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Cómo arreglar una puerta que roza

El problema de que una puerta que roza con el marco o con el suelo se puede solucionar mediante un pequeño cambio de posición o el desgaste de su superficie

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 8 julio de 2002
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Uno de los problemas más frecuentes que, con el paso del tiempo, se producen en un hogar es el de las puertas que rozan con los marcos o con el suelo. En general, se debe a que se aflojan los tornillos que la sostienen o a una deformación de la madera. Pero ambas situaciones tienen solución. Este artículo explica las causas de que las puertas rocen el marco o el suelo y las distintas maneras para resolver este inconveniente: ajustar las bisagras, lijar o cepillar la madera o introducir arandelas en las bisagras para elevar el nivel de la puerta.

Causas de que las puertas rocen el marco o el suelo

El paso del tiempo hace que los objetos se desgasten y, a veces, esto representa ciertos inconvenientes. Uno de estos casos se produce cuando una puerta comienza a rozar con el marco o con el suelo. Como es un problema casi imperceptible al principio, y que luego empeora de forma paulatina, a menudo no se soluciona a tiempo y uno casi se acostumbra a vivir con él. Pero conviene poner remedio lo antes posible, para evitar incomodidades y otros disgustos, como daños en el suelo o el marco, que luego son más difíciles de solventar.

Los problemas de roce de la puerta pueden deberse sobre todo a dos factores: que hayan cedido los goznes o que se haya deformado la madera.

Revisar las bisagras

Pintar con tiza el lateral de la puerta permite determinar el lugar exacto del roce

Por eso, lo primero que se tiene que hacer es revisar las bisagras y, en caso de que se detecte que están flojas, ajustarlas.

Esta tarea se puede llevar a cabo con la ayuda de alguien que empuje la puerta desde el lado hacia el que se ha inclinado (es decir, el opuesto a donde están las bisagras), o bien con la colocación de unas cuñas de madera debajo de la puerta, para que la sostengan en la posición apropiada.

Si no se puede resolver de esa manera, lo más probable es que la puerta se haya deformado. En tal caso, será necesario observar con atención tanto la parte lateral de la puerta como la inferior, con el fin de identificar el área donde radica el problema.

Lijar o cepillar la puerta para eliminar el roce lateral

En caso de que se detecte que el problema está en el lateral, pero sea difícil determinar en qué lugar exacto de la superficie, hay un truco que permite determinarlo. Se pinta con tiza el costado de la puerta, se cierra y se abre de nuevo: la parte del marco que haya quedado pintada señalará el lugar donde hay contacto.

Una vez detectado el sitio preciso de la puerta que roza con el marco o el suelo, habrá que desgastarlo para que deje de hacerlo. Cuando el roce no es demasiado grave, la tarea se podrá realizar con un papel de lija, incluso sin quitar la puerta si se trata de alguna parte del lateral. Si el problema está en la parte inferior, lo más conveniente será quitarla para lijar ese sector.

Para lijar la puerta, es importante ayudarse con un taco de madera, con el fin de trabajar de manera uniforme sobre toda la superficie

Se recomienda el uso de un taco de madera en el cual envolver la lija, no solo para obtener una mayor comodidad, sino también para garantizar que se trabaje de manera uniforme sobre toda la superficie. Sin el taco de madera, se corre el riesgo de deformar la puerta y que la solución de un problema represente la aparición de uno aún más grave.

Por lo general, la cantidad de madera que hay que retirar es poca y, por eso, con un papel de lija grueso es suficiente. Pero en ocasiones, hay que quitar bastante madera, por lo que se puede considerar el empleo de un cepillo (manual o eléctrico). Habrá que tener mucha precaución para evitar excederse con la cantidad de madera que se rebaje, además de las medidas de seguridad que se deben respetar siempre que se trabaja con esta clase de herramientas.

Después de eliminar la madera sobrante, tanto si es con un cepillo como con una lija gruesa, se debe pasar un papel de lija de grano fino para dar suavidad a la superficie.

Y por último, será necesario volver a barnizar o pintar la puerta para dar un buen acabado.

Elevar la puerta con arandelas en las bisagras

Hay una alternativa que puede hacer mucho más fácil la solución de este problema, siempre que el roce se produzca entre la parte inferior de la puerta y el suelo. Consiste en elevar un poco el nivel de la puerta, con la colocación de unas arandelas en las bisagras.

Para recurrir a este método, es necesario que las bisagras sean del tipo más simple, es decir, que se separen en dos partes: una de ellas se fija al marco y la otra, a la puerta. Es precisamente en la unión de estas dos partes donde, con una arandela o más de una, se puede levantar algunos milímetros.

Además de cumplir con ese requisito, también hay que prestar atención para no generar el problema contrario: que la parte superior de la puerta roce el marco. Tanto si esto ocurre, como si las bisagras de la puerta no se pueden separar para introducir una arandela o si esta no basta para solucionarlo, habrá que recurrir a la lija o el cepillo. Pero en muchas ocasiones, merece la pena intentarlo, ya que este recurso puede representar un buen ahorro tiempo y esfuerzo.

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