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Las tarifas actuales desaparecerán, por lo que habrá que elegir entre la nueva Tarifa de Último Recurso (TUR) o la oferta de otra empresa comercializadora
- Imagen: Mario Antonio Pena Zapatería -
En su día ya lo hicieron sectores como el de la telefonía fija y, más recientemente, el del gas. El próximo 1 de julio es la fecha elegida para que la liberalización del suministro eléctrico llegue a nuestro país. En menos de un mes más de 20 millones de consumidores podrán, si así lo desean, salir al mercado libre. ¿Qué significa esto? Que cada consumidor, al igual que busca la gasolina más barata o las tarifas de telefonía que mejor se adaptan a sus necesidades, tendrá la oportunidad de buscar y contratar el plan que más le convengan entre la oferta de suministradores que operen en el mercado. Desaparecerán las tarifas integrales que regula el Gobierno, -las contratadas por los usuarios domésticos y las pymes- y se hará efectiva una competencia real y libre entre las empresas suministradoras. Sin embargo, aún quedan varios cabos por atar, por lo que conviene actuar con prudencia y conocer las claves que este nuevo cambio nos depara.
La contratación del suministro eléctrico por parte de los consumidores nunca ha atendido a preferencias ni a gustos de ninguna clase, ya que la oferta no era libre y estaba férreamente regulada: el contrato debía suscribirse con la compañía generadora y distribuidora de la energía en la zona geográfica en la que se situaba la vivienda o el negocio. Sin embargo, a partir del próximo 1 de julio, el escenario cambia. El mercado se abrirá y podremos contratar el suministro eléctrico con aquella compañía que, según sus propias ofertas, nos resulte más interesante, con independencia de la zona geográfica en la que se sitúe nuestro negocio o domicilio. Siempre y cuando las suministradoras ofrezcan el servicio, pese a que nuestra comunidad no haya sido hasta entonces el hábitat natural en el que la compañía eléctrica haya operado. Así, los ciudadanos navarros, como muchos otros, que hasta ahora no tenían más opción que contratar el suministro eléctrico con Iberdrola, grupo empresarial propietario de las redes eléctricas de esa comunidad, podrán pasar, si así lo desean, a suscribir los servicios con empresas como Hidrocantábrico, Endesa, Unión Fenosa u otras.
Todo cambio estructural requiere de un tiempo para que los usuarios lo asimilen y lo comprendan. Por eso, desde el Ministerio de Industria aconsejan tener siempre en mente el símil de la telefonía móvil: muchas compañías, con múltiples ofertas y tarifas.
Para comprender el cambio puede resultar útil acordarse del símil de la telefonía móvil: muchas compañías con múltiples ofertas y tarifas
Sin embargo, más de un consumidor se siente confundido tras encontrar en su buzón una circular, que normalmente acompaña a la factura de la luz, en la que la compañía eléctrica le comunica que a partir del 1 de julio dejará de ser su cliente y que debe elegir una comercializadora que les suministre la electricidad ya sea con tarifas libremente pactadas o con la "tarifa de último recurso". Pero no debe cundir el pánico. Conviene saber que aunque la información proporcionada por nuestra compañía pueda dar lugar a equívocos, en ningún caso quiere decir que el 1 de julio nos cortarán la luz o nos dejarán sin suministro eléctrico.
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