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Conocer cómo operan los "ciberestafadores" puede salvar a los usuarios de ser víctimas de un timo
- Imagen: fabrisalvetti -Términos como phishing o vishing han sustituido, en el argot de la delincuencia, al tradicional timo de la estampita, el tocomocho o los trileros. Aunque estas últimas estafas se siguen dando, actualmente proliferan los fraudes masivos a través de la Red y los teléfonos móviles. Conocer cómo operan los "ciberestafadores" es de gran utilidad, y puede salvar a los usuarios de ser víctimas de este tipo de engaños.
Hace relativamente poco tiempo Internet entró en gran parte de los hogares españoles. En estos años ha facilitado mucho la vida a los ciudadanos y ha abierto una gran ventana al conocimiento. Con un solo clic se puede acceder a enciclopedias, biografías, visitar virtualmente cualquier parte del mundo o manejar las cuentas bancarias sin necesidad de salir de casa. Pero paralelamente a este desarrollo han surgido métodos, cada vez más sofisticados, de engañar al internauta mediante correos basura y usurpación de identidades, que puede permitir la apropiación, por parte de "ciberdelincuentes" de los datos personales, claves bancarias y firmas electrónicas.
Una de las estafas que más sufren los usuarios de Internet es el phishing o suplantación de identidad, con la que los timadores consiguen información privada de los usuarios como números de cuenta, contraseñas para operar en entidades bancarias... Los delincuentes envían millones de correos electrónicos fraudulentos que aparentemente proceden de sitios de confianza: organizaciones, bancos e incluso organismos públicos. Para ello, los falsificadores diseñan una web igual a la real y utilizan logotipos, símbolos, colores corporativos o tipografía idénticos a los de la página legítima. Además, el mensaje suele incluir enlaces que llevan a la web creada por los delincuentes.
Diseñan una web igual a la real y usan logotipos, colores o tipografía idénticos a los de la página legítima
Uno de los trucos que utilizan los timadores es pedir al cliente que compruebe su cuenta pinchando el enlace que han creado para poder tener acceso a ella. En ese momento le solicitan datos como el nombre de usuario, la contraseña, el número de la Seguridad Social, etc., según del tipo de web que hayan falsificado. Como su apariencia es muy similar a la real, muchos usuarios confían en el sitio simulado y dan todos sus datos. En ocasiones los delincuentes, fingiendo ser empleados del banco, alertan a los consumidores de que su cuenta está siendo utilizada de forma fraudulenta y les advierten de que si no contestan rápidamente al correo, la cuenta bancaria será cancelada. De este modo, la víctima, al intentar evitar que continúe el supuesto ataque cae en la trampa y da la información requerida. Una vez que han conseguido las claves, los ladrones se llevan el dinero de las cuentas del estafado. También se puede obtener cualquier otro tipo de datos confidenciales sobre el ciudadano.
Además de tener instalados en el ordenador programas antivirus y cortafuegos, hay una serie de pautas que el consumidor puede seguir para intentar evitar ser víctima de un fraude por suplantación de identidad.
Los bancos nunca piden contraseñas de las cuentas corrientes a través de un correo electrónico
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