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Huracanes y tornados

España se encuentra fuera del alcance de huracanes, sin embargo puede sufrir las consecuencias de otros fenómenos como tornados y ciclones

  • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
  • Última actualización: 22 de septiembre de 2006

Los huracanes que asolaron Estados Unidos el año pasado y los tornados que azotaron Cataluña han contribuido a que aumente la preocupación de todos por la aparición de nuevos fenómenos. ¿Cómo se producen? ¿Se pueden prever? Los meteorólogos cuentan con herramientas científicas de predicción y seguimiento bastante precisas según el tipo de desastre, aunque se muestran perplejos ante la intensidad e incremento de estos fenómenos, que podrían ser consecuencia del cambio climático. España, al estar ubicada lejos de los trópicos, se encuentra fuera del alcance de un huracán, aunque sí sufre la consecuencia de fenómenos naturales adversos como tornados, o incluso la fuerza de fenómenos más inauditos en nuestro país, como el 'Vince', un ciclón de latitudes medias.

Huracanes y tornados

Los huracanes son uno de los fenómenos meteorológicos que se encuentra dentro del grupo de los ciclones tropicales, que incluyen a las depresiones y las tormentas tropicales. En concreto, los ciclones son un sistema de baja presión que se forma generalmente en los trópicos, con forma rotatoria y que se caracteriza por la presencia de nubes, viento y precipitaciones. En función de la fuerza del viento, un ciclón puede ser una depresión tropical, que se caracteriza por tormentas y vientos de hasta 62 kilómetros por hora, o una tormenta tropical, con vientos máximos de entre 62 y 117 kilómetros por hora. Al sobrepasar los 117 kilómetros por hora, es cuando se habla de huracán. Los huracanes se forman cuando la alta temperatura de la superficie del mar y los vientos moderados provocan una fuerte evaporación de agua desde el océano

Los huracanes se forman cuando la alta temperatura de la superficie del mar y los vientos moderados provocan una fuerte evaporación de agua desde el océano

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El vapor de agua se condensa, dando origen a una abundante nubosidad y precipitación, liberándose una gran cantidad de calor. Este calentamiento de la atmósfera hace descender la presión del aire sobre la superficie terrestre (presión atmosférica), con lo que aumenta el viento y la evaporación, y así, sucesivamente, hasta que surge el huracán. Alrededor de su núcleo los vientos aumentan con gran velocidad generando violentas marejadas. Propulsados por el calor del mar, los huracanes son dirigidos por los vientos alisios del este y los vientos templados del oeste, así como por su propia energía, pudiendo durar más de dos semanas en mar abierto y recorriendo grandes extensiones del litoral, a una velocidad de entre 24 a 32 kilómetros por hora.

Al acercarse a tierra, un huracán típico provoca que los cielos se oscurezcan y la fuerza de los vientos se incremente, el océano se retraiga, se generen tornados y se produzcan lluvias torrenciales e inundaciones abarcando una extensión de varios cientos de kilómetros. Ya sobre tierra el huracán entra en su fase terminal, pues no existe suficiente evaporación para mantenerlo activo. La forma, tamaño, intensidad, velocidad y dirección de un huracán depende de complejas interacciones entre la atmósfera, el mar y el propio huracán. La forma, tamaño, intensidad, velocidad y dirección de un huracán depende de complejas interacciones entre la atmósfera, el mar y el propio huracán

La forma, tamaño, intensidad, velocidad y dirección de un huracán depende de complejas interacciones entre la atmósfera, el mar y el propio huracán

de ahí que resulte tan complicado para los científicos predecir su comportamiento.

Los huracanes se forman normalmente en el Océano Atlántico, el Golfo de México, el Océano Índico, el Mar Caribe y el Océano Pacífico. Los vientos huracanados giran en una gran espiral en torno al conocido como "ojo del huracán", que contrariamente a lo que se cree popularmente se encuentra en relativa calma. La temporada de huracanes tiene lugar de junio a noviembre, siendo agosto y septiembre los meses de más intensidad, aunque hay lugares, como la zona occidental del Pacífico, donde se producen huracanes todo el año. La escala Saffir-Simpson clasifica un huracán dependiendo de la velocidad de los vientos del mismo, y así, diferencia entre la categoría 1, con vientos de 119 a 153 kilómetros por hora; la categoría 2, con vientos de 154 a 177 kilómetros por hora; la categoría 3, con vientos de 178 a 209; la categoría 4, con vientos de 210 a 249; y la categoría 5, con vientos mayores de 250 kilómetros por hora. Esta escala fue desarrollada en 1969 de acuerdo a la intensidad creciente del viento y sus efectos en el entorno, y establece como más peligrosa aquella situación en la que el huracán tienen una categoría 5, puesto que esta situación se relaciona con importantes inundaciones y destrucción de edificios.

Y los tornados, ¿Cómo se forman?

Por su parte, un tornado es un vendaval muy violento caracterizado por una nube giratoria en forma de embudo que se genera por tormentas eléctricas o, en ocasiones, por un huracán, y se produce en una zona muy específica con una duración muy variable. Los tornados son más destructivos cuando tocan tierra

Los tornados son más destructivos cuando tocan tierra

, y aunque normalmente no permanecen en suelo firme más de 20 minutos, pueden tocar tierra varias veces en diferentes áreas. El radio típico de un tornado es de entre 10 y 20 kilómetros, y los vientos asociados pueden superar los 300 kilómetros por hora, transformando a este fenómeno en el más intenso y de mayor capacidad destructiva a nivel local.

Los tornados siempre se producen en conexión con una fuerte tormenta sobre zonas continentales muy calientes. La lluvia asociada a la tormenta se evapora enfriando localmente la atmósfera y produciendo un contraste de temperatura muy marcado con zonas cercanas en las que no hay precipitación. Esta disparidad de temperaturas se traduce en una diferencia muy marcada de presión en una distancia pequeña, dando lugar a vientos muy intensos.

Un tornado puede ser casi invisible, marcado solamente por los escombros que arrastra. La temporada de tornados generalmente es de marzo a agosto, aunque los tornados pueden presentarse en cualquier época del año y suelen producirse por las tardes y noches Los tornados pueden presentarse en cualquier época del año y suelen producirse por las tardes y noches.

Los tornados pueden presentarse en cualquier época del año y suelen producirse por las tardes y noches

Aunque los tornados se producen en todo el mundo, y así lo pudieron comprobar en Barcelona en septiembre de este año o en la costa vizcaína el año pasado, en los Estados Unidos se experimentan los tornados más intensos y devastadores. La escala que mide la furia de los tornados es la de de Fujita - Pearson, que cuenta también con 5 niveles de intensidad.

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