Denunciar y reclamar tras un robo en la vivienda

Es necesario poner una denuncia lo antes posible para recuperar los bienes y demandar los daños al seguro
Por Elena V. Izquierdo 6 de agosto de 2010
Img puerta forzada
Imagen: Brad Harrison

La mayoría de los robos en viviendas se registran durante las vacaciones de verano. Los ladrones aprovechan la ausencia de los residentes para apropiarse de objetos de valor que sus dueños hayan podido dejar en el piso. No obstante, las sustracciones también pueden producirse mientras los inquilinos se hallan en la casa, pues durante el periodo estival a veces se relajan las medidas de seguridad y, ante el calor, se abren ventanas y puertas. Siempre que se produzca un robo en casa, hay que denunciarlo lo antes posible para recuperar los bienes y reclamar los daños al seguro.

Avisar a las autoridades

Un temor que acecha a numerosos ciudadanos, sobre todo cuando se ha dado una oleada de robos por su zona de residencia, es llegar a casa y encontrar la cerradura forzada. Cuando esto sucede, el primer impulso es entrar en la vivienda para ver si falta algo, pero conviene no hacerlo. Hay que llamar cuanto antes a la Policía, a la Guardia Civil o a cualquiera de los cuerpos de seguridad de su comunidad autónoma, y, sobre todo, mantener la calma.

Si el propietario de la casa no ha percibido que la cerradura esté forzada -ya sea porque los ladrones no han dejado huella o porque se han colado por otro lugar, como la ventana- puede que al entrar en el piso se encuentre con que éste ha sido desvalijado. Quizá en ese momento el dueño de la vivienda quiera revisar todas las habitaciones para ver qué le falta. Esto tampoco es lo más correcto pues corre el riesgo de que los ladrones aún permanezcan en el interior y que, al encontrarse, se produzcan situaciones de violencia. Lo mismo sucede cuando el robo se origina mientras la familia se encuentra en la vivienda. Lo más acertado es no enfrentarse a los ladrones.

Conviene poner la denuncia en el plazo de 72 horas desde que se percibe que han entrado en la vivienda

Cuando una vez en la casa se observa que han robado, es importante no tocar nada y no cerrar ventanas ni puertas. De este modo será más fácil para la policía saber por dónde entraron los cacos, tomar huellas, seguir la pista o saber si, por la forma de trabajar de los ladrones, ya habían actuado antes por la zona.

Mientras llegan las fuerzas de seguridad, se puede recabar información entre los vecinos. Es posible que alguno haya visto personas sospechosas, escuchado algún ruido extraño e incluso sufrido la sustracción en su propia casa. Cuando lleguen los agentes, el dueño de la casa robada podrá transmitirles estos datos para facilitarles su trabajo.

Conviene poner la denuncia en el plazo de 72 horas desde que se percibe la falta de objetos o se sospecha que alguien ha entrado en la vivienda. Por lo general, el denunciante tiene que probar que es el dueño de la casa o el inquilino, así es que deberá mostrar la documentación que lo acredite.

Robo, hurto o atraco

Las fuerzas de seguridad inspeccionarán la vivienda y, junto a lo expuesto por el denunciante, podrán determinar si se trata de un atraco o expoliación, de un robo o de un hurto. Cada uno de estos conceptos determina una pena para el ladrón y una cobertura distinta por parte del seguro.

En el hurto no se hace uso de la fuerza sobre las cosas y tampoco hay intimidación o violencia sobre el individuo. Sería el caso de un ladrón que ve una ventana abierta y se lleva lo que encuentra en la casa. En el robo, por el contrario, sí hay fuerza sobre las cosas para sustraer el bien -se rompen las puertas, cerraduras…-, mientras que en la expoliación o el atraco hay intimidación hacia la persona, agresión o violencia física.

Listado de objetos sustraídos

Una vez que la policía haya inspeccionado la vivienda y permita a los residentes entrar, es necesario revisar la casa de manera exhaustiva y hacer un listado de los objetos que faltan. Así, a la hora de confirmar la denuncia, el propietario podrá corroborar lo que declaró en un primer momento o incluir las cosas que ha echado en falta a última hora. También es conveniente añadir a la lista el valor estimado de cada bien.

Con la confusión, la víctima de robo puede no reparar en ciertos bienes que tienen un gran valor para los ladrones. Es el caso de los cheques bancarios o las tarjetas de crédito. Es importante no dejar este tipo de documentos en lugares visibles y, si se hace un viaje, hay que depositarlos en cajas fuertes o dejarlos al cuidado de familiares o amigos. Es de gran importancia ponerse inmediatamente en contacto con el banco y anular todas las tarjetas, cheques, etc. y bloquear el uso de las cuentas y depósitos.

Si faltan tarjetas de crédito o cheques hay que ponerse de inmediato en contacto con el banco

Algo similar ocurre con los objetos informáticos como ordenadores, móviles con Internet, pen drives o discos duros. La cantidad de información que pueden dar sobre su propietario -cuentas bancarias, direcciones o teléfonos confidenciales, fotografías, documentos escaneados, nivel económico, seguros contratados- es tal que permitirían suplantar la personalidad con facilidad, por lo que es necesario comunicarlo con rapidez a la entidad bancaria, así como a las empresas y a las personas que pudieran verse afectadas.

