquier caso, el decapante es un producto muy tóxico que exige ciertas medidas de seguridad para su aplicación. El lugar de trabajo debe estar ventilado. Las gafas protectoras, la mascarillas y los guantes de goma son imprescindibles.

El decapante líquido sólo se debe emplear en superficies horizontales

El decapante se aplica sobre la superficie como si fuera una pintura. Cuando entra en contacto con ella, ablanda el acabado anterior hasta que éste se comienza a despegar. Es fundamental respetar el tiempo de actuación que el fabricante recomienda. Una espera prolongada puede causar daños severos en la superficie. Del mismo modo, hay que evitar que el producto caiga en cualquier elemento vecino, ya que también lo estropearía. Por último, la pintura despegada se retira con una espátula o con un estropajo de metal, si la superficie es metálica.

Último paso: la capa de imprimación

Imagen: Alan Bruce

Para culminar la preparación previa, es conveniente aplicar una capa de pintura selladora sobre la superficie. Este proceso se denomina imprimación. En este caso, su finalidad es tapar los restos de imperfecciones, proteger la superficie y mejorar el agarre del nuevo acabado.

Su proceso de aplicación es similar al de la pintura. Se distribuye una capa sobre la superficie, se deja secar y se pinta sobre ella. Hay distintas clases de imprimación en función del material sobre el que se aplique. Hay productos universales, válidos para superficies porosas en general, específicos para materiales plásticos, como el PVC, y otros para superficies metálicas, como el cobre y el aluminio.




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