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El cobro a morosos, un negocio en auge

Antes de contratar los servicios de una de estas empresas se recomienda conocer sus métodos de trabajo y sus honorarios

  • Autor: Por ROSA CUEVAS
  • Fecha de publicación: 22 de septiembre de 2008

En crecimiento

Imagen: David Playford

Basta con introducir la palabra "moroso" en cualquier buscador de Internet, para darse cuenta de que existe un verdadero universo de empresas que se dedican a instar a otros a liquidar sus impagos. Un universo que vive su especial boom con la crisis. Hay cobradores que, además de con el clásico frac, se disfrazan de El Zorro, de gaiteros escoceses o incluso de pregoneros, mientras que otro gran número de compañías gestiona el cobro a morosos apoyándose en las últimas reformas legales que se han producido en esta materia. Cuando se decide contar con sus servicios, es recomendable conocer sus métodos de trabajo y sus honorarios antes de contratarlos.

Primero fue la subida del petróleo, después la escalada de los tipos de interés y por último, el descalabro de constructoras y promotoras junto con las turbulencias del sector financiero. Lo cierto es que ya el pasado mes de junio, el Instituto Nacional de Estadística (INE) anunciaba que el número de efectos de comercio impagados había aumentado en un 45,7% con respecto al año pasado y, según los últimos datos del Banco de España, la morosidad de los créditos concedidos por bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito ha encadenado 13 meses de subida consecutiva. En julio pasado creció hasta el 2,15%, la tasa más alta desde septiembre de 1998, cuando se situó en el 2,17%. Todo ello ha provocado que la demanda de las empresas de cobros a morosos se haya disparado considerablemente. En lo que va de año, el negocio ha crecido casi un 40%, y algunas empresas se han visto obligadas a aumentar su plantilla, según afirma Juan Carlos Granda, director comercial de una de estas firmas, que ha recurrido a la contratación de diez cobradores para cada una de las 12 oficinas que la sociedad tiene en España. Sin embargo, no se debe obviar el hecho de que nuestro país ha denotado siempre una clara vocación morosa: por término medio las facturas a proveedores se pagan con 86 días de retraso, frente a los 53 de media europea.

Falta de regulación

Hay muchos tipos de empresas que se dedican al cobro de deudas, pero lo que básicamente las diferencia entre sí es el procedimiento que emplean. Por un lado, se encuentran las que a través de métodos menos ortodoxos consiguen saldar los impagos y, por otro, están las gestoras de cobro que se dedican a la recuperación amistosa de las deudas. La razón por la que ambos tipos conviven reside en que España es el único país de la Unión Europea que no tiene una normativa legal específica para regular a las empresas de recobro y sus procedimientos. En un país tan reglamentista como el nuestro "es inadmisible que esto sea así", en opinión de Pere J. Brachfield, profesor de finanzas y director del Centro de Estudios de Morosología en la EAE Business School.

Salvo en España, las empresas de cobro de impagos por la vía extrajudicial están sujetas a una estricta reglamentación

En el resto de países europeos existe una reglamentación muy estricta a la que quedan sujetas las empresas que se dedican al recobro de impagados por la vía extrajudicial. Tanto es así que, por ejemplo, en Francia se deben cumplir unos 14 requisitos para constituir cualquier negocio de esta naturaleza; entre ellos destacan la obligación de contar con un seguro de responsabilidad civil y la de que la empresa esté inscrita en la patronal del sector o en una asociación profesional del ámbito.

El carnaval del moroso

Uno de los métodos poco ortodoxos, y que los cobradores del primer tipo de empresas emplean con asiduidad, es el de "perseguir" al moroso enfundados en un disfraz, como poco, llamativo. Tunos universitarios, gaiteros, caballeros españoles con capa, monjes y toreros suelen ser los más recurrentes. El "modus operandi" es el siguiente: el cliente que contrata los servicios de estas compañías facilita, además de la cuantía a la que asciende la deuda, el nombre y los datos de contactos de su deudor. Una vez localizado, arranca el carnaval. El cobrador enfundado en su disfraz se presenta y comienza a perseguir al moroso.

Esta fórmula se utiliza pensando que el deudor acabará pagando su deuda antes de que todo el mundo sepa que es un mal pagador y para librarse del incordio del disfrazado de turno. Sin embargo, tal y como recuerda Brachfield, "en el resto de los países europeos está absolutamente prohibida la utilización de cobradores disfrazados, ya que se considera una vulneración a los derechos de imagen e intimidad de los ciudadanos". Incluso en Estados Unidos y en la mayoría de los países de Iberoamérica esta práctica no es legal, ya que allí se entiende que atenta contra la imagen pública de las personas.

Sin embargo, pese a que la Constitución Española reconoce en el Art.18 del capítulo de derechos fundamentales de los españoles que todo ciudadano "debe tener garantizados el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen", este mecanismo se sigue empleando con toda normalidad.

EL PERFIL DEL MOROSO

  • En el puesto número uno del ranking de morosos está el profesional, el que cosecha pufos allá donde va; dar de baja el teléfono, estar ilocalizable o incluso cambiar de residencia son sus prácticas más habituales.
  • El segundo lugar lo ocupa el autofinanciado. Se trata de una persona que sabe con exactitud que muchas de las facturas que debe han vencido tiempo atrás pero sigue demorando sus pagos hasta que cobre las deudas de sus propios acreedores.
  • Por último está el moroso en crisis, es decir, quien trabaja o ha trabajado en empresas del sector de la construcción o de otros subsectores que viven, en gran medida, de ella: marmolería, carpintería metálica... Este tipo de deudor suele acceder a liquidar sus deudas por la vía amistosa fraccionándolas en plazos.

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