Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER

Secciones dentro de este canal: Economía


Estás en la siguiente localización: Portada > Economía > Servicios y hogar

Tipos de contenidos: Economía

Concurso Interescolar
Λ

Acertar en la compra de una lavadora

Capacidad de carga, velocidad de centrifugado y consumo de electricidad y agua son las claves

  • Última actualización: 23 de septiembre de 2009
Imagen: david jones

"Por cincuenta céntimos de euro, díganme inventos del siglo XX que cambiaron nuestras vidas. Como por ejemplo, la penicilina. Un, dos, tres, responda otra vez". La penicilina, el teléfono, el televisor, la bombilla, el ordenador, el móvil, Internet...". La lista puede ser tan amplia como extraordinaria fue la creatividad de los inventores de ese siglo. En la imaginaria lista no debería faltar el primer electrodoméstico, presentado en sociedad en 1901, que revolucionó una de las tareas domésticas más prolijas, complejas y consumidoras de tiempo: lavar la ropa de la familia. O, más en concreto, remojar, lavar, frotar y, por último, aclarar la ropa. La lavadora automática, junto con el frigorífico, ha cambiado radicalmente el concepto de trabajo en el hogar. Hasta el punto de que casi no se concibe una vivienda sin lavadora. Y es que nadie se plantea renunciar a este electrodoméstico tan útil. En otros países, están relativamente extendidas las lavanderías; en el nuestro, apenas se ve alguna: todo el mundo tiene una lavadora en casa, entre otras razones porque en este aparato hay precios para todos los gustos y para todas las economías, incluso las menos pujantes. Al mismo tiempo, es un electrodoméstico en evolución tecnológica constante que, con el paso del tiempo, está siendo construido por sus fabricantes de modo que se adapte a las exigencias -de uso, económicas y medioambientales- de cada tipo de usuario, con programas "eco", accesorios para aprovechar mejor el detergente, o (en las lavadoras-secadoras) con la posibilidad de que la ropa salga seca y ya dispuesta para el planchado.

Es un electrodoméstico indispensable: la última Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que el 99% de los hogares españoles están equipados con lavadora. El problema es que, aunque duran normalmente mucho tiempo (el ciclo medio de vida de una lavadora es de 10 años), un determinado día dejan de funcionar y sufren averías que, por su gravedad, hacen aconsejable la adquisición de una nueva. Se estima que una familia de cuatro miembros hace uso de la lavadora entre tres y cinco veces a la semana, por lo que serán, de media, más de 2.000 los lavados que cada máquina realiza a lo largo de su vida útil. Tiempo y rendimiento, a los que hay que sumar un coste elevado, más que suficientes para que esta compra no se realice a la ligera. Los expertos en economía doméstica de CONSUMER EROSKI centran sus consejos en fijarse en la capacidad de carga, en las revoluciones con las que lava la ropa y en el consumo de agua y electricidad de la lavadora que se baraja comprar. El objetivo es sencillo: que el aparato elegido garantice, con el coste más ajustado posible, un lavado eficaz y permita ahorrar dinero y consumo de energía y agua.

Elegir la carga de acuerdo a las necesidades familiares

Lo primero que hay que tener en cuenta es no conceder demasiada importancia a la cuestión estética: gris metalizado o blanco, panelado siguiendo la línea del resto de electrodomésticos... Es asunto relevante, pero no puede devenir decisivo en un aparato con el que conviviremos una década. La capacidad de carga es el primer aspecto en el que se basa la compra responsable de una lavadora, y consiste en el número de kilos de ropa que es capaz de lavar. Hasta hace poco tiempo la capacidad más habitual era de 5 kilos de ropa de algodón o 2,5 kilos de prendas sintéticas. Actualmente hay modelos que admiten hasta 8 y 10 kilos. Ahora bien, en este caso, no es válido lo de "caballo grande, ande o no ande", ya que a una mayor capacidad de carga le corresponden un mayor precio y superior consumo de agua y luz, razón por la que deben valorarse las necesidades reales de cada hogar y elegir un modelo adecuado a la cantidad de ropa que se lava de manera habitual. Si se trata de una familia numerosa, compensa la compra de un modelo con un tambor grande. Notables son también las diferencias de precios entre unos modelos y otros: una lavadora con capacidad de 5 kilos tiene como precio medio 320 euros, mientras que las de 8 kilos cuestan entre 600 y 1.105 euros.

