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Incineración de cadáveres

Aproximadamente el 25% de las personas que fallecen son incineradas, una opción más económica que la inhumación

  • Autor: Por AZUCENA GARCÍA
  • Fecha de publicación: 28 de septiembre de 2006

La incineración es un servicio cada vez más demandado. De los más de 370.000 fallecimientos que se registraron en 2004, se realizaron unas 92.500 incineraciones. Una cifra que crece cada año. Las razones para decidirse por la cremación son el precio, mucho más económico (alrededor de 350 euros) que el de la inhumación (1.500 euros), la acuciante falta de nichos y fosas en los cementerios y la elección de una alternativa más higiénica que la sepultura. El procedimiento se realiza, como mínimo, 24 horas después de la defunción y dura entre dos y cuatro horas. En ese tiempo, el cuerpo queda reducido a cenizas óseas, que se guardan en una urna y se depositan en un columbario o se entregan a la familia. Además, cada vez está más de moda la incineración, individual o colectiva, de animales domésticos, una práctica que permite dar a las mascotas un adiós más digno y llevarse sus cenizas a casa.

Ventajas frente a la inhumación

Mediante la cremación o incineración de cadáveres un cuerpo es reducido a pequeños fragmentos óseos que se convierten en cenizas. Se trata de una opción cada vez más solicitada, hasta el punto de que "aproximadamente el 25% de las personas que fallecen son incineradas", según explica un portavoz de la Asociación Funeraria de España (Afues). Sus ventajas frente a la inhumación comienzan en el precio: mientras una incineración cuesta entre 350 y 500 euros, el coste de un enterramiento supera los 1.500 euros debido a la cesión de la fosa para la sepultura (entre 100 y 4.000 euros según la localidad y el tiempo de cesión) o de los nichos (entre 11 y 3.000 euros). "El problema -denuncian desde Afues- es que las compañías de seguros encarecen los productos en mayor medida que las funerarias, es decir, la funeraria le cobra un importe a la aseguradora y ésta le cobra un importe mayor al cliente, con lo que el coste final se incrementa".

Según el último Informe de Fiscalización de la Gestión de los Servicios Funerarios y de Cementerios del Tribunal de Cuentas, aprobado en julio de este año, el enterramiento en sepultura es cada vez más caro, por lo que su demanda experimenta un descenso continuo. Asimismo, constatan que la diferencia de precios entre los nichos es considerable, tras comprobar que "en 18 ayuntamientos el precio mínimo por cesión de nicho es inferior a 100 euros, en tanto que en siete ayuntamientos el precio mínimo por cesión de nicho es superior a los 800 euros". En concreto, los nichos más caros se localizan en Alcalá de Henares (Madrid), donde cuestan 2.614 euros, Salamanca (2.041 euros) y Gijón (1.925 euros). En cuanto a las incineraciones, el informe recoge que las ciudades más baratas son Castellón de la Plana (57 euros) y Avilés (114 euros), frente a Marbella (715 euros) y Salamanca (681,86 euros), que se consideran de las más caras.

En cuanto al grado de ocupación, en España hay 17.682 cementerios, de los que el 28% (4.937) tiene un grado de saturación superior al 90% y el 5% (833), cercano al 100% y sin posibilidad de ampliación. Esto ha llevado a que algunas comunidades autónomas, que dictan sus propias normativas, establezcan un tiempo máximo de cesión de nichos y sepulturas. La cesión mínima de los nichos es entre cinco y diez años, aunque la media asciende a 24 años, mientras que la cesión media de las sepulturas es de 48 años, con un máximo de 99 años en ambos casos. Pasado este tiempo, si no se cuenta con un lugar privado (fosa, nicho o columbario) donde depositar los restos, es obligatorio exhumar el cadáver, que se lleva a una fosa común o se incinera. En el caso de la cremación, se evita este problema al contar desde el principio con las cenizas, que se guardan en una urna de pequeñas dimensiones o bien se esparcen en algún lugar elegido por el difunto en su testamento o por los familiares.

Sin embargo, la incineración no siempre se realiza en los tanatorios o cementerios. Mientras que estos últimos son un servicio que debe prestarse en todos los municipios, ya sea por parte del ayuntamiento o de una entidad privada, el servicio de incineración tiene un carácter voluntario. La ubicación de los centros que desarrollan esta labor está sometida a las previsiones de los planes generales de ordenación urbana o normas subsidiarias de planeamiento, "que pueden delimitar zonas reservadas para este tipo de equipamientos, dado el tradicional tratamiento de estas actividades como molestas, insalubres y nocivas", reconoce el informe del Tribunal de Cuentas.

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