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Lavar a mano o lavavajillas, ¿qué es más barato?

Varios estudios avalan el ahorro de agua y energía del friegaplatos, pero voces discrepantes explican el porqué lavar a mano puede ser más económico

  • Autor: Por B. ÁLVAREZ
  • Fecha de publicación: 15 de febrero de 2016
Imagen: Subbotina

Cada año en España se compran cerca de 576.000 lavavajillas, según los datos de la Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Electrodomésticos. Con este aparato se promete ahorrar tiempo y dinero al limpiar los platos, cubiertos y demás utensilios de cocina. Estudios como el realizado por el Canal Isabel II lo corroboran: con su uso se ahorran 30,6 litros de agua diarios. Sin embargo, hay opiniones contrarias. Entre ellas está la de Toni Lodeiro, experto en consumo responsable: "Si lavamos los platos sin dejar el grifo abierto, con agua fría o tibia, compensa fregarlos a mano". Entonces, ¿qué es más ecónomico? En este artículo se explican ambas posturas.

¿Es más barato utilizar el lavavajillas?

¿Se ahorra más si se limpian los platos, vasos y cubiertos en el lavavajillas? Según los científicos de la Universidad de Bonn (Alemania), sí. Como se recoge en su estudio, los lavaplatos modernos analizados en todos los países europeos utilizan menos agua y energía que al lavar a mano. Y, además, ¡los resultados son más higiénicos! Un friegaplatos usa de media 10 litros de agua por lavado y lavar la misma cantidad de platos hace que se gaste entre 10 y 20 veces más agua.

En la misma línea se inscribe una investigación del Canal de Isabel II, que señala que se pueden ahorrar 30,6 litros de agua diarios con respecto al lavado a mano. Además, de esos litros, 27,4 son de agua caliente, por lo que también se reduce el consumo de energía.

Imagen: Andrea Castelli

El problema que hace pensar que se gasta más al usar un lavavajillas es que no siempre se aplica el programa de lavado adecuado. Gran parte del consumo del friegaplatos se emplea en calentar el agua. Un programa de larga duración calentará más agua y, por consiguiente, gastará más electricidad. Por ello, enjuagar antes con agua fría los utensilios más sucios permitirá emplear programas más cortos y eficientes.

Además, a veces, se pone en marcha el lavavajillas sin que esté lleno del todo. ¡Craso error! Es bien conocido que dos lavados a media carga consumen más energía que uno a carga completa.

Y gran importancia reviste también el modelo escogido. En el mercado hay aparatos muy eficientes que detectan de forma automática el grado de suciedad de la vajilla y determinan el nivel de intensidad de los chorros, el grado de temperatura y el número de aclarados necesarios para obtener la máxima eficacia.

¿Cuándo es más barato lavar a mano?

No todo son alabanzas al lavaplatos y su supuesto ahorro frente a un lavado a mano. Hay quienes tachan de interesadas (por parte de las empresas fabricantes de electrodomésticos o eléctricas, entre otros) estas aseveraciones.

Entre ellos, Toni Lodeiro, experto en consumo responsable y autor del libro 'Consumir menos, vivir mejor'. Desmonta la teoría de que utilizar el friegaplatos ahorra. Lodeiro dice que "usar el lavavajillas gasta más agua y energía, porque el aparato siempre lava en caliente, mientras que a mano podemos lavar en frío o templar el agua".

Además, el lavavajillas es uno de los electrodomésticos que más energía consume (cerca del 1% del gasto eléctrico del hogar), desembolso al que hay que añadir el del detergente y la sal específicos, además de antical y abrillantador, que no son productos baratos.

Imagen: Cheryl

Otra razón qu esgrimen los defensores del lavado a mano es que en estas máquinas no se puede meter nada de madera (tablas, cubiertos, etc), porque se empiezan a resquebrajar hasta que se rompen. También es frecuente que algunas cacerolas o sartenes grandes ocupen medio electrodoméstico y, al ponerlo con la poca carga que cabe, se gasta más que si se lavan estos cacharros a mano.

En cuanto a otros gastos añadidos, habría que contabilizar, según Lodeiro, "la mochila ecológica del aparato", es decir, las materias primas y energía utilizadas, el impacto económico, social y ambiental de la fabricación, distribución y comercialización, mantenimiento y tratamiento de residuos asociados a la vida del electrodoméstico". Respecto al ahorro de tiempo, en ocasiones, se tarda menos lavando la vajilla a mano que teniendo que esperar a que el lavaplatos se llene (si no se carga por completo sale muy caro) para poder ponerlo. Lodeiro también añade que al tiempo y trabajo que supuestamente ahorra el lavavajillas, se deberían descontar las horas dedicadas a comprarlo (estudiar qué modelo adquirir, ir a la tienda a elegirlo, instalarlo...) ¡y a ganar dinero para pagarlo, las reparaciones y el incremento de la factura eléctrica!

¿Cómo lavar a mano y ahorrar de verdad?

Si se tienen en cuenta estos argumentos y se quiere lavar la vajilla a mano, se pueden seguir estos útiles consejos, que sirven para ahorrar agua y energía al mismo tiempo que se respeta y protege el medio ambiente:

  • Abrir los grifos con la presión necesaria y cerrarlos mientras se enjabona. Se puede reducir un poco la presión del agua mediante un ajuste en la llave de paso o con la colocación de unos reductores de caudal en los grifos (son muy económicos, los venden en cualquier ferretería y si se usa la mitad de agua, se tiene la misma sensación de presión).

  • No mezclar los cacharros que solo necesitan darles un agua con los que están muy sucios para poder ahorrar trabajo, agua y jabón.

  • Para minimizar atascos en las cañerías y ahorrar en depuración de aguas, se puede poner una rejilla en el desagüe del fregadero a fin de que no se cuelen restos.

  • Los restos y la grasa pegada en los cubiertos y platos se pueden echar a la basura con un papel usado.

  • La vajilla muy sucia es más fácil de frotar en caliente, antes de que los restos se enfríen y se sequen. Para suciedad difícil, vale más dejar los cacharros a remojo un rato.

  • Se puede recoger el agua de lavar los platos no demasiado grasienta y reutilizarla en el baño, en lugar de tirar de la cisterna.


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