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Ventanas estancas

Las sobrevidrieras y el doble acristalamiento son algunas de las soluciones para frenar las fugas de calor

Imagen: Jrwooley6

En invierno, el gasto en calefacción llega a suponer el 40% de la factura eléctrica, un consumo que se dispara si la vivienda no está aislada de forma adecuada. Aunque en principio parezca que las ventanas y las puertas del hogar no dejan pasar el aire frío del exterior, un pequeño espacio de separación basta para que se produzcan fugas de calor. Para evitarlo, hay distintas formas de lograr unas ventanas estancas, desde los clásicos burletes autoadhesivos que se colocan en los batientes hasta la instalación de sobrevidrieras o sistemas de doble acristalamiento.

Doble acristalamiento

El cristal es el material omnipresente en la gran mayoría de las ventanas. Su transparencia permite que la luz exterior pase al interior, pero no es un buen aislante térmico. Una de las soluciones para reforzar su capacidad protectora es cambiar los vidrios simples por otros de doble acristalamiento. Este sistema está compuesto por dos hojas de cristal más grueso, separadas entre sí por un perfil metálico perimetral que forma una cámara de aire deshidratado.

De esta manera, se crea una potente resistencia a los flujos de calor y frío, que permite aumentar las ganancias caloríficas y disminuir las fugas de calefacción. El aire seco en reposo se obtiene por medio de sales higroscópicas ubicadas en el interior del perfil perimetral, que se comunican a través de pequeñas perforaciones. Algunos sistemas de doble acristalamiento sustituyen el aire de la cámara por gases de alto poder térmico, como el argón. Es más pesado y tiene una conductividad menor. Ambas propiedades mejoran el rendimiento térmico de las ventanas.

Por su naturaleza transparente, el cristal deja pasar la luz del exterior, pero no es un buen aislamiento térmico

Antes de adquirir un sistema de doble acristalamiento, es imprescindible saber que la cámara de aire debe tener un espesor entre 5 y 20 milímetros para que sea efectivo.

Sobrevidrieras

No se debe confundir una sobrevidriera con un doble acristalamiento, ni con las segundas ventanas. El objetivo es el mismo, pero no el procedimiento. La estanqueidad del doble cristal se logra en el momento de la fabricación, mientras que la sobrevidriera alcanza este estado al montar una segunda vidriera o armazón sobre la ventana. Con este sistema, se forma una cámara de aire entre el vidrio anterior y el nuevo.

Para que sea efectivo, el doble acristalamiento debe tener una cámara de aire con un espesor superior a 5 milímetros

No obstante, algunas ventanas no resisten la instalación de una sobrevidriera. Colocar este nuevo sistema exige cierta solidez y robustez en las estructuras, puesto que implica añadir peso sobre los batientes originales. El espacio entre los dos vidrios determina la calidad térmica de la sobrevidriera. Cuanto mayor sea éste, más alta será su resistencia térmica.

El vaho, un inconveniente

Uno de los inconvenientes de esta solución es el efecto de condensación o vaho que se origina debido a la diferencia de temperatura entre el vidrio interior y el exterior. Aunque no repercute en las cualidades térmicas de este sistema aislante, es posible que el exceso de humedad dañe los perfiles de la ventana. Si se baraja la posibilidad de instalar una sobrevidriera, una de las soluciones para reducir la condensación es aplicar gel de silicio en ambos cristales. Actúa como deshidratante y absorbe la humedad del aire. Su administración debe ser periódica, ya que después de varios meses pierde efectividad.

Para hacer frente a la condensación, otra alternativa consiste en realizar un orificio antivaho, de entre 7 y 9 milímetros, en el travesaño inferior de la ventana. De esta manera, al equilibrar la presión de la cámara de aire con la del exterior, se evita la aparición de vapor.

Aislar con juntas de silicona

Además de los burletes de plástico y fieltro que se adhieren o se atornillan en el montante vertical de las ventanas, para retener el calor en la estancia también es posible emplear juntas de aislamiento con silicona. La principal ventaja frente a los burletes es que la estanqueidad es mayor, ya que se elaboran a medida para cada ventana.

Se debe aplicar la masilla con una pistola de cartucho sobre el renvalso de la ventana. Así se forma una junta que se adhiere a las irregularidades del marco y se crea un cierre hermético. Una vez que la silicona se ha colocado, hay que recubrirla con una cinta de plástico y cerrar la ventana. Al menos tres horas después, se abre de nuevo y se retira el plástico. Cuando se cierre la ventana, la junta se comprimirá hasta adoptar la forma definitiva del marco.


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