Más centrifugado, menos humedad

El segundo elemento que se debe valorar es su velocidad, más aún en lugares donde la lluvia y la humedad son invitados frecuentes. La velocidad de la lavadora se mide en revoluciones por minuto (rpm), o número máximo de vueltas que puede dar el tambor por minuto: cuantas más rpm tenga la lavadora, menos húmeda quedará la ropa y más fácil será su secado. Los modelos que hay en el mercado parten de las 600 rpm y llegan hasta las 1.400 rpm. Un mayor número de rpm convierte en más cara a la lavadora, porque además de su mecánica más potente ofrece más funciones y programas, como el antiarrugas o el de fácil planchado. Las lavadoras que lavan a 600 rpm dejan casi el 80% de la humedad en la ropa y su precio ronda los 300 euros. Los modelos que alcanzan 800 rpm cuestan unos 400 euros y dejan alrededor del 60% de la humedad en las prendas. Algo más caras, entre 550 y 625 euros, hay que pagar las que lavan a 1.300 rpm y que absorben más de la mitad de la humedad en la ropa.

A una mayor capacidad de carga le corresponden un mayor precio y superior consumo de agua y luz

Sólo lavadoras eficientes

Con el frigorífico y la televisión, la lavadora es el electrodoméstico que más electricidad consume. Por eso hay que optar, siempre que nuestra liquidez económica lo permita, por lavadoras con las etiquetas energéticas más exigentes: A, A+ y A++. Hay siete clases de eficiencia, identificadas por un código de colores y letras, que van desde el color verde y la letra A para los más eficientes, hasta el rojo y la G, para los menos. Aunque el precio que se paga por un aparato de clase A++ o A+ es superior, merece la pena: el consumo de energía es hasta tres veces mayor en electrodomésticos G que en los A.

El mayor consumo eléctrico de una lavadora se produce en el momento de calentar el agua con el que limpiará la ropa. Por eso, si se seleccionan temperaturas bajas para el lavado se ahorrará dinero en la factura eléctrica: un ciclo de lavado a 60º C consume el doble de electricidad que uno a 40º C. Con el poder de limpieza de los detergentes actuales basta con programas de agua templada o incluso fría, en función de la suciedad de la ropa. En esta tarea, dosificar el detergente es clave; si se echa demasiado jabón se produce una gran espuma que hará trabajar de forma excesiva al motor del aparato. Por esta razón, no se deben superar las dosis de detergente recomendadas por el fabricante.

Preguntar por el consumo

Además de fijarse en la etiqueta energética de los modelos que más nos gusten, conviene conocer su consumo real de agua y de luz. Esta información aparece junto a la etiqueta del precio, aunque no todos los modelos la incluyen. En este caso, preguntemos en la tienda la información sobre el consumo específico del modelo que nos interesa. Está expresado de la siguiente forma: "puede lavar 6 kilos de ropa de color a 60º en 120 minutos, consumiendo 1,02 kWh y 43 litros de agua". También puntúan en positivo para reducir el consumo de agua los programas de lavado ecológicos o los de corta duración. Los modelos que incorporan la función de "media carga" contribuyen asimismo a que la factura energética no se dispare. La mejor forma de optimizar el funcionamiento del aparato es utilizándolo al máximo de su capacidad pero si no se puede esperar a llenar el tambor, la media carga es lo más práctico. Esta opción no permite tanto ahorro como reducir a la mitad los consumos en luz y agua, pero sí supone menos gasto para la economía familiar.

