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11 juegos para la mente del perro

Juegos caninos que ayudan a trabajar la inteligencia del animal, evitar su aburrimiento y prevenir problemas de comportamiento

Imagen: Kyle May

Un perro con la mente activa es más feliz. Estimular la inteligencia del can, además, es un modo de evitar el aburrimiento y, de esta forma, conductas indeseadas, como destrozos en casa, ladridos excesivos o animales demasiado dependientes. Activar su mente a través de juegos que propongan retos es una forma de lograrlo. A continuación se explican once juegos caseros para trabajar la inteligencia: el juego del escondite, agárrame si puedes; un, dos, tres; ¿qué hueles?; el pájaro en la ventana; cinco minutos de música perruna, ¡a por un nuevo truco!; el juego de la caja; te presento a mi nuevo amigo; la captura del disco volador; y un divertido masaje perruno.

Juegos caseros para estimular la mente del perro

Los juegos para perros son una herramienta para estimular la inteligencia y evitar el aburrimiento

Igual que les sucede a las personas, muchos perros necesitan tener la mente ocupada. Por este motivo, los paseos y las relaciones sociales con otros animales y personas son esenciales para evitar el aburrimiento del can y prevenir problemas de conducta más o menos graves (destrozos en el hogar, perros celosos, ansiedad, etc.). Encontrar la forma de estimular su cerebro del perro es un modo, además, de lograr que sea un animal más feliz. Y el juego con el perro resulta una herramienta útil para ejercitar su inteligencia.

A continuación se explican once juegos, sencillos y económicos, para despertar la mente del can.

Imagen: eldadcarin

1. El juego del escondite con el perro

Un perro ocupado es un can contento. Lograr que lleve su propia mochila durante el paseo (con sus objetos personales) o que traiga el periódico en casa son actividades que ejercitan su cerebro.

Otra opción interesante es jugar al escondite con él. Unte un objeto con un poco de comida húmeda y escóndalo en el parque o en casa. Si el juego del escondite con el perro se desarrolla en el interior del hogar, es preferible que el juguete se tape, a su vez, con una camiseta u otra prenda vieja, con el fin de evitar manchar la vivienda.

La pista de rastreo de búsqueda puede incorporar cajas, envases y otros obstáculos que el can deba saltar. El objeto con la comida puede ocultarse en distintos lugares del recorrido y, a medida que los descubra, se le premia con caricias e, incluso, con alguna galleta casera.

2. Agárrame, si puedes

El perro disfrutará mucho con este estimulante y divertido juego canino. Ate al extremo de un palo largo una cuerda que tenga, al menos, un metro de longitud. Al final de la cuerda se anuda un peluche pequeño y ya tendrá un juguete casero barato para el animal. Escóndase detrás de una puerta o pared y agarre el palo con las manos, mientras el muñeco reposa sobre el suelo, a la vista del perro.

Cuando el peluche logre llamar la atención del can (para ello se puede mover ligeramente el palo), tratará de alcanzarlo con su boca. En ese momento, se intensifica el movimiento para evitar que el animal lo atrape. Así se convierte en un creativo juego de agarre.

3. Un, dos, tres para estimular la inteligencia del can

Motivar al perro a emprender diferentes acciones es otro juego divertido que sirve para estimular su mente. La señal para cambiar de actividad (entre otras, para pasar de coger una pelota a correr por el pasillo en busca de su juguete o recibir un abrazo) puede estar precedida de un enérgico y simpático "un, dos, tres", que funcione de detonante para modificar la acción.

Imagen: bzanchi

4. Huelo, huelo, ¿qué hueles?

Jugar con el can a diferenciar olores sirve para trabajar su mente

El perro tiene un extraordinario sentido del olfato, miles de veces superior al humano, ya que su hocico cuenta con millones de receptores olfativos. Trabajar esta capacidad es un juego divertido y estimulante para el cerebro del can. Se pueden mostrar al animal nuevos olores (mejor si son intensos, sobre todo, durante las primeras veces), a los que no esté habituado. Los ambientadores comerciales, pero también las frutas, pueden ser un buen modo de comenzar.