Dar parte al seguro

La denuncia es imprescindible para justificar el robo. Con ella y la lista de bienes sustraídos, la víctima puede acudir a la aseguradora de la vivienda para que ésta le arregle los desperfectos o le devuelva el valor de los objetos robados.

No todos los seguros del hogar incluyen una póliza de robos. El tomador, en el momento de firmar, tiene que conocer las coberturas con las que cuenta y ampliarlas si lo considera necesario. Algunos seguros son muy básicos y sólo incluyen los daños sobre el continente (la cerradura, las ventanas, las paredes) sin cubrir el contenido (joyas, electrodomésticos…).

Si se ha registrado un hurto, es probable que la aseguradora pague una cantidad muy pequeña e incluso que el tomador no reciba nada. Si la denuncia determina que se ha tratado de un robo o un atraco, cubrirá hasta la cantidad establecida en la póliza. Es el asegurado quien habrá establecido el dinero que desea recibir en caso de sustracción de objetos, y respecto a ella habrá pagado de manera periódica. Sin embargo, si la persona robada ha cometido una negligencia grave, como dejar la puerta abierta durante todo el día, no recibirá nada de la compañía.

Otro aspecto que debe tenerse en cuenta una vez que se ha producido el robo son las medidas de seguridad que declaró el asegurado en el momento de firmar la póliza. Si tenía alarma percibirá una cantidad menor de la compañía, ya que también habrá pagado menos dinero por el seguro, igual que si tiene caja fuerte, puerta blindada, varios cerrojos…

Quienes pueden llevarse una desagradable sorpresa son las personas cuyos objetos hayan sido sustraídos de terrazas, jardines o partes exteriores de la vivienda porque es probable que no estén cubiertos por el seguro de robo en el hogar, salvo que así se haya establecido de manera específica.

La denuncia es imprescindible para dar parte del robo al seguro

Los tomadores que hayan declarado en su seguro objetos de especial valor -joyas, cuadros…- podrán recuperar en su integridad el valor de lo sustraído, hasta el límite firmado en el contrato. En función del valor de estos objetos, lo que se haya pagado por la póliza será mayor o menor. Si no hay una declaración especifica, sólo recuperará hasta el límite genérico establecido.

Siempre conviene fotografiar este tipo de objetos valiosos: cuadros, joyas. De este modo será más fácil recuperarlos si los ladrones son detenidos o si estos bienes son vendidos por otras personas en el mercado negro. Lo mismo sucede con los electrodomésticos; se recomienda apuntar o fotografiar sus números de serie y tener una lista actualizada para identificarlos en caso de futuras ventas fraudulentas. Las facturas son importantes a la hora de determinar la propiedad de las cosas y su antigüedad. Algunos objetos se deprecian con los años -televisor, ordenador, frigorífico- a diferencia de lo que sucede con las joyas o las obras de arte.

Después del robo, es el momento de arreglar cuanto antes los daños que ha sufrido la vivienda y reponer los objetos sustraídos. Es hora de evaluar la póliza del hogar para determinar si las coberturas contratadas eran o no suficientes y también de decidir si son necesarias nuevas medidas de seguridad como puertas blindadas, cerrojos, cajas fuertes, rejas o alarmas.

EVITAR UN ROBO EN LA VIVIENDA

Para evitar en la medida de lo posible un robo en casa, la policía da algunos consejos generales de gran utilidad:

  • No hacer ostentación de las pertenencias o las alhajas, no tener mucho dinero en casa, y siempre que sea posible, depositar las joyas u objetos de gran valor en cajas fuertes.

  • No guardar talonarios de cheques junto a documentos con la firma del propietario, pues facilita su utilización por parte de los ladrones.

  • Hacer uso de las medidas de seguridad que se tengan, incluso cuando la persona se vaya a ausentar por poco tiempo.

  • Cuando alguien llame al portero automático no hay que facilitar el acceso si quien llama es un desconocido. Antes de abrir la puerta de la vivienda hay que observar por la mirilla.

  • Si quien llama dice ser personal que trabaja en empresas de servicios (el teléfono, el gas, la luz) es importante pedir que se identifiquen. Cuando se trate de una visita inesperada se debe llamar a la compañía, siempre con la cadena puesta y la persona fuera de la vivienda.

Si la familia va a pasar fuera de casa una temporada debe tomar una serie de precauciones adicionales:

  • Sólo hay que comunicar a las personas más allegadas el proyecto de irse de vacaciones. Es conveniente no divulgarlo en redes sociales.

  • Depositar los objetos de valor en cajas de seguridad bancarias o dejárselos a personas de absoluta confianza.

  • Dejar bien cerradas las puertas y las ventanas -sobre todo las más accesibles o las que dan a patios interiores o a lugares oscuros- pero no las persianas, porque esto transmitiría la sensación de que la casa está vacía.

  • Un vecino de confianza podría vigilar la vivienda de vez en cuando y recoger las cartas o la publicidad del buzón.

  • No dejar nunca las llaves en un lugar al que puedan acceder desconocidos -el felpudo, un tiesto- ni poner una nota en la que se indique la ausencia del domicilio.

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