Elija programas que se vayan a utilizar

Superaclarado para pieles sensibles, Mix&Wash para lavar ropa de todos los colores, programa de almidonado... y así hasta un sinfín de programas. Con el paso de los años, el número de posibilidades de lavado que incorporan estos electrodomésticos ha experimentado un auténtico boom, pero el desconocimiento sobre estas prestaciones es también muy importante. La mayoría de los modelos ofrecen una gama de más de 10 tipos de lavados, despliegue desproporcionado por el que no merece pagar más dinero ya que, en general, no se usan más de cuatro: algodón a 60º, a 30º, sintético a 40º y los programas de lavado en agua fría para prendas de lana. Además de elegir un modelo que contenga al menos estos programas, lo más práctico es decantarse por lavadoras con la opción de "retardo": se prepara la colada como si la máquina fuera a ponerse en funcionamiento y se programa para que comience a actuar una vez transcurridas 9, 12 ó 24 horas. Igual de aconsejables son los programas ecológicos, los de antiarrugas, planchado fácil, lavado intensivo para las manchas más resistentes y el de aclarado extra por si se ha puesto más jabón del debido.

La mejor forma de optimizar el funcionamiento de la lavadora es usarla al máximo de su capacidad

Lavadora y secadora, en general, mejor por separado

Si hacer la colada es una tarea pesada, secarla no lo es menos, más aún cuando se vive en zonas húmedas o cuando la vivienda no dispone de tendederos externos o patios interiores en los que colgar la ropa. En estas situaciones, la lavadora-secadora es una opción que hay que tener en cuenta, porque un mismo aparato realiza las funciones de lavado y secado. Pero no siempre la unión hace la fuerza. Y es que pese a que el matrimonio de estos dos voluminosos electrodomésticos en uno fue aplaudido por todos, su eficiencia y resultados son cuestionados.

Este electrodoméstico mixto lava la ropa de forma satisfactoria pero en la tarea de secado no siempre es tan eficaz. Por eso, no pocos expertos recomiendan que, siempre que se tenga espacio suficiente en casa, se compren los dos electrodomésticos por separado. La calidad del secado será mayor y el ciclo de vida de ambos aparatos será más largo. Además, las lavadoras-secadoras adolecen de otro inconveniente: su alto consumo de agua y electricidad, porque durante todo el ciclo de secado el aparato consume agua, y, por tanto, la corriente eléctrica que hace mover el agua. Todavía más, cuando se eligen programas de secado para ropa delicada. Además, a este consumo hay que añadirle el correspondiente al planchado, ya que muchas lavadoras-secadoras dejan la ropa muy arrugada, lo que obliga a utilizar una mayor potencia para su planchado.

Otro punto débil de las lavadoras-secadoras es el tiempo de secado. Si se compara el tiempo que invierten en secar respecto al que requieren las secadoras específicas, estas últimas ganan claramente. El tamaño del tambor, superior en las secadoras, marca la diferencia. Cuanto mayor sea el tambor, menos vueltas necesitará dar para eliminar la humedad de la ropa y mayor será la homogeneidad del secado. Las prendas salen, además, secas o semisecas y sin zonas mojadas, a diferencia de lo que ocurre al término de una colada en muchas lavadoras-secadoras, que, hay que recordarlo, pueden funcionar por separado, como lavadora y secadora. El precio de estos dos aparatos en uno es superior al de una lavadora, pero inferior al de la suma de los dos por separado. Los modelos más básicos de lavadora-secadora (pequeña capacidad de carga y discreta velocidad de centrifugado) cuestan en torno a 550 euros.

ANTES DE PONER LA LAVADORA EN FUNCIONAMIENTO:

  • Es un error pensar que cuanto más detergente se eche más limpia saldrá la ropa. Con las dosis de detergente, siga las instrucciones del fabricante.
  • No abuse de los suavizantes: son agresivos tanto para la ropa como para el medio ambiente. Evite su uso cuando lave toallas: reduce su capacidad de secado.
  • Seleccione la ropa -por colores, tejidos y grado de suciedad- antes de apretar el botón de inicio.
  • No se olvide de cerrar bolsillos y cremalleras de las prendas que se van a lavar: pueden rasgar otras prendas durante el proceso de lavado.
  • Los detergentes líquidos hacen trabajar menos a las lavadoras, porque reducen el consumo. Si usa uno sólido, puede diluirlo en agua antes de introducirlo en el aparato.

Etiquetas:

agua, capacidad, carga, lavadora, ropa


RSS. Sigue informado



Otros servicios


Buscar en
Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto