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Cómo pintar una puerta

Los trazos entrecruzados ayudan a que no se noten las marcas de la brocha

Imagen: rbphalen

Cuando se quiere cambiar la pintura de una puerta o renovarla, es necesario retirar primero las capas anteriores. Hasta que la puerta no quede limpia del todo, no es recomendable aplicar la pintura nueva, ya que podría encontrar dificultades en la adhesión y no quedar uniforme.

Los preparativos son muy importantes. Si la puerta tiene desperfectos, será necesario repararlos tras retirar la pintura vieja. Una lija ayudará a alisar toda la superficie de la puerta, mientras que los posibles agujeros o grietas se rellenarán con pasta de madera. Es aconsejable emplear pintura al aceite para que la madera no se estropee.

Procedimiento

Las puertas se pintan siguiendo un orden lógico. Así, una vez seca la capa de imprimación, se comienzan a pintar los cantos. La brocha no debe estar muy cargada. Hay que emplear el producto justo para evitar que queden marcas de gotas.

Se comienza a pintar por los cantos y se termina en los marcos

A continuación, se pintan los planos verticales y horizontales, seguidos de las partes superior e inferior, los laterales de la puerta y los marcos. Igual que ocurre con las puertas, primero se pintan los cantos de los marcos y después las superficies horizontales y verticales.

La pintura debe aplicarse de manera uniforme y con trazos entrecruzados para que no se noten las marcas. En puertas lisas, los remates o encuentros de trazos se realizan con brochazos verticales. En las puertas paneladas, en cambio, las diferentes partes se terminan con brochazos paralelos que siguen la dirección de las vetas. En ambos casos, es preferible trabajar con rapidez.

Partes metálicas libres de pintura

Cuando se pinta una puerta hay que cubrir las partes metálicas para no mancharlas. De lo contrario, es fácil derramar pintura sobre la cerradura, las manillas, los pernios, las bisagras o los herrajes. Lo habitual es colocar sobre estas zonas cinta de carpintero o cubrirlas con papel.

Si a pesar de todo se manchan, los restos de pintura se pueden raspar y las pequeñas manchas se retiran con una lija de grano fino. Este trabajo hay que realizarlo con cuidado para no rayar las partes metálicas ni la puerta.




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