Deje oler el nuevo aroma al perro (hay que evitar los olores que puedan causarle alergia) y escóndalo. La recompensa en forma de caricias o premios reconfortará al can, mientras ejercita su mente.

5. El pajarito en la ventana

El perro, como las personas, disfruta con la novedad. Si se vive en una casa con terraza o jardín, puede colocarse un comedero para pájaros frente a la ventana, lo que proporcionará al can un paisaje cambiante y entretenido, que variará a medida que nuevas aves se acerquen en busca de alimento. Su papel en este juego desaparece una vez que la casita para los pájaros esté colocada. Por el contrario, para el perro, será un divertido entretenimiento, que le ayudará a sentirse menos solo.

Imagen: Lilun_Li

6. Cinco minutos de música para el perro

Los sonidos proporcionan sensaciones al can y son un recurso para tranquilizar a un cachorro ansioso, que sufre cuando se queda solo en casa. Del mismo modo, oír a unos lobos aullar o escuchar unas ballenas salvajes en el mar resulta un estimulo para el cerebro del perro.

Internet ayuda a obtener algunos de estos sonidos de un modo gratuito. El sitio web Animal sounds recopila distintas e interesantes sonoridades salvajes: desde aves que vuelan hasta animales de granja u otros congéneres que ladran. Sin duda, un estimulante esparcimiento para el can.

Imagen: Gary Cowles

7. ¡A por un nuevo truco!

Enseñar al perro instrucciones, como sentarse, tumbarse o dar la pata, es otro modo de mantener activa la mente del animal. Hay clases y profesionales dedicados a la enseñanza canina, pero algunos trucos caseros de obediencia también pueden ayudar y sirven para desarrollar su capacidad de relación. Estas sesiones de entrenamiento obligan al perro a activar su cerebro.

Utilizar alguna otra herramienta complementaria, como un clicker (usado en educación canina), colabora con el aprendizaje y facilita que el can siga la dinámica del juego, aunque no es necesario. Una vez que el perro haya aprendido a sentarse, se pueden incorporar las nuevas pautas adquiridas. Aumentar la complejidad es un modo de estimular su mente.

8. El juego de la caja con el can

Una caja de cartón grande y vacía, colocada en mitad del salón, se convierte en un excitante juego para el perro durante los días de lluvia. Permite esconderse, mostrarle objetos para perseguir, ocultar juguetes que deberá buscar y que aprenda pautas, como entrar y salir del receptáculo.

Comportarse como si fuéramos otro perro, ocultarnos con él y participar en la actividad nos convertirá en un excelente compañero de diversión y será muy estimulante para el cerebro del animal. ¡La creatividad es el único límite!

9. Te presento a mi nuevo amigo: ¡a jugar!

El perro es un animal social, que disfruta mientras explora y olfatea a sus nuevos amigos y compañeros. Los paseos por el parque y las visitas de amistades a casa son ocasiones idóneas para realizar este juego rápido, que activa la inteligencia del can. Basta presentarle a nuestro compañero humano y dejarle que le huela y explore. Si le cae bien, es posible que el can le demuestre su afecto con un húmedo lametón en la cara o manos. Recuerde que es una muestra efusiva de afecto: un particular beso canino, estimulante para su cerebro.

Imagen: Ksuksann

10. La captura del disco volador

El lanzamiento del frisbee, o disco volador, resulta un juego atractivo y motivante para el perro. Cuando se haya aprendido cómo arrojar y perseguir el plato con el can, es posible que se quiera perfeccionar la técnica e, incluso, participar en campeonatos. En este sentido, la Asociación Española de Disc Dog supone un excelente punto de partida.

11. Un divertido masaje perruno, para terminar

Después de tanta actividad, es hora de una propuesta relajante con la que trabajar la mente del perro de una forma positiva. ¿Por qué no probar con un masaje canino? La paciencia y tener en cuenta algunos trucos (como encontrar un espacio tranquilo en casa o ejercer una presión suave en las zonas más delicadas, como el cuello) son claves para estimular el cerebro del animal con la manipulación de nuestras manos. Un masaje en las orejas del perro le resultará especialmente placentero.


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