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¿Son los perros y gatos nuestros nuevos hijos?

La relación entre personas y sus perros o gatos tiene similitudes con el vínculo que surge entre padres e hijos pequeños, según los científicos

Imagen: Georgie Pauwels

¿Son los perros y gatos nuestros nuevos hijos? Mostramos orgullosos sus fotos en los teléfonos móviles. Tienen ropa, amontonan juguetes y cuidamos de su alimentación con esmero. Incluso algunos reciben apelativos como "perrhijos", "mi niño" o "mi bebé". En este artículo expertos y blogueros cuentan su experiencia como "madres y padres de peludos". Además, se aborda que los científicos advierten de que el vínculo de las personas con canes y felinos es cada vez más parecido al que surge entre progenitores y sus retoños.

Perros y gatos, ¿son nuestros nuevos hijos?

Perros y gatos amontonan juguetes, ropa y gozan de cuidados similares, aunque con diferencias, a los proporcionados a los retoños humanos

Como muchos padres y madres orgullosos de sus hijos, los dueños de perros y gatos también llenan con decenas de fotos de sus peludos animales en el teléfono móvil. Muchos de estos felinos y canes tienen ropa, montones de juguetes y conviven más con personas que con otros congéneres. También gozan de una alimentación minuciosa y muy cuidada, y hasta se les llama con apodos como "mi niño" o "mi bebé". Estos perros y gatos ya han sido bautizados como "perrhijos" o "gathijos", por la cantidad de atenciones que reciben, estas similares -aunque con evidentes diferencias- a las de los vástagos humanos. La pregunta es: ¿les tratamos como nuestros nuevos hijos?

"Yo me lo he planteado muchas veces", reconoce Ana Alfageme, responsable del blog Emperrados. "Aunque el lazo que surge creo que es distinto, y con maneras diferentes de comunicarse e interactuar, se trata de una relación esencial en ambos casos", dice esta periodista amante de los animales, quien comparte su vida con Matilda, una schnauzer "superdotada y adicta a los calcetines".

Idoia Miranda, autora de la bitácora Yetamona, vive desde hace un año con el felino Vladimir. Tampoco duda en responder. "Rotundo sí en mi caso", dice esta catalana. "Disfruto viéndole crecer, me preocupo por él y cuido de su salud y su alimentación como si fueran las mías. Aunque no me olvido de que es un gato, le quiero como a muchas personas", sentencia Miranda.

Lily García, del Banco de Alimentos para Mascotas de Ponferrada, tampoco titubea. "Sí, ellos son mis niños peludos, y yo intento ser una madraza", ironiza animada.

Perros y gatos, vínculos fuertes con las personas

La relación de apego entre personas y sus mascotas es muy similar a la que se establece entre los niños pequeños y sus padres

Las personas tenemos una necesidad innata de establecer relaciones estrechas con otras personas. Pero esta conexión natural no se limita a los humanos: muchos animales también sienten estos fuertes vínculos. "Y para los gatos y perros domésticos esta situación es aún más compleja, ya que no solo forjan profundas relaciones con sus congéneres, sino también con sus dueños", explica la bióloga y psicóloga experta en canes Lisa Horn, de la Universidad de Viena.

Perros y felinos se adaptan tan bien a la convivencia entre humanos que no es extraño que muchas personas vuelquen fuertes sentimientos de apego hacia sus peludos compañeros. "Esta relación entre humanos y sus mascotas resulta ser bastante similar en muchos aspectos a la que se establece entre los niños pequeños y sus padres", añade Horn, quien ha analizado estos fuertes vínculos y publicado los resultados de su investigación en la revista científica PLOS ONE.

El amor hacia perros y gatos es enorme, y viceversa

Imagen: Jimmie

Una de las características que marcan la relación entre personas y sus mascotas es lo que los científicos llaman efecto de base segura, un sentimiento también presente entre padres e hijos pequeños. ¿En qué consiste? Los retoños humanos utilizan a sus progenitores como un amortiguador seguro, que les protege cuando deben interactuar con su entorno.

Y, ¿qué ocurre con los perros y gatos? Los investigadores han comprobado que este efecto de seguridad se repite de un modo muy similar. El estudio constata así lo que muchas personas que viven con estos animales ya sienten: la existencia de un amor muy paternal por sus peludos compañeros de vida.

Sin embargo, expertos como Salvador López, autor del blog Lobo Descafeinado, insisten en que es importante recordar que canes y felinos no son personas, ni tienen nuestras mismas necesidades. "Los perros son lobos descafeinados, pero las personas no siempre entendemos que, como los lobos, nuestros canes necesitan saciar sus instintos en la naturaleza; y que muchos problemas de comportamiento de los perros actuales se deben a que no sabemos entender cuáles son esos instintos", defiende este educador canino.

Entonces, ¿son gatos y canes nuestros nuevos hijos? "Uy, qué interesante; yo me apunto al sí", dice Tania Hernando, de la asociación protectora Alma Exóticos, colaboradora de Conejilandia y dueña de cuatro felinos y un conejo, todos adoptados.

La situación económica, además, hace que cada vez más parejas retrasen (o renuncien) a la paternidad; un hueco que en muchas ocasiones cubren los entrañables peludos de cuatro patas. "Cuido mucho a mis animales, me preocupo por ellos, me hacen feliz. Admito que me gasto más en ellos que en mí, pero mis gatos dependen de mí para estar sanos y felices", añade Hernando. Y, ¿qué hay de las fotos en el móvil? "Sí, tengo de todos ellos en mi teléfono. ¡Los quiero!", concluye divertida Hernando.

Y usted, ¿qué opina? ¿Cree que perros y gatos son nuestros nuevos hijos